una opción de avance lento

IGNACIO MIRANDA

El 60 por ciento de las profesiones actuales solo necesitan un ordenador y un teléfono para su ejercicio. Un dato sumamente revelador que debería traducirse en un incremento generalizado del teletrabajo como fórmula habitual, pero no es así. De hecho, en 2018, la cifra de ocupados españoles que desarrolla su jornada laboral desde el hogar, ya sea de continuo o de manera ocasional, representa el 7,4 por ciento, con una presencia destacada de empleados públicos y autónomos. Además, el tejido económico nacional, con un notable peso específico de sectores como el comercio, hostelería, logística y ocio no favorece su expansión, pues sus puestos exigen presencia física.

La consultora tecnológica Everis, de origen español e integrada en el grupo NTT Data Company con sede en Tokio, aterrizó en Castilla y León en 2010. Desde ese momento ofreció la opción del teletrabajo a sus empleados, que ahora suman una plantilla de más de 500 personas entre las delegaciones de Valladolid y Salamanca. «Queremos que esta empresa sea la mejor para que nuestros trabajadores desarrollen su carrera profesional, por eso ponemos a las personas en el centro de todo», explica Miguel Ángel Hernández Bajo, director de la oficina de la capital vallisoletana, quien destaca el resultado positivo de esta alternativa, que permite un notable de ahoro de tiempo en desplzamientos.

«Casi el 40 por ciento de nuestros profesionales utiliza el teletrabajo en mayor o menor medida, con un balance favorable para ellos y para la compañía. Existe total flexibilidad por nuestra parte en cuanto a la duración y ubicación, pues puede ser a diario o solo algunas jornadas, desde su propio domicilio o desde la oficina de un cliente», señala Hernández, que resalta una circunstancia: todos los empleados utilizan ordenador portátil para facilitar el teletrabajo y la deslocalización de los diferentes equipos. Y aquí llegamos a un aspecto de capital importancia porque, a su juicio, este último fenómeno «ha venido para quedarse».

Rubén Martínez, director de Desarrollo Organizativo de ASTI

Caminamos hacia un modelo en el que a corto plazo habrá distintos formatos de trabajo donde la localización física queda desvinculada de la actividad. Otro cambio drástico. En opinión del directivo de Everis, todos ellos tendrán en común «una mayor flexibilidad, y tenemos que saber adaptarnos como empresa para no quedarnos atrás». Un horizonte próximo de organización laboral donde la flexibilidad y la diversidad serán piedras angulares gracias al uso de la tecnología. El perfil de los empleados de la consultora que se acoge a esta opción es muy variado, pero siempre para compatibilizar mejor vida personal y profesional. Surgen ahí padres con hijos pequeños, y también jóvenes que cursan un master o trabajadores asiduos en competiciones deportivas.

En ASTI, una empresa dedicada a la ingeniería de robótica móvil que es líder europeo y tiene su sede en la localidad burgalesa de Madrigalejo del Monte, también tienen muy claras las ventajas del teletrabajo. Según indica Rubén Martínez, director de Desarrollo Organizativo, las tecnologías y la mejora de las telecomunicaciones favorecen su implantación. «En la era de la movilidad no tiene mucho sentido estar pegado a una oficina. Cuando descubres los beneficios de esta fórmula, como nos ocurrió hace ya quince años, el número de empleados que se acoge a ella crece exponencialmente. En ASTI, con una plantilla formada en más de un 80 por ciento por ingenieros o ciclos de grado superior, disfruta de esta modalidad laboral la mayoría del personal», aclara Martínez.

«En la era de la movilidad no tiene mucho sentido estar pegado a una oficina»

Con trabajadores de nueve nacionalidades, muchos de ellos de fuera de Burgos, y unas instalaciones a 25 kilómetros de la capital por la A1, ambos factores han jugado a favor de la expansión del teletrabajo. «A menudo están alejados de sus familias, pero sienten pasión por este proyecto y su carrera profesional, y el teletrabajo permite la conciliación. Además, esta medida favorece la atracción de talento internacional, de distintos lugares, y la fidelización, porque se sientes cómodos al realizar sus funciones», asegura Rubén Martínez, quien también se refiere a los casos de empleados que optan por esta posibilidad porque necesitan completar su formación. Sumamente curiosos resultan los casos de personas que, inmersas en un trabajo individual que exige mucha concentración, «buscan espacios en su hogar o de retiro para conseguir un mejor rendimiento, con menos interrupciones y diferentes horarios».

Porque esta fórmula no presencial tiene también la ventaja de adaptarse a las circunstancias de los trabajadores, la flexibilidad de dar respuesta a la casuística particular. Dado que buena parte de los empleados de la compañía burgalesa son de fuera de la provincia, muchos optan por el teletrabajo uno o dos días a la semana, ya sea lunes y martes, lunes y viernes o jueves y viernes, aunque siempre se procura todoscoincidan al menos uno jornada cada semana en la oficina. En este sentido, ganan cada vez más peso las teleconferencias desde distintos puntos de acceso, «lo que conecta a varios trabajadores desde diferentes ubicaciones físicas», confirma el directivo, para quien en España tiene todavía mucho peso el «presencialismo laboral».

Esta fórmula También permite la atracción de talento y la fidelización del personal

Por su parte, la sociedad agropecuaria ACOR ha puesto en marcha el pasado verano un proyecto piloto al que se han acogido algunos empleados del área de informática y una periodista del departamento de comunicación. Para José Luis Domínguez, director general de la cooperativa vallisoletana, «con esta iniciativa se ha permitido conciliar la vida laboral, personal y familiar, ahorrar tiempos al suprimir los desplazamientos y mantener el compromiso de los empleados con su labor diaria. La evaluación de esta iniciativa ha sido muy satisfactoria y estamos considerando cómo darle continuidad», señala Domínguez.

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