Viaje a la nublada mente de los jugadores de Boca

Tevez no escapa a las dudas de este momento de Boca. Fuente: LA NACION РCrédito: Daniel Jayo

Su esfuerzo es el m√°ximo. Se prodiga por el equipo hasta el l√≠mite de sus posibilidades e incluso un poco m√°s. Sabe que despu√©s del primer semestre de 2018 en el que su juego hizo cumbre hasta despertar los elogios del mejor jugador del mundo, ahora la meseta es evidente y prolongada. Falla m√°s de lo que acierta. Su fuerte siempre fue la velocidad con la que hac√≠a estragos para “limpiar” a pegajosos marcadores, por encima de la definici√≥n en el trazo fino. La crisis de confianza y una mente que no ha tenido chance de refrescarse aplicando un F5 que ped√≠a a gritos lo satur√≥ futbol√≠stica, an√≠mica y f√≠sicamente. Un desgarro lo marginar√° de las canchas durante un mes y ese descanso obligado tal vez se vuelva un b√°lsamo indispensable. Nadie tiene garantizado el futuro y en su caso es dif√≠cil creer que un buen futbolista puede olvidarse de jugar. En todo caso cabe preguntarse si la mejor versi√≥n de sus destrezas volver√° a aparecer con la camiseta azul y oro o se impone un cambio de aire. A veces, “poder decir adi√≥s es crecer”. Cristian Pav√≥n es el paradigma del momento de fragilidad que atraviesan los jugadores de Boca.

La derrota ante Atl√©tico Tucum√°n le puso fin a una ilusi√≥n que se sosten√≠a mucho m√°s en las matem√°ticas que en el juego. El Boca de Alfaro a√ļn no tiene una sola se√Īal que la haga reconocible. Un entrenador pol√≠ticamente correcto en sus decisiones, haciendo uso y abuso de la rotaci√≥n y alejado de su ADN solo ha logrado hasta aqu√≠ inestabilidad en la mente de su tropa, especialmente en aquellos que ocupan lugares de la mitad del campo hacia adelante.

Pavón es el símbolo del momento que vive Boca. Lesionado, quiázas el parate lo ayude. Fuente: LA NACION РCrédito: Diego Lima

Mauro Z√°rate sabe que hoy es bastante m√°s que Carlos Tevez, pero sin continuidad nunca podr√° sentirse pleno a√ļn con sus excesos de individualismo. Dar√≠o Benedetto est√° amparado por los elogios del entrenador, pero si la ausencia de un organizador de juego lo obliga a retroceder y salir de su zona de confort, entonces pierde gravitaci√≥n y queda obligado a hacer m√°s cosas de las que le corresponden. Bebelo Reynoso juega con una mochila de plomo en sus espaldas y si bien las responsabilidades parecen superarlo, siempre resulta la pieza m√°s simple y c√≥moda para el recambio. Julio Buffarini es una alternativa de ataque como recurso apelando a la sorpresa, pero no como sistema previsible y tomando un protagonismo excesivo, propio de un equipo “rengo” que jam√°s elige la banda izquierda, entre otras cosas porque Junior Alonso no siente la funci√≥n para tomar un rol ofensivo.

La sumatoria de detalles hacen al todo y el momento, sensible, merece dos planos de an√°lisis.

Alfaro no encuentra las respuestas que Boca necesita.
Alfaro no encuentra las respuestas que Boca necesita.

Desde lo futbol√≠stico, la verdadera conclusi√≥n est√° √≠ntimamente ligada con la construcci√≥n del plantel. Tras la ida de Cardona y Pablo P√©rez y la lesi√≥n de Gago, el grupo carece de jugadores conectores de l√≠neas capaces de hacer jugar al equipo como una expresi√≥n colectiva. Boca est√° conformado en su mayor√≠a por “jugadores de jugadas” cuyas caracter√≠sticas se definen mucho m√°s por la acci√≥n individual que por el pase.

Lo mental parece ser el foco m√°s evidente sobre el cu√°l trabajar y el m√°s complejo de resolver. El grupo hoy est√° compuesto por jugadores nuevos, que a√ļn siendo profesionales necesitan descubrir de que se trata el “mundo Boca” con un l√≥gico tiempo de adaptaci√≥n que hoy parece no existir y otro desgastado, aniquilado moralmente por el “efecto River” al que el hincha impaciente y dolorido le reclama ganar la Copa Libertadores ya mismo, como si no existiera la cronolog√≠a.

Lo mental parece ser el foco m√°s evidente sobre el cu√°l trabajar y el m√°s complejo de resolver.

Descartada la utopía de la Superliga, la competencia continental se asoma en breve. Boca vive apurado, histérico y cargado de urgencias. Sus jugadores lo sienten y su mente se nubla. El desafío es tener capacidad para pisar la pelota, hacer la pausa y levantar la cabeza para tomar buenas decisiones.

Se confió en un nuevo entrenador y se rearmó el grupo, pero una billetera poderosa puede comprar casi todo, menos tiempo. Eso es justamente lo que no abunda.

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