Vivir con lo nuestro, ¬Ņes una opci√≥n o una necesidad?

Fuente: LA NACION

La historia de la deuda externa de la Argentina es la historia de las oportunidades para endeudarse por parte del gobierno de turno. Durante la presidencia de Mar√≠a Estela Mart√≠nez de Per√≥n, la deuda externa no aument√≥, porque nadie le prestaba. Las limitaciones constitucionales a aumentar el endeudamiento p√ļblico generan sonrisas, o terror, por parte de quienes sospechan de otros m√≥viles detr√°s de la propuesta de reforma constitucional. Porque aqu√≠ y ahora la cuesti√≥n es qu√© tendr√° que hacer el pr√≥ximo gobierno, sin financiamiento voluntario ni ulteriores aportes del Fondo Monetario Internacional (FMI).

Al respecto, convers√© con el argentino Aldo Ferrer (1927-2016), de gran trayectoria en la funci√≥n p√ļblica y en el √°mbito de las ideas. En el primer plano fue consejero econ√≥mico de la embajada argentina en Londres; entre 1958 y 1960 fue ministro de econom√≠a de la provincia de Buenos Aires; entre 1970 y 1971, ministro de Obras y Servicios P√ļblicos y de Econom√≠a de la Naci√≥n; entre 1983 y 1987 presidi√≥ el Banco de la Provincia de Buenos Aires, y entre 1999 y 2001 estuvo a cargo de la Comisi√≥n Nacional de Energ√≠a At√≥mica. Adem√°s, fue vicepresidente de Enarsa y entre 2011 y 2013, embajador argentino en Francia.

En el plano de las ideas, en tanto, fue uno de los miembros fundadores de la Asociación Argentina de Economía Política. Y jugó roles protagónicos en el Instituto para el Desarrollo Económico y Social, el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales y el Plan Fénix. Fue biografiado por Marcelo Rougier.

-Integro la legión de argentinos que se familiarizó con la realidad económica de nuestro país leyendo La economía argentina, que publicaste en 1963. Obra que reeditaste muchas veces a lo largo de décadas. Al respecto, te cuento que estuve presente cuando, en la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad de Buenos Aires (UBA), que entonces funcionaba en la Manzana de las Luces, presentaron tu libro nada menos que Tulio Halperin Donghi, José Luis Romero y Javier Villanueva. Todo un acontecimiento, que viví como estudiante, es decir, más impactado por el evento que entendiendo lo que se dijo.

-[Risas]. Pero supongo que después habrás leído la obra.

-Varias veces, concordando o discrepando, como corresponde. Además, en 1979 participaste del conjunto de entrevistas que les realicé a ex ministros de economía, que hace poco reimprimió la editorial del Consejo Profesional de Ciencias Económicas. Sintetizá lo que dijiste entonces.

-Uno de los puntos que enfatic√© mucho durante mi gesti√≥n fue la pol√≠tica de argentinizaci√≥n, lo cual significaba la pretensi√≥n de que los intereses locales tuvieran un peso preponderante en las industrias de base. “Queremos argentinizar el crecimiento”, afirm√©. No ten√≠amos ning√ļn inter√©s de estatizar nada. La pol√≠tica que se lanz√≥ en aquel momento estaba muy de moda en Am√©rica Latina. Fue la misma √©poca de la Resoluci√≥n 24 del Grupo Andino. En gran parte de Am√©rica Latina hab√≠a un planteo, no de hostilidad al capital extranjero, pero s√≠ de replanteo de relaciones con dicho capital.

-Pero a prop√≥sito de lo que hoy se est√° planteando en la Argentina, quiero conversar sobre otro libro tuyo, Vivir con lo nuestro , cuya primera versi√≥n se public√≥ en 1983. Obra m√°s citada de manera peyorativa que por ser le√≠da. ¬ŅCu√°l es la tesis central que desarrollaste en esas 150 p√°ginas?

-La actual insolvencia internacional de la Argentina confronta al pa√≠s con este dilema: ¬Ņc√≥mo conducirse para afirmar la soberan√≠a, vale decir, el derecho de decidir su propio destino? La respuesta est√° en vivir con lo nuestro; esto es, mientras dure la emergencia, apoyarse en los recursos propios para revolver la crisis, poner en marcha la econom√≠a y recuperar la viabilidad internacional. La defensa de la soberan√≠a requiere, antes que nada, poner la casa en orden. El acuerdo econ√≥mico y social es inviable si no se restablece el orden. En la fase de superaci√≥n de la crisis hay que vivir “al contado”, arreglarse con la capacidad de pagos externos generada por las exportaciones. Podr√° hacerlo siempre y cuando persiga una estricta pol√≠tica selectiva de importaciones. Dado el desequilibrio existente en el sector p√ļblico, la reactivaci√≥n de la demanda depende del aumento del gasto privado y del comercio exterior.

-Esto lo dijiste hace m√°s de tres d√©cadas. ¬ŅSigue vigente?

-Contest√° vos y todos los economistas que hoy se ocupan de la realidad. Todo estudio emp√≠rico requiere actualizaci√≥n. A prop√≥sito: se cumplen 70 a√Īos de la publicaci√≥n de El desarrollo econ√≥mico de Am√©rica Latina y algunos de sus principales problemas, escrito por Ra√ļl Prebisch. Valioso escrito que para inspirar pol√≠ticas p√ļblicas tambi√©n requiere su correspondiente actualizaci√≥n.

-Perfecto. Permitime reagrupar tus afirmaciones, buscando consensos sin forzar la conversaci√≥n. Rescato, primero y principal, la idea de poner “la casa en orden”, como prerrequisito de todo lo dem√°s. Junto a ubicar las fuentes de crecimiento en el sector privado. Todo lo cual tiene claras implicancias.

-En efecto. El próximo gobierno verá limitada su posibilidad de endeudamiento no porque lo establezca la legislación, sino porque los mercados financieros internacionales difícilmente se reabran, y al FMI no se le puede volver a pedir otros US$50.000 millones. En cuanto a las implicancias, esto lo tienen que tener en claro los economistas próximos a los candidatos, porque nuevamente en la Argentina las circunstancias tienen más importancia que la ideología.

-Reflejo de tu personalidad, que en lo que voy a decir es muy parecida a la mía, vos planteás que la política económica de un gobierno no se puede limitar a hacer un ajuste.

-Así es. Cuando pensé en Vivir con lo nuestro, no imaginé un planteo de estancamiento económico, sino uno donde poner la casa en orden complementa que se pongan en funcionamiento los motores de crecimiento. Por mis peleas con los liberales en ciertos círculos tengo fama de hiperintervencionista, lo cual es cuanto menos una exageración. Lo que digo es que hay que elaborar un programa económico que primero y principal entusiasme a los argentinos, y luego a los mercados financieros internacionales, al FMI, etc. El caballo tiene que estar delante del carro.

-¬ŅC√≥mo se logra esto, aqu√≠ y ahora?

-Insisto, que respondan los economistas que hoy est√°n al pie del ca√Ī√≥n, particularmente aquellos que est√°n cerca de los candidatos presidenciales. Con diagn√≥sticos actualizados, con propuestas espec√≠ficas, etc√©tera, que resulten cre√≠bles, las nuevas autoridades tienen que “venderles” el programa econ√≥mico a la poblaci√≥n, a los dirigentes pol√≠ticos, sindicales, empresarios, etc., y tambi√©n a la comunidad financiera internacional. El horno no est√° para bollos para que nos enredemos en debates menores.

-Recordado Aldo, muchas gracias.

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