Voces del sector crítico se alejan de la EnMarea liderada por Villares

Las hostilidades internas en el seno de En Marea no cesan. Tras la celebración de las elecciones primarias que dieron la victoria a Luís Villares sobre David Bruzos, la confluencia había marcado para hoy otra fecha significativa: la constitución de su órgano ejecutivo, el Consello das Mareas, en el que los oficialistas ocuparán la mayoría de asientos (21 de 35). Sin embargo, fuentes de la lista de Bruzos consultadas por ABC avanzan que no estarán presentes en el acto, una muestra más de su disconformidad con cómo se ha venido manejando el proceso de renovación de la dirección y, más recientemente, con las dudas expresadas por este sector acerca de la limpieza del proceso.

La incógnita en estos momentos afecta no solo al rumbo futuro de la confluencia, sino a su propia supervivencia como proyecto de unidad en la izquierda rupturista. En los últimos días, voces importantes dentro del grupo enfrentado a Villares han optado bien por replegarse en sus responsabilidades municipales, o bien por dejar la puerta a abierta a futuras alternativas. El caso más significativo es quizá el del alcalde de Santiago, Martiño Noriega, factótum de un foro, la Mesa da Confluencia, que quiso relanzar el partido con el concurso de Podemos, Esquerda Unida y Anova. Ayer, el líder de Compostela Aberta confesó que EnMarea estaba en riesgo «de entrar en una crisis sin solución» y anunció que pretende «hibernar» de lo que suceda a partir de ahora en el partido instrumental. «En Marea es el espacio que nos define a todos pero yo donde voy a concentrar todas mis energías es en Compostela Aberta por una razón obvia de sentido común e inteligencia», reflexionó. Esa razón «obvia» no es otra que la proximidad de las elecciones municipales de mayo, en las que se juega revalidar mandato.

La cita es clave también para su homólogo en La Coruña. Como Noriega, Xulio Ferreiro aseguró el pasado miércoles que veía lo sucedido en las primarias «desde la distancia». Por ello, dijo ser consciente del lugar que «ocupa uno» y ratificó su paso atrás para «dejar que otros lleven las cosas» de En Marea.

Lo que parece evidente es que las primarias han ensanchado las diferencias entre «villaristas» y críticos. Desde Esquerda Unida, su líder,Eva Solla, habló ayer de un proceso «deturpado» que dio lugar a resultados «ilegítimos». EU se ratifica en los motivos que le llevaron a desvincularse de las votaciones celebradas el pasado fin de semana y se muestra dispuesta a trabajar un «espacio de una confluencia» cimentada «a partir de ahora» sobre la «fraternidad». Por otro lado, la formación estudia emprender «acciones legales» contra en EnMarea para defender la «honorabilidad» de los tres miembros del comité electoral acusados de haber accedido «irregularmente» al censo de las primarias.

Por último, en Anova, fuentes consultadas por este diario informan de que todavía está en marcha el «proceso de reflexión» abierto tras la proclamación de los resultados, y que cualquier futuro escenario —como una desconexión final de EnMarea— deberá ser adoptada por los «organismo competentes» de la organización.

La auditoría

Un punto de inflexión lo marcarán los resultados de la auditoría encargada por la candidatura de Bruzos. Si el informe elaborado —aseguran—por un «perito independiente» confirma la existencia de irregularidades en las primarias, la tensión podría incrementarse de forma irreversible. De momento, la publicación de los resultados estaba prevista para este fin de semana, pero parece que el plazo se dilatará al menos unos días más. Fuentes de la lista señalan que el auditor ya ha encontrado anomalías relacionadas con la confirmación de voto a través de SMS o con la falta de protección en la identidad de cada votante.

Mientras, en público, solo el diputado y miembro electo del Consello Davide Rodríguez salió ayer en defensa del oficialismo. Para el orensano, las protestas de los críticos son simplemente «una excusa de mal perdedor».

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