Vecinos y ayuntamientos piden abrir las estaciones «fantasma» de Metrosur

Las tuneladoras La Adelantada, La Almudena, La Paloma, La Chata y Mares del Sur horadaron la tierra para construir, al sur de la capital, una nueva línea de Metro que comunicara entre sí los municipios de la corona metropolitana. Pero entre sus 28 estaciones, quedaron varias pendientes de terminarse: espacios reservados pensando en el futuro, con diferentes grados de ejecución y que ahora, 15 años después de la inauguración de la línea, los vecinos y responsables de los municipios a los que darían servicio no dejan de reclamar.

La obra de Metrosur se inauguró en 2003, tras cuatro años de obra: 40 kilómetros de vías de tren que costaron 1.200 millones de euros y que permiten desplazarse entreAlcorcón, Fuenlabrada, Getafe, Leganés y Móstoles. Desde entonces, ha habido que realizar en la misma varias obras de mejora, que ha obligado a cierres parciales de algunas estaciones.

Mejoras en marcha

El último tiene lugar en este mismo momento: desde el 28 de julio y hasta el 14 de octubre, permanece cerrado el tramo que va entre las estaciones de Móstoles Central y Juan de la Cierva, por trabajos de renovación y mejora de la línea. Estos comprenden la reparación de la plataforma de hormigón de la vía, mediante inyecciones y zanjas transversales, la reparación de canaletas y la sustitución de tacos elásticos por placas de fijación directa.

Los trabajos incluyen movimientos en superficie. Y algunos de ellos se han producido cerca de lo que en un futuro podría ser la boca de la estacíon de Poza del Agua, en Leganés. Una zona en el noroeste del término municipal, entre las paradas de San Nicasio y Puerta del Sur, donde durante estos 15 años ha crecido un nuevo barrio en el que viven miles de personas.

Las estaciones fantasma son las de El Vivero y La Pollina (Fuenlabrada), y Poza del Agua (Leganés). Algunas fuentes apuntan otras dos. Los Rosales y Móstoles Sur, en Móstoles

El paso de camiones y el trabajo en este área despertó esperanzas en más de un vecino, que recordaba que en la zona quedó, cuando se hizo la línea 12, un espacio destinado a futura estación. No es la única: existen entre dos y cuatro espacios más reservados para este fin –a falta en muchos casos de revestir y equipar el vestíbulo, y de conectar el andén con el túnel principal–. Dos están en Fuenlabrada: una es la de El Vivero, entre las actuales de Hospital de Fuenlabrada y Loranca, y la otra es La Pollina, que se situaría entre las estaciones Parque de los Estados y Arroyo Culebro de Getafe.

Otras dos, según algunas fuentes, se encontrarían en Móstoles: una bajo el barrio de Los Rosales, y otra en Móstoles Sur, entre las estaciones de Manuela Malasaña y Loranca. Aunque en esta localidad, indican fuentes municipales, en el actual equipo de Gobierno no se recuerdan mociones pidiendo su apertura, aunque sí solicitando la ampliación de la línea 10, para que no quede en Puerta del Sur y continúe hasta el municipio mostoleño.

Todas coinciden en algo: se situaron en torno a zonas destinadas a ser futuros desarrollos urbanísticos. Muchos de ellos, de hecho, han crecido a lo largo de estos años, y ya son zonas plenamente habitadas por vecinos que, en muchos casos, llegaron atraídos por la posibilidad de contar en el futuro con esa estación de Metro.

En Leganés y Fuenlabrada, diferentes equipos de gobierno han dado la batalla porque se pusieran en marcha estas estaciones. En Leganés, tras pedirlo vía moción municipal en 2017, el alcalde, Santiago Llorente (PSOE), ha reclamado la estación de Poza del Agua a la consejería de Transportes de la Comunidad de Madrid, y también lo ha hecho, hace apenas unos meses, ULEG (Unión por Leganés).

Barrios consolidados

Tanto en el entorno de este proyecto de estación de Poza del Agua como en la de El Vivero, en Fuenlabrada, recuerdan los responsables municipales, las casas se ofertaron con el incentivo de una futura puesta en servicio.

En el caso de Fuenlabrada, la asociación de vecinos de la zona lleva años reclamando que se abra, y también lo hizo el anterior regidor, Manuel Robles. Ahora, la reivindicación sigue viva. Como recuerda Javier Carvajal, director de Infraestructuras del Ayuntamiento fuenlabreño, ya viven en la zona de el Vivero «más de 20.000 personas; está totalmente consolidada». Pero sin embargo, la parada de Metrosur más cercana que tienen es la de Hospital de Fuenlabrada, a más de un cuarto de hora de camino. «Hay mucha gente allí, la gente compró sus viviendas pensando en el Metro».

Primero, estudiar costes

Además, aporta otro argumento: «Cerca de El Vivero está la única oficina de Empleo de Fuenlabrada, y le hace falta una parada de Metro cerca», razona. Entienden desde este Ayuntamiento que la otra estación «ciega», la de La Pollina, continúe cerrada: «Este desarrollo urbanístico no se ha desplegado aún». Pero en el caso de El Vivero, recuerda Carvajal que «la Comunidad ya dejó preparada la estructura; hasta las salidas de emergencia están hechas». El Ayuntamiento, añade, ha aprobado en pleno distintas iniciativas en este sentido, y el alcalde «lo ha pedido en sus conversaciones con los distintos consejeros de Transporte; hay estudios de movilidad y demanda realizados».

Desde la consejería de Transportes, que dirige Rosalía Gonzalo, explican que, de momento, no se están haciendo estudios sobre este tema. Recuerdan que abrir los accesos supone una inversión de varios millones de euros. Antes de tomar cualquier decisión, insisten, es imprescindible calcular los costes en cada caso, algo que aún no se ha hecho.

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