Una región fronteriza aparece con la mayor tasa de asesinatos

En el límite con Brasil, el departamento misionero de General Belgrano aparece bastante a menudo en las noticias vinculadas con el tráfico de drogas. Zona de fuerte movimiento de marihuana, las localidades de Bernardo de Irigoyen, Comandante Andresito y San Antonio son escenarios de decomisos de estupefacientes. Las estadísticas criminales pusieron en estos días en foco esa área fronteriza por su sorpresiva tasa de homicidios, cuatro veces superior al promedio nacional y el más elevado entre todos los distritos argentinos. Si bien tiene pocos casos si se lo compara con otros distritos, su población, que apenas supera las 50.000 almas, eleva los diez asesinatos a una tasa de 19,44. Las cifras de delitos difundidas por el Ministerio de Seguridad de la Nación establecen la tasa de homicidios en el país en 5,3. Se notificaron 2362 asesinatos.

Pese a ubicarse en la ruta natural del tráfico de drogas, los homicidios en el departamento de General Belgrano no parecerían estar relacionados con disputas entre narcos. La mayoría de los asesinatos fueron ocasionados por peleas resueltas con el uso de un cuchillo. Sin embargo, en ese territorio ocurrió el año pasado un homicidio con inusuales características. En junio último fue mortalmente golpeado el exintendente Wilmer Fernández, padre del actual jefe comunal, asesinado durante un presunto robo. Un hombre con antecedentes penales por dos homicidios fue detenido por ese crimen en la región, que aparece con los niveles más altos de homicidios.

Más vínculos con las efectos de la violencia derramada por los narcotraficantes aparecen en las dos ciudades que se ubican detrás del departamento misionero en el listado de lugares con mayores tasas de asesinatos. Tras una leve disminución de episodios mortales en 2017, la lucha por el control de los puestos de venta de droga repercutió nuevamente en la estadística criminal en Rosario. Con 198 homicidios durante 2018 -44 casos más que un año antes-, la tasa se elevó allí a 15,50. Casi de inmediato en ese mortal ranking se ubica el distrito capital santafesino, con su tasa de 14,63 originada por 84 asesinatos.

En las dos principales ciudades de Santa Fe también se registraron otros elevados niveles de violencia, tal como quedó notificado en la estadística de lesiones dolosas. En Rosario se denunciaron 5000 casos y otros 2349 en la capital provincial.

Otro distrito cabecera de provincia con elevada tasa de homicidios es San Miguel de Tucumán. Los casos allí están en ascenso constante en los últimos tres años, pasándose de los 54 asesinatos investigados durante 2016 a los 85 verificados el año pasado. Con esa cifra de muertes violentas, la capital tucumana tiene una tasa de 14,21 homicidios cada 100.000 habitantes. La situación en Tucumán es especialmente monitoreada por los funcionarios nacionales, ya que fue uno de los pocos territorios en los que no se logró frenar la cantidad de asesinatos.

El informe estadístico demostró que en otros distritos se produjeron importantes descensos en muertes violentas, ya que la tasa de 5,3 a nivel nacional representa la más baja desde 2001.

En el conurbano se visualizaron disminuciones de asesinatos en varios municipios, pero hubo un rebote de casos en Moreno, que cerró 2018 con 67 muertes y una tasa de 12,76, la más alta en el territorio bonaerense y la quinta en importancia a nivel nacional.

En el conurbano se notificaron, incluso, dos municipios con tasas inferiores a 3 homicidios cada 100.000 habitantes. Así quedaron las estadísticas en Ituzaingó, con 2,79 y 5 muertes; y en Ezeiza, con 1,91 y cuatro asesinatos.

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