Urgente: necesitamos ayuda humanitaria – LA NACION

Con la m√ļsica de fondo de lo que est√° cantando Manzanares, el contador infiel de los Kirchner, el peronismo se uni√≥ anteayer para rechazar el decreto de Macri sobre la extinci√≥n de dominio; es decir, el instrumento legal para recuperar bienes de la corrupci√≥n. Muchos juristas dicen que el instrumento resulta bastante poco legal, o directamente anticonstitucional. Al peronismo no le molestaba ese detalle, pero s√≠ que peque√Īos ahorristas como Cristina, Scioli, Boudou , De Vido , Jaime y muchos otros de pronto vieran amenazados sus chalecitos y furgonetas. Es la existencia misma del PJ la que queda comprometida por el pol√©mico decreto. Le toc√≥ a un kirchnerista desempatar la votaci√≥n en la comisi√≥n bicameral, y entonces consult√≥ a Cristina. La respuesta fue inequ√≠voca: “Nada de extinci√≥n de dominio. Lo √ļnico que me interesa es la extensi√≥n de mis dominios”.

A no pocos observadores les sorprendi√≥ que el peronismo se animara a desactivar el decreto en plena campa√Īa electoral. Como que hay que tener cara para plantarse frente al pa√≠s y decir que “lo robado, robado est√°”. Pero Duhalde, que parece que ahora se est√° reconciliando con Cristina, me lo explic√≥ muy bien: con la plata no se juega.

En eso tiene raz√≥n. Ya lo dijo el General: “Para un peronista no hay nada mejor que otro peronista con plata”. El problema es d√≥nde pon√©s la guita cuando te fuiste de mambo y ya no cabe en ning√ļn lado. Los funcionarios judiciales que est√°n tom√°ndole declaraci√≥n a Manzanares -“Manzana podrida”, lo llama cari√Īosamente Cristina- no pueden creer lo que oyen. Con lujo de detalles va revelando todo el entramado de maniobras, mentiras, falsificaciones y desv√≠os usado por los Kirchner para intentar darles cobertura a las fortunas que iban acumulando. Lo que se deduce es que la alta ingenier√≠a financiera y de lavado alternaba con reacciones menos sofisticadas, tipo “y bueno, eso vamos a tener que enterrarlo”, o “que se ocupen los Eskenazi, que para eso les regalamos YPF”. Por cierto, a Manzanares hay que tomarlo en serio justamente porque se anim√≥ a involucrar a los Eskenazi. Hasta ahora, la √ļnica vinculaci√≥n del Grupo Petersen con la causa de los cuadernos era la comida que compartieron en octubre del a√Īo pasado el juez Bonadio y Sebasti√°n Eskenazi en un restaurante italiano de la Recoleta. De esa comida, registrada en una foto en la que se los ve muy distendidos y conversadores, no me interesa saber qu√© temas tocaron, sino qui√©n pag√≥ la cuenta.

Por lo tanto, hasta ahora tenemos que el peronismo se ha largado a la campa√Īa bajo la bandera de “corrupci√≥n s√≠, extinci√≥n de dominio no”, y con la reaparici√≥n de figuras tan convocantes como Hugo Moyano (“Si Cristina se presenta, la voto”, dijo esta semana), Duhalde y Guillermo Moreno. La imagen de anteayer en La Matanza de Baradel, M√°ximo, Ver√≥nica Magario, Moyano y alg√ļn otro as de espadas, todos felices, habla de muchas cosas. El viejo peronismo, el visceral, sangu√≠neo, obrero (lo digo por M√°ximo), movimientista, desapegado de est√©ticas burguesas, ese peronismo peronista est√° vivito y calculando. Calculando que el otro peronismo, el peronismo que aquellos ven como menos peronista, en algunos casos incluso macrista, el de Urtubey, Schiaretti y Pichetto (me est√° faltando Massa, pero no s√© si ponerlo ac√° o all√°, o en los dos), va a tener que deponer armas y entregarse. La imagen habla de la fuerza aluvional del conurbano frente a la pretensi√≥n de racionalidad de los administradores de provincia. Y en el medio, con medias y sandalias, Lavagna, tipo serio, buen economista y con un ego tan poderoso que el ego de Felipe Sol√° parece un gorri√≥n mojado. Finalmente, la imagen de La Matanza tambi√©n habla de cu√°nto trabajo le queda por hacer a la Justicia: detr√°s del retrato hay mucho expediente.

El Gobierno asiste a esta guerra peronista desde el frente de Vietnam. A Macri le fue bastante bien en la India, pero mal en Hanoi. Tan mal que, triste, solitario y final, se fue a tomar café a un bar de la calle. A Cristina tampoco le fue bien cuando estuvo allí, en enero de 2013, no por haber comparado a Ho Chi Minh con San Martín, sino porque nunca pudo explicar la misteriosa escala que hizo, mientras volvía, en las islas Seychelles. Con lo fácil que hubiese sido decir que se sentía mareada.

Las fotos de esta semana -la de La Matanza, la del caf√© en el bar de Hanoi, la de la CGT con la delegaci√≥n del FMI, la de la bicameral que se opuso al decreto- me hicieron pensar en que nosotros, como los venezolanos, tambi√©n necesitamos ayuda humanitaria. Pero ayuda humanitaria en el sentido estricto. Humanos: dirigentes pol√≠ticos, economistas, jueces, gremialistas, empresarios, polic√≠as… Psic√≥logos no manden. Sobran. De periodistas estamos bien (je). Cient√≠ficos, que vuelvan los que se fueron. De Sinaloa, tierra de emprendedores, ofrecen devolvernos a Diego; les dir√≠a que no hay apuro. ¬ŅY presidente? ¬ŅNecesitamos un presidente? Mauricio me prometi√≥ que en el segundo mandato va a ser un viol√≠n. “Afinado”, aclar√≥. La pregunta es si estamos dispuestos a darle otra oportunidad. Hoy no se ven muchas alternativas. O Cristina o √©l. O elegimos a ella, la presidenta del √ļltimo default. O a Macri, por default.

Siempre estamos en deuda.

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