Vuelve el fĂștbol argentino, esa fĂłrmula mĂĄgica que odiamos amar

Racing empieza la defensa del tĂ­tulo de la Superliga. Fuente: LA NACION – CrĂ©dito: FabiĂĄn Marelli

Vuelve el fĂștbol argentino. Ese cuya Ășltima imagen de la temporada pasada nos devuelve la postal del festejo de un equipo como Tigre, que dentro de algunos dĂ­as comenzarĂĄ a jugar en la segunda categorĂ­a y que mientras siga buscando el ascenso en 2019, simultĂĄneamente participarĂĄ en la Copa Libertadores.

Vuelve el fĂștbol argentino. El mismo que por dĂ©cimo año consecutivo cambia algĂșn detalle de su desarrollo. La variaciĂłn en la cantidad de equipos es una consecuencia inexorable de aquel engendro imposible de entender que fue el torneo de 30 equipos. El formato que alguna vez tuvo dos torneos cortos (Apertura y Clausura) ahora se desarrolla en uno solo llamado Superliga, cuya cantidad de fechas da como resultado un hĂ­brido de veintitrĂ©s partidos.

Maxi RodrĂ­guez, vigente pese a su edad. Un argumento que ayuda a entender tambiĂ©n el nivel general del torneo. Fuente: LA NACION – CrĂ©dito: Marcelo Manera

Vuelve el fĂștbol argentino. El que hasta hace una semana tenĂ­a cuatro descensos por promedio, un mes atrĂĄs insinuĂł que determinarĂ­a la pĂ©rdida de la categorĂ­a por los puntos obtenidos y ahora para dejar medianamente contentos a todos los dirigentes a los que no los une el amor sino el espanto, volverĂĄ a usar la tabla de los coeficientes, pero para que sean tres los que desciendan.

Vuelve el fĂștbol argentino. Ese que como incentivo le entrega a casi la mitad del total de los participantes clasificaciones para las copas internacionales, sin tomar en cuenta que sobre todo en los equipos grandes con planteles profundos en cantidad de calidad el resguardo de la mayorĂ­a de los titulares aparece ya desde la primera fecha, dejando al insumo cotidiano en un segundo plano.

Vuelve el fĂștbol argentino. El que dependiendo de la geografĂ­a permite pĂșblico visitante en algunos estadios e incluso quita los alambrados, pero en otros no levanta la barrera para que hinchas de ambas parcialidades puedan convivir con cierta armonĂ­a. El que aplica derecho de admisiĂłn a los que hacen del deporte un negocio, pero luego observa con naturalidad como el lugar que los criminales ocupaban en las tribunas populares ahora es un espacio vacĂ­o por el temor del “hincha comĂșn” a algĂșn tipo de represalia.

El programa completo de la primera fecha.
El programa completo de la primera fecha.

Vuelve el fĂștbol argentino. El que se juega con calendario especĂ­fico tomando como referencia al fĂștbol europeo, pero no tiene ni giras de pretemporada por el Viejo Continente ni grandes ventas al exterior (hasta aquĂ­ solo 6 jugadores transferidos al otro lado del ocĂ©ano, todos a equipos de segundo orden). El que dejarĂĄ el libro de pases abierto por las dudas, generando en cada entrenador la incertidumbre de alguna salida que altere sus planes lĂłgicos de trabajo.

Vuelve el fĂștbol argentino. El que por suerte sigue teniendo jugadores experimentados como Lisandro LĂłpez, Leonardo Ponzio, Maxi RodrĂ­guez, Luis Miguel RodrĂ­guez o Fernando Belluschi, que a pesar del paso del tiempo se rĂ­en del almanaque. El que muestra el crecimiento de valores como Lucas Menossi, Alexis Mac Allister o NicolĂĄs DomĂ­nguez, quienes probablemente serĂĄn algunas de las grandes figuras del torneo que asoma. El que sugiere a Álvaro Barreal, AgustĂ­n Urzi y Fausto Vera como promesas que buscarĂĄn ser realidades.

Vuelve el fĂștbol argentino. Ese milagro inexplicable que se alimenta desde la pasiĂłn y que regula el estado de ĂĄnimo del domingo a la noche. Esa fĂłrmula mĂĄgica que odiamos amar.

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