Varios estudios revelan que el cambio climático afecta tres veces más a la montaña que a la costa

El cambio climático ha afectado hasta ahora hasta tres veces más -en cuanto a subida de temperaturas- en la montaña que en la costa levantina, según varios estudios coincidentes en esta tendencia realizados por las universidades de la Comunidad Valenciana. Frente al medio grado de subida térmica media al lado del Mediterráneo en medio siglo, en el interior se ha registrado un alza de 1,5 grados.

En un comunicado, la Universitat de València ha informado de que las investigaciones han analizado el impacto real que el cambio climático (temperaturas y precipitaciones) tiene en la Comunitat desde mediados del siglo pasado hasta la actualidad.

Además, se ha dado a conocer en los últimos días un estudio sobre precipitaciones que ha revelado una pérdida destacable de precipitación hídricamente aprovechable en las cuencas más interiores y cabeceras del Júcar y Segura que se ha sumado a los resultados de la investigación de la UV, en colaboración con la Universidad de Alicante (UA).

Uno de estos resultados es el aumento en la frecuencia de inversiones térmicas nocturnas relacionadas con temperaturas altas o anomalías positivas en las cumbres y laderas montañosas, una situación que se invierte en los valles y llanos prelitorales que quedan fuera del efecto urbano y que de este modo notan menos el efecto del cambio climático térmico.

Con los últimos estudios se ha podido cuantificar que el calentamiento es el doble de rápido en el interior y zonas altas que en la franja litoral, y hasta tres veces mayor en el caso de Gúdar y Javalambre.

Así, en el mismo comunicado han explicado que mientras que desde 1948 la franja litoral ha tenido un incremento térmico de no más de 0,5 grados, el interior se aproxima a un crecimiento de 1 grado, y las zonas altas del interior norte llegan a 1,5 grados.

Junio más cálido

El mes de junio ha pasado de ser climáticamente primaveral a veraniego, y registra un incremento térmico de hasta 2,5 grados en las zonas más altas del interior, que en el caso de las máximas alcanza a ser de 3 grados en Gúdar y Penyagolosa, como caso más extremo.

Esto provoca un potencial cambio bioclimático y vulnerabilidad de las áreas montañosas interiores de mayor valor ambiental.

Los resultados indican que hay una “significativa regresión de la superficie englobada en los pisos bioclimáticos situados más arriba, como los supramediterráneos y oromediterráneo”, lo que supone “un riesgo potencial para las especies vegetales que dependen de las características climáticas propias de estos pisos”.

“Todo ello -según han establecido desde la Universitat en el comunicado- abre la puerta a un panorama de un acusado aumento de la evapotranspiración y del estrés hídrico en las zonas altas del interior que alimentan los acuíferos y ríos más aprovechables”.

Asimismo, han añadido, “no disponemos de ningún embalse importante o infraestructura capaz de aprovechar de alguna manera las fuertes lluvias que con cada vez más frecuencia afectan el litoral o las montañas prelitorales del sur del Golfo de Valencia”.

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