Valls confirma su disposición a liderar una lista al Parlamento catalán

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Las elecciones generales de mañana pueden ser en Cataluña el prólogo de un nuevo adelanto de las autonómicas, nueva cita que se da por descontada a partir de la previsible inhabilitación del presidente Quim Torra a principios de año. Los partidos trabajan ya con el escenario de comicios entre el mes de febrero y junio, una cita en la que muy probablemente estará Manuel Valls como candidato. «Quiero ser útil. No quiero ser candidato por el mero hecho de serlo, pero hay un espacio para el constitucionalismo en Cataluña, y lo puedo representar yo», explica el exprimer ministro francés en conversación con ABC.

Valls confirma de este modo su disposición a dar el salto al Parlamento autonómico. «En un momento en el que Cs se hunde y el PP no tiene fuerza, hay que repensar el espacio constitucionalista», insiste Valls, que a priori se presentaría liderando su propia plataforma, descartando así una confluencia con iniciativas como la Lliga Democràtica o Lliures, de quien le distancia su reivindicación del catalanismo político -«volver a hacer pujolismo es peligroso»- o la falta de rotundidad con respecto a la posibilidad de pactar un referéndum -«una consulta no es una buena idea, ni que sea para validar un nuevo Estatuto»-.

Valls, que apunta que su candidatura podría estar lista incluso si el adelanto electoral es en febrero, se muestra pese a todo comprensivo con la estrategia de la Lliga o Lliures de «reivindicar el catalanismo como una manera de romper el bloque independentista, y lograr el trasvase de los votantes que abandonan el secesionis- mo que tampoco apoyarían a un partido constitucionalista». No obstante, remarca, esa no es su opción. «Yo no lideraré eso, no reivindicaré el catalanismo político. Eso hemos visto que no ha funcionado. El enfrentamiento de bloques demuestra que no es viable una vía media, que es la que busca, o al menos buscaba, el PSC. La ambigüedad no es práctica», insiste el futurible candidato, para quien las elecciones de mañana demuestran que la gente acabará votando en clave de «opción menos mala».

«En Cataluña falta una opción que dé esperanza, que lidere el relato de España, que reivindique, en catalán y en español, el constitucionalismo, rechazando los pactos que den poder a un nacionalismo que acaba siendo violento y etnocéntrico», insiste Valls marcando así distancias con el PSC, al que reprocha pactar con JpC en la Diputación.

Valls es crítico también con Cs, partido al que, reconoce, no votará mañana. «Han tenido en Cataluña un papel importantísimo, han sido valientes, muy útiles plantando cara en el Parlament en momentos muy duros. Pero han planteado una estrategia que sacrifica Cataluña para intentar crecer en España», explica Valls para explicar el distanciamiento con una formación con la que rompió después de que él facilitara la investidura de Ada Colau para evitar que Ernest Maragall (ERC) fuese alcalde.

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