Zoido descarga en los mandos operativos la actuación policial del 1-O

Todo el peso sobre los mandos inferiores. El antiguo ministro del Interior Juan Ignacio Zoido no sabe nada sobre las decisiones operativas del dispositivo policial para evitar el referéndum ilegal del 1 de octubre de 2017. «Yo no di la orden de qué tenían que hacer ni cómo lo tenían que hacer», ha manifestado Zoido sobre la actuación de la Policía Nacional y la Guardia Civil aquel día, precipitada por la inactividad de los Mossos d’Esquadra para cerrar los puntos de votación.

Xavier Melero, el abogado del antiguo consejero catalán de Interior Joaquim Forn, ha tratado de acorralar en ese momento a Zoido, con habilidad. «¿Quién dio la orden de que fueran a tal o cual colegio, de que intervinieran, de que no se retiraran?», ha cuestionado el letrado, que ha reflexionado en voz alta si enviar a 6.000 hombres a 2.239 centros electorales no equivalía a «enviarles al matadero». En ese momento, el antiguo ministro del Interior ha respondido: «Los operativos».

¿Quién era el responsable del dispositivo policial?, ha continuado el letrado. «Los orgánicos que estaban allí, Diego Pérez de los Cobos, el jefe superior de la Policía Nacional, de la Guardia Civil y de los Mossos», ha señalado el exministro. Es decir, todos los mandos policiales que desfilarán en el juicio en el Tribunal Supremo como testigos a partir de la semana que viene. El coordinador del dispositivo, el coronel Pérez de los Cobos, será uno de los testimonios clave para esclarecerlo.

Para explicarse, Zoido ha colocado el espejo de todos los responsables de Interior. «No conozco muchos ministros, salvo que tengan conocimiento específico, que puedan atreverse a hacer eso», ha explicado sobre los planes de actuación de los cuerpos policiales. «Surgían problemas, pero eso lo llevaban los operativos. Los operativos podrán decir hasta qué punto, y los detalles», ha insistido el testigo.

Aun así, el antiguo ministro del Interior ha defendido sin matices la actuación de la Policía Nacional y la Guardia Civil el 1-O. La ha calificado de «proporcionada dadas las circunstancias» y ha asegurado que en algunos centros electorales los agentes se encontraron una «resistencia activa, organizada» para evitar su actuación.

Zoido ha relatado que los policías se vieron obligados «a emplear el uso de la fuerza para impedir un acto delictivo, de una forma razonable y proporcional», lo que les provocó incluso lesiones a algunos de ellos. Ha señalado que en aquellos centros en los que no hubo resistencia, retiraron las urnas y se marcharon.

«Qué hubiera sucedido si no se hubiese alentado, impulsado y facilitado que se celebrara el referéndum ilegal y si, en lugar de 6.000 Mossos, hubieran estado 12.000 apoyados por miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado… el resultado hubiera sido totalmente distinto», se ha preguntado en voz alta el exministro ante las preguntas del abogado de Forn, quien solicitó su testimonio. Este letrado ha cuestionado la eficacia del dispositivo, pues según solo se consiguió cerrar un 10 por ciento de los colegios con la actuación policial.

Zoido ha contextualizado también el envío de policías y guardias civiles en el otoño caliente de 2017 a Cataluña ante la deriva de los acontecimientos. Según el antiguo responsable de Interior, estos agentes se preveían como refuerzo, en ningún caso para sustituir a los agentes autonómicos. Pero sí podrían actuar de forma autónoma si los Mossos no cumplían su misión. Eso cambió, en un momento preciso, un instante, del 1 de octubre por la mañana, cuando la inacción del cuerpo autonómico precipitó la intervención tardía de la Policía Nacional y la Guardia Civil. Esa actuación estaba amparada por un auto de la juez Mercedes Armas, que colocó a todos los cuerpos en el mismo plan si no cumplían los Mossos, que tienen la competencia de la seguridad ciudadana en esta comunidad autónoma.

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