«Valls entiende el poder mejor que Rivera»

-No me creo que le gusten las vacaciones.

-Como decía Jaime Gil de Biedma, quizá tengan razón los días laborables. Yo puedo llevar esta vida magnífica en que el trabajo y el ocio se realizan en el día mismo. No es que no me gusten las vacaciones, es que no las entiendo. Pero oiga, de vez en cuando también me gusta tirarme a la bartola.

-El mejor verano de su vida.

-En mi infancia temía los veranos porque era aburridísimos. Me quedaba solo en la ciudad y sin amigos. Pero los niños que se aburren tienen grandes posibilidades de futuro y acaban pasando veranos memorables.

-Si no hiciera vacaciones en verano, ¿cuándo las haría?

-Nunca he hecho vacaciones ni en julio ni en agosto. Me encanta pasar el verano en los periódicos. Las redacciones están con la guardia baja y hay una comodidad fantástica para trabajar. Kapuscinski, antes de convertirse en mesías, nos dejó la magnífica frase de que sólo puede hacerse periodismo cuando el foco se apaga. En verano, con su vida floja, se puede hablar de todo y de un modo más intenso. Pillas a los jefes más desprevenidos. El verano pasado se me ocurrió llamar al marido de Juana Rivas, que tenía toda la razón del mundo, y publiqué una carta suya que cambió total y afortunadamente la historia.

-El calor agobia.

-Necesito el calor para trabajar. El poro abierto como el talento. El invierno me entumece.

-Abril es su mes para viajar. A mí me hunde pero a usted le exalta.

-Pla lo explica en su Invitación al viaje: «ara és el temps d’anar pel món», y es abril. Cuando el invierno se empieza a remitir y las lechugas todavía tienen un hilo de nieve. Todo está limpio, lavado justo antes del desierto del verano. También, con los años, he descubierto el silencio de la nive: es extraordinario.

-El verano murió cuando cerró El Bulli.

-Está aún en curso la querella que le puse por apropiación indebida de su talento. Fue un escándalo que cerrara y esto no quedará así. Yo necesito pautas y rutinas. Ritos. Yo cuando iba a El Bulli, una semana antes me preparaba como un atleta. Comía poco. Reflexionaba. Pensaba en los menús de los años anteriores, en las personas que me habían acompañado y me habían hecho feliz. Pensaba en ti. Para mí, ir a El Bulli era inaugurar el año. Fue trágico que cerrara. He intentado sustituirlo pero nada es lo mismo.

-Apple es el último gran acomodo en el mundo que nos queda.

-Sí. La tecnología me sosiega. Me tranquiliza. Todo está activado.

-El juez Marchena ha sido el hombre del invierno del que todo el mundo habla este verano.

-El juez Marchena es el hombre más carismático de España, el hombre más carismático que ha aparecido en los últimos tiempos en la escena española. Ha proyectado su compostura y su formalidad a través de la inteligencia, de la retórica y del orden.

-España y yo somos así, señora.

-Creo poco en la excepción española pero tenemos dos defectos: una conversación pública muy degradada y el desorden. Marchena nos ha ayudado a mejorar.

-Javier Melero dice que lo más triste del juicio es que no ha conseguido que nadie haya cambiado de opinión.

-Hay una ley neurológica que dice que cuando al que yerra le presentas argumentos lógicos, en lugar de rectificar, se reafirma en el error. Pero lo más importante del juicio, además de la sentencia, que ya se verá, es cómo ha descrito el estado moral de la sociedad catalana. Si no viviéramos tan rápido, tardaríamos mucho en recuperarnos de semejante impacto. Y eso dejando a un lado las responsabilidades penales.

-La gente especula sobre la sentencia como si hiciera la porra de un Barça-Madrid.

-Los días que hablamos de la sentencia son los días en que habla de ella José Luis Rodríguez Zapatero, el peor expresidente de España. Con el acabó el ciclo alcista de la moral española. Ahora dice que espera una sentencia que ayude a resolver el conflicto. Es desmoralizante. ¿Qué conflicto? Las sentencias juzgan hechos y ya está. Es la hora de la verdad.

-Valls ha entendido mejor que Rivera lo que Ciudadanos representa.

-Valls entiende qué es el poder mejor que Rivera. Y es normal, porque Valls es el político catalán más importante de la Historia. Aunque convengo que lo tenía fácil.

-Incluso Pablo ha sido más listo que Albert?

-El sintagma «Pablo más listo que» me cuesta, Sostres, me cuesta.

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