Valverde demuestra que Alba no tiene recambio

Una de las sorpresas en la alineación presentada por Ernesto Valverde ante el Leganés, más allá del descanso que merecía Luis Suárez, fue la entrada de Thomas Vermaelen en el lateral izquierdo en sustitución de Jordi Alba. Varios son los motivos que se traducen con esta decisión del técnico azulgrana. El primero y fundamental es que no tiene relevo natural en su frondoso fondo de armario para suplir al catalán. Ya lo avisó hace unas semanas cuando tiro de ironía asegurando que igual tenía que poner a su asistente del departamento de prensa corriendo por la cal. El segundo es que no hay un relevo de garantías en la habitualmente nutrida cantera. Con Cucurella cedido al Eibar, las esperanzas recaían en Juan Miranda, pero el propio futbolista andaluz manifestó la semana pasada que aún no reunía el nivel para dar el salto al primer equipo. Se lo puso fácil a Valverde, que ha confiado en Vermaelen para suplir a Alba. Y aquí se presenta el tercer motivo: el defensor belga no entra en los planes del técnico. Abocado al ostracismo (no había jugado ni un solo minuto esta temporada), Vermaelen no solo sabe que está por detrás de Piqué, Umtiti y Lenglet para poder actuar como central, sino que los pocos minutos que tendrá serán para actual por la izquierda. Solo un contratiempo de Jordi Alba podría otorgarle protagonismo. Las carencias de Vermaelen quedaron patentes en el primer gol del Leganés, en el que El Zhar le robó la cartera y el belga llegó tarde permitiendo el gol del delantero del Leganés. Finalmente, Valverde tuvo que dar entrada al internacional español por el belga (minuto 71).

El enfado del técnico

La debilidad de la banda izquierda del Barcelona ha sido uno de los caballos de batalla de Valverde, que le ha pedido por activa y por pasiva un refuerzo a la directiva culé. Desde la zona noble se ha ignorado la petición del técnico, lo que ha aumentado ya un enfado que venía cimentándose sobre varias decisiones deportivas como el traspaso de Paulinho, el descarte de Willian, el intento de venta de Rakitic o el fichaje de Malcom. Decisiones que no le han sido consultadas. Poco amigo de declaraciones altisonantes, Valverde ha decidido mostrar su desacuerdo con acciones. De ahí se desprende el nulo protagonismo que está teniendo el extremo brasileño fichado del Girondins de Burdeos por 42 millones de euros, la incorporación más cara de la temporada. Malcom solo ha jugado 7 minutos ante el Valladolid y los 20 minutos de ayer, aunque hay que destacar que una lesión le ha impedido entrar en tres convocatorias (Real Sociedad, PSVy Gerona). Al final, Valverde decidió dar descanso a Dembélé y buscar el revulsivo con Malcom, aunque no funcionó.

El problema de la banda izquierda se hace extensivo a la defensa en general. Prueba de ello es la gran cantidad de goles que está encajando el Barcelona. Ter Stegen ha tenido que recoger el balón del fondo de la red de su portería en siete ocasiones en los cinco partidos de Liga disputados, con el agravante de que seis de esos tantos han sido anotados por equipos como Huesca, Gerona y Leganés, cuyo objetivo debería ser pelear por la permanencia. Las rotaciones de Valverde en los dos últimos encuentros, en los que ha habido permutas en la zaga, han significado una sangría. Lenglet y Vermaelen no han tenido debuts ligueros afortunados pero el estado de forma de Gerard Piqué y de Samuel Umtiti (el francés fue expulsado ante el PSV por dos amarillas, la primera por protestar y la segunda por una falta completamente evitable) está presentando carencias que se traducen en goles en contra. El Barcelona, que se había marcado el reto de conseguir nueve puntos (Gerona, Leganés y Athletic la próxima semana) para presionar al Real Madrid, que tenía un tramo de calendario más complicado, ya ha perdido cinco en los dos últimos encuentros y ahora se ve obligado a ganar al Athletic para no perder comba en Liga, impedir que los de Lopetegui se distancien en el campeonato y abrir una crisis en el Camp Nou.

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