«Venimos descolocados porque no sabemos a qué velocidad ir»

El nuevo paseo de Extremadura (A-5), con tres semáforos, limitación de velocidad a 50 kilómetros por hora en algunos tramos y un carril bus exclusivo, echó ayer a rodar con cierto desconcierto entre los conductores. La medida, implantada por el Ayuntamiento para «mejorar la circulación, reducir el tiempo de desplazamiento y paliar la contaminación acústica», fue duramente criticada por los partidos en la oposición, que la catalogaron de «desastre» y orientada a provocar «mayores atascos y polución».

Pasadas las 11 de la mañana -hora en que se activaron los semáforos-, los vehículos que circulaban en sentido Madrid se toparon con las luces verde, ámbar y roja de los nuevos discos, colocados en el cruce con la avenida de los Poblados y los kilómetros 6,5 y 5,7. La precaución en la reconvertida «vía urbana» fue la tónica reinante ante el temor de posibles infracciones; más aún, con la alternancia de señales de velocidad (de 70 y 50 km/h) visibles a lo largo del tramo afectado.

Pese a que el Gobierno de Carmena no encendió los semáforos a primera hora -evitando, de esta forma, que el foco mediático pudiera captar escenas de grandes atascos en el día de su estreno-, conductores y vecinos mostraron sus dudas ante unas actuaciones «insuficientes» y activadas «sin ofrecer apenas información». «Venimos todos un poco descolocados porque no sabemos a qué velocidad ir», comentaba un hombre tras la ventanilla de su coche, a la altura de la avenida del Padre Piquer.

Radar de tramo

La puesta en marcha dos semanas atrás del radar de tramo (en pruebas) entre los puntos kilométricos 4 y 5.750, en ambos sentidos, añadió más incertidumbre a la circulación. «Si se supone que a 70 no multan, ¿por qué tenemos que bajar a 50 aunque esté la luz en verde?», se cuestionaba otro joven, usuario habitual de la vía.

Además de los tres semáforos -el desarrollo del plan contempla más instalaciones en un futuro-, también quedaron inauguradas dos nuevas conexiones: el vial que conecta con la calle de Carabias en dirección M-40 y el que transcurre entre la avenida de los Poblados y el propio paseo de Extremadura. La implantación del carril bus a ambos extremos de la calzada puso el «broche» a la primera fase de un proyecto que prevé convertir el tramo de autovía Cuatro Vientos-Batán en una carretera urbana con amplias aceras, árboles y pasos de cebra que sustituyan a las pasarelas elevadas.

Mientras el PP y Ciudadanos se manifestaron en contra del plan, a su juicio, totalmente improvisado y basado en el rechazo de este Ejecutivo al vehículo privado, el PSOE advirtió de la falta de un plan alternativo de transporte que garantice la movilidad de los vecinos. Para ello, instaron a la Comunidad a «crear una mesa de trabajo con los ayuntamientos de las zonas afectadas». El Gobierno regional, por su parte, calificó la medida de «insolidaria» e «inmovilista».

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