Venezuela: por qué es una dictadura y las instituciones no funcionan

El informe de Bachelet denunció ejecuciones, torturas y violaciones Fuente: Reuters

La Venezuela opositora y antichavista asiste perpleja a la defensa de la revoluci√≥n bolivariana, realizada por Alberto Fern√°ndez, cuando no han transcurrido todav√≠a dos meses de la publicaci√≥n del informe de Michelle Bachelet. La Alta Comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos desnud√≥ no s√≥lo las ejecuciones extrajudiciales, las torturas y violaciones sexuales por motivos pol√≠ticos, tambi√©n la persecuci√≥n cruel contra opositores y cr√≠ticos (15.000 detenciones arbitrarias durante los √ļltimos cinco a√Īos, de las que casi 9.000 sufren procesos penales), la multiplicaci√≥n del n√ļmero de presos pol√≠ticos (522, entre ellos 109 militares) y la represi√≥n salvaje contra quienes protestan (en torno a 135 asesinatos durante las manifestaciones de 2017 y m√°s de medio centenar en lo que va de a√Īo).

“Bajo la definici√≥n de Fern√°ndez, Cuba tampoco ser√≠a una dictadura. De hecho, bajo su definici√≥n no hay pr√°cticamente ninguna dictadura en el mundo. En la dictadura m√°s longeva de √Āfrica, en Guinea Ecuatorial, Obiang lleva 40 a√Īos ganando elecciones y hay asamblea y tribunales”, resumi√≥ el analista Francisco J. Monaldi.

No s√≥lo en Cuba se celebran elecciones (de partido √ļnico, el Partido Comunista Cubano) y tambi√©n hay instituciones. Tambi√©n Alberto Fujimori accedi√≥ al poder tras ganar las elecciones, incluso en la Alemania de Adolf Hitler, el Partido Nazi ganaba comicios y se serv√≠a del Bundestag para imponer su poder. En Venezuela, tras la muerte de Hugo Ch√°vez, Nicol√°s Maduro accedi√≥ al poder en 2013 con una m√≠nima ventaja de 200.000 votos sobre Henrique Capriles, bajo la pol√©mica de las impugnaciones solicitadas por la oposici√≥n. El “hijo de Ch√°vez” cont√≥ con todo el aparato del Estado, los fondos p√ļblicos, el imperio audiovisual chavista y el control de una parte de los colegios electorales para imponerse en unas elecciones muy pol√©micas.

Cinco a√Īos despu√©s, en las presidenciales de 2018, ni siquiera hubo pol√©mica: la oposici√≥n decidi√≥ no participar ante la inhabilitaci√≥n de sus principales l√≠deres; el manejo arbitrario del Consejo Nacional Electoral (CNE), en manos de cuatro militantes revolucionarias; la ilegalizaci√≥n de partidos opositores; las irregularidades de la convocatoria y del padr√≥n electoral; y el abuso de los mecanismos de control social impuestos por el gobierno en medio de la peor crisis vivida en el pa√≠s petrolero. La victoria fraudulenta de Nicol√°s Maduro, frente al exgobernador Henri Falc√≥n (antiguo chavista, disidente en ese momento de la oposici√≥n) y un pastor evang√©lico cercano al poder, no fue reconocida ni por la oposici√≥n, ni por organizaciones civiles ni tampoco por 50 naciones de continente y de Europa.

Las dos primeras afirmaciones de Fern√°ndez caen as√≠ por su propio peso, pero la tercera “(las instituciones funcionan porque “formalmente hay una Asamblea y tribunales”) sirve para profundizar a√ļn m√°s en la tragedia venezolana. La √ļnica instituci√≥n leg√≠tima, la Asamblea Nacional (AN, Parlamento), sufre el acoso y derribo del poder revolucionario desde el mismo d√≠a de la victoria electoral opositora en diciembre de 2015. Ni una sola de las leyes aprobadas se ha puesto en marcha, ante el supuesto desacato inventado por el Palacio de Miraflores. Sus diputados son todav√≠a perseguidos: dos de ellos permanecen en prisi√≥n (el vicepresidente legislativo, Timoteo Zambrano, y el diputado Juan Requesens); una veintena en el exilio y cuatro refugiados en embajadas extranjeras en Caracas.

Los principales arietes contra el Parlamento democr√°tico son el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) y la Asamblea Nacional Constituyente (ANC). El primero es presidido por Maikel Moreno, antiguo polic√≠a pol√≠tico acusado de dos homicidios, y una buena parte de sus magistrados fueron elegidos de forma ilegal y anticonstitucional durante las Navidades de 2015. Desde hace una docena de a√Īos, el TSJ no ha sentenciado ni una sola vez contra el gobierno.

Los jueces al frente de los distintos tribunales o son militantes chavistas o simplemente cumplen las √≥rdenes pol√≠ticas de la revoluci√≥n. Un ejemplo: desde 2014 m√°s de 800 civiles fueron procesados por tribunales militares, desoyendo la Constituci√≥n. El √ļltimo condenado, a casi seis a√Īos de c√°rcel, es el sindicalista Rub√©n Gonz√°lez.

La ANC es la versi√≥n bolivariana de la Asamblea de Cuba y del Comit√© de Salud P√ļblica de la Revoluci√≥n Francesa: un √≥rgano revolucionario puesto en marcha para reemplazar al Parlamento democr√°tico. Al menos un mill√≥n de votos fueron introducidos de forma fraudulenta en las urnas el d√≠a que se vot√≥ a sus delegados, seg√ļn Smartmatic, la empresa encargada del proceso. Pese a que la Constituci√≥n detalla que la ANC sirve exclusivamente para redactar una nueva Constituci√≥n, nada se sabe de la Carga Magna transcurridos dos a√Īos de su elecci√≥n.

El resto de los poderes est√°n repartidos entre personas de confianza de Nicol√°s Maduro, desde el fiscal Tarek William Saab (elegido ilegalmente por la ANC) hasta el contralor Elvis Amoroso, un buen amigo de la pareja presidencial. Del Defensor del Pueblo, Alfredo Ruiz, poco se sabe al margen de sus peticiones para la libertad de “El Chacal” Ilich Ram√≠rez. De las torturas, violaciones o asesinatos, no sabe, no contesta.

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