Usuarios de cuatro provincias se unen para gestionar mejor el agua y hacer frente a la sequía

La grave sequía que sufrió España en 2017 afectó de lleno a Castilla y León. La escasez de agua en los embalses de la cuenca del Duero, con aportaciones inusualmente bajas e incluso desconocidas en los registros históricos, abortó la continuidad de la campaña de regadío en los sistemas Órbigo, Carrión y Pisuerga-Bajo Duero, mientras que Valladolid no pudo regar sus parques, Astorga vio peligrar el abastecimiento humano, y algunas fábricas que toman agua de los ríos tuvieron que ralentizar su producción para preservar el caudal ecológico. Pero en medio de ese escenario hostil impuesto por la naturaleza también afloró algo positivo: la conciencia de mejorar la gestión del agua mediante la coordinación entre los usuarios. Así lo entendieron los regantes del Canal del Pisuerga, en Palencia, al promover con otras comunidades la Central de Usuarios del Sistema Pisuerga-Bajo Duero, ahora en fase de constitución, regida por comisión gestora formada por representantes de regantes, ayuntamientos y usos tanto industriales como hidroeléctricos.

Según explica su presidente, Luis Alberto Nebreda, es preciso afrontar el futuro «con un proyecto común y una visión global, porque desunidos no sacamos nada». En la región ya existe otra entidad similar en la zona del Órbigo, el Sindicato Central de Barrios de Luna, aunque la recién creada es más extensa, al abarcar 46.000 hectáreas irrigadas por canales desde el embalse de Aguilar hasta aguas abajo de la capital zamorana, y otras 8.000 hectáreas con concesión para toma directa de los cauces. Además, hay que añadir varias fábricas, minicentrales de generación eléctrica y municipios como Valladolid, Zamora, Arroyo de la Encomienda, Cabezón de Pisuerga, Toro, Fermoselle, Herrera de Pisuerga, Melgar de Fernamental o Alar del Rey, que captan el agua para su potabilización y suministro a la ciudadanía.

A principios de 2020

«La Central comprende cuatro provincias, contamos con el apoyo de la CHD y estará funcionando a principios de 2020. Permitirá una mejor gestión del agua disponible al ajustar más los desembalses conforme a la demanda real del momento, con la supervisión del organismo de cuenca, y sumar las aportaciones que llegan desde los pequeños afluentes, no sólo el volumen de salida de los embalses de cabecera», explica Nebreda, que este año se estima en 55 hectómetros cúbicos. Una muestra más de la voluntad por lograr un aprovechamiento óptimo de los recursos hídricos ante el panorama que llega con el cambio climático, de menos lluvias y más concentradas en el tiempo. «Hace falta un mayor control del volumen de agua. La creación de la central va en esa dirección, al lograr una interconexión constante entre los distintos usuarios, una comunicación fluida para conocer las demandas reales de cada momento y afinar más en el reparto. Por eso los contadores son imprescindibles», concluye el presidente. Un instrumento muy útil, en definitiva, para evitar conflictos como los del verano de 2017 y que prosigue su larga tramitación administrativa.

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