«Veo al Barça por encima del resto ahora mismo»

«Con mis compañeros me entiendo en japonés, en inglés y en español. Un popurrí de idiomas, chapurreándolos todos y cuando me veo apurado recurro al traductor que me soluciona todos los problemas», explica Andrés Iniesta parapetado en su sempiterna sonrisa y gesto tranquilo cuando le preguntan cómo se comunica en el vestuario del Vissel Kobe, equipo japonés en el que fue presentado el pasado 24 de mayo. El manchego se encuentra disfrutando de las vacaciones navideñas. Ha regresado a casa, a su Barcelona. Con su esposa Anna y sus tres hijos, Valeria, Paolo Andrea y Siena. Estrella del campeonato nipón no puede olvidar su trayectoria en el Barcelona, equipo del que sigue pendiente a pesar de la diferencia horaria que le impide ver muchos de sus partidos en directo. «Vi el partido contra el Madrid. Se jugó temprano: en casa eran las 00.45 y aguanté. Cuando me levanto busco el resultado, me gustar estar pendiente», desvela sin poder ocultar su satisfacción por el 5-1 conseguido ante los blancos el pasado 27 de octubre.

Nada más aterrizar en Barcelona aprovechando el parón de la J1 League cumple con sus compromisos publicitarios. Imagen de Ariel, es la cara visible de la campaña «Márcate un Pod» (#3en1Pod), un detergente en cápsulas diseñado para facilitar las tareas domésticas. Es el momento en el que atiende a ABC y realiza un balance de su estancia en Japón y de cómo está viendo la Liga española desde la lejanía tras 16 años defendiendo la camiseta del primer equipo del Barcelona.

El Barcelona, favorito

«La Liga está realmente bonita y emocionante. Al final habrá que ver cuántos equipos aguantan, porque ya ha pasado otros años, que la segunda vuelta se les hace larga a equipos que ahora están arriba. Yo veo al Barça por encima del resto ahora mismo», asegura convencido del potencial de los de Valverde, que priorizan la Champions tras varios años viendo cómo el Madrid la luce en Cibeles. «Ganar la Liga te mantiene a tono para luchar por la Champions. Ojalá este año se consiga. Por plantilla y jugadores, el Barça se la merecería», asegura el capitán del Vissel Kobe.

No obstante, Iniesta avisa del peligro de priorizar el torneo europeo: «Yo nunca he sido amigo de enfocarme en un titulo. Cuando juegas la Liga o la Copa no haces un esfuerzo menor, no te reservas pensando en la Champions. Siempre juegas para ganar». Precisamente, esta exigencia es la que ha tratado de aparcar el centrocampista tras su decisión de apostar por acabar su carrera en otro continente. «Lo que menos echo de menos es el nivel de exigencia con el que he convivido durante tantos años en Barcelona. Allí sigo jugando un fútbol competitivo, pero es otra cosa», asegura relajado. El claro ejemplo es su experiencia en el Vissel esta misma temporada cuando el equipo nipón encadenó siete derrotas en ocho partidos de su Liga y el peligro del descenso a Segunda división planeó sobre el equipo japonés. La presión que sentía Iniesta era autoimpuesta y el capitán no descansó hasta entender que los resultados en oriente se gestionan de manera diferente. La cultura nipona asume la derrota como parte natural de la vida, algo que un deportista profesional como Iniesta no acaba de entender. Yen todo caso, no existe una presión mediática como en España, donde la prensa deportiva pormenoriza la actuación de todos los futbolistas. «Y si dicen algo negativo no te enteras porque está en japonés», añade irónico.

No se desengancha de la actualidad liguera y tiene su propia interpretación de la situación que vive el Real Madrid, con una trayectoria irregular tras la marcha de Zidane y Cristiano Ronaldo. Vivió de cerca el fichaje de Lopetegui por el equipo blanco, cuando el seleccionador tuvo que abandonar la concentración en Rusia y desde la otra punta del mundo asistió a su destitución pocos meses después. «Ya sabemos cómo funciona el tema de los entrenadores. Los resultados siempre mandan y Julen, la verdad, no ha tenido suerte en el Real Madrid», asegura resignado.

Iniesta durante un acto promocional de Ariel – INÉS BAUCELLS

Sobre el Barcelona también se moja, aunque evita mostrarse crítico. El fichaje de Murillo, colombiano que no jugaba en el Valencia y que en su selección era suplente de Yerry Mina, barra el paso de los centrales de la Masía que opositan a subir al primer equipo. «Las prisas no son buenas y lo que hay que hacer es cuidar a los jóvenes. Todos tienen mucho potencial y están aprendiendo. Ademas, están rodeados de los mejores». Y por último, una reflexión: «Sería feo decir que Modric no merece el Balón de Oro pero para mí, Messi es el mejor».

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