Una historia definitiva de la «División Azul»

De todas las unidades militares de la Segunda Guerra Mundial, la más celebrada en la literatura es la División Española de Voluntarios, más conocida por División Azul por el color de camisa de sus numerosos componentes falangistas, que luchó por dos años y medio en el frente norte de Rusia. Es otra paradoja de la historia de España que la unidad militar que, con mucho, ha generado la mayor bibliografía internacional, fuera la única división en combate de un país que nunca participó militarmente de un modo oficial en la contienda.

Ha sido tal la cantidad de obras editadas en las cuatro primeras décadas de su Historia, que ya en 1989 Carlos Caballero, junto con Rafael Ibáñez Hernández, publicó un libro detallando la bibliografía acumulada. Desde entonces esta ha crecido de un modo aún más abundante; de hecho, el siglo XXI ha sido la edad de oro de una bibliografía muy heterogénea, que incluye muchas obras de historia profesionales, pero aún más libros de memorias, publicaciones polémicas y no pocas obras de literatura.

Universitarios

Más allá de la cantidad de memorias publicadas, hay un número considerable de otras inéditas. Tal abundancia de memorias, que sin duda no tiene parangón en cualquier otra división individual de la guerra, se deriva sin duda del alto porcentaje de universitarios que integraron sus filas, que otra vez alcanzó lo que probablemente fue un récord mundial, y también del grado alto de dedicación política e ideológica, puesto que un porcentaje muy grande de los voluntarios exhibían una extraordinaria dedicación a la misión de su División.

Hubo un índice ínfimo de desertores, muy por debajo de las Brigadas Internacionales

Como suele pasar en el muy tergiversado mundo de la historia española, ha tenido muchos críticos y detractores, sobre todo por razones políticas, pero también existe una literatura negativa que critica la División por factores más objetivos, en cuanto a su preparación, su comportamiento con los rusos, o una pretendida implicación en el Holocausto. Esta crítica empezó muy temprano a manos de la propaganda británica, como era lógico en tiempos de guerra, aunque un poco más tarde los comentaristas militares profesionales británicos fueron los primeros en el extranjero en elogiar el comportamiento militar de la División Azul.

Olvidadiza «memoria histórica»

Los comentarios rusos eran naturalmente muy negativos en los primeros años, aunque recientemente han sido más ecuánimes. Las críticas más feroces y amargas han llegado de las plumas de escritores e historiadores de izquierdas de España, con su «memoria histórica» tan olvidadiza.

Por bastante tiempo el historiador más activo en el estudio de los voluntarios españoles ha sido Carlos Caballero Jurado (Ciudad Real, 1957). Ha trabajado en el campo de historia militar por 35 años, generando una bibliografía muy extensa. Es el especialista más activo a nivel internacional en la cuestión de los voluntarios extranjeros en el Frente del Este, con trabajos sobre muchos grupos nacionales diferentes. Ha publicado ocho libros solamente con Osprey, la destacada editorial londinense de historia militar, y Caballero es muy posiblemente el historiador español que más títulos ha publicado en inglés.

El grupo se formaba exclusivamente de voluntarios para luchar contra el comunismo

Las 827 páginas de «La División Azul de 1941 a la actualidad. Historia completa de los voluntarios españoles de Hitler» constituyen su «magnum opus». Este estudio impresionante supera a toda la enorme literatura anterior, destacándose por sus calidades estelares: es exhaustivo, objetivo, cuidadosamente investigado a base de una cantidad amplia y completa de fuentes primarias que el autor domina totalmente, y aborda todas las cuestiones principales y todas las críticas surgidas en el último medio siglo. Pese a no ser la primera buena síntesis de la historia de la «Blaue Division» (anteriormente fue la notable «Hitler’s Spanish Legion: The Blue Division in Russia» (1979) de Gerald Kleinfeld y Lewis Tambs, y más recientemente ha aparecido la obra distinguida de Xavier Moreno Juliá, «La División Azul. Sangre española en Rusia, 1941-1945» (2004), el libro de Caballero es con mucho el más completo, hasta este momento. Una obra de la «División Azul» definitiva.

En distinción a la propaganda de los británicos y de los comentaristas e historiadores españoles de izquierda, demuestra de un modo conclusivo que la División se formaba exclusivamente de voluntarios, consecuencia en 1941 de un entusiasmo desbordante por participar en el castigo y la destrucción del comunismo. En 1941 la opinión anti-soviética era casi unánime en España, porque incluía a la gran mayoría de las izquierdas también, que todavía se resentían mucho del dominio y la represión soviéticos durante la Guerra Civil. De hecho, fue el único país europeo importante en que los comunistas no lograron formar uno de sus típicos «frentes nacionales» de todos los grupos de la posición.

El meollo del libro ofrece una historia detallada de las operaciones militares de la división durante 1941-43, con 25 mapas originales para ilustrarlas. A pesar de la superioridad aplastante del Ejército Rojo en el número de tropas y de blindados, y sobre todo de su gran superioridad en potencia de fuego, los soviéticos nunca consiguieron romper las líneas españolas. La División Azul combinó la profesionalidad de sus oficiales con el idealismo y valentía de sus tropas para constituir lo que fue sin duda la unidad extranjera de mayor calidad militar de combate en el lado alemán. Una prueba de eso fueron las aproximadamente 2.500 cruces de hierro concedidas a los divisionarios. Otra evidencia de la dedicación de los divisionarios fue su ínfimo porcentaje de desertores, que el autor constata fue muy por debajo del de las Brigadas Internacionales de la guerra española, que han recibido tantos encomios y homenajes por idealismo y dedicación. Caballero demuestra que los divisionarios nunca participaron en el Holocausto y que su trato de los soviéticos civiles había dejado entre ellos un recuerdo positivo, hasta afectuoso.

Igualmente notable es el trato pormenorizado de lo que podemos llamar la historia posterior de la División. Un capítulo presenta la primera historia exacta y detallada de los últimos voluntarios españoles en el lado alemán en 1944-45, después de la disolución de la División, que por primera vez rectifica muchas exageraciones y desenfoques. El libro también ofrece un trato cuidadoso de la historia de los veteranos en las décadas posteriores, y se concluye con un análisis objetivo y penetrante de todas las obras más importantes de la historiografía de la División Azul, en pro y en contra.

Esta obra es una contribución indispensable a la historia militar española contemporánea. Y supone el cénit de un campo ingente de publicaciones.

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