una historia de estaciones y carreteras colapsadas

Vuelven los días de oficina y horarios. El comienzo de septiembre llena de tráfico las entradas a la capital, a tenor de la tradicional «operación retorno». Y decimos tradicional porque no se recuerda un año en que la vuelta de las vacaciones no causase algún tipo de colapso en la ciudad (si bien antes las aglomeraciones se producían en la Estación del Norte, más que en la Autovía del Este). Los bombines y las chaquetas han dado paso a las bermudas y las chanclas y, aunque los medios de transporte varían con el tiempo, la idea siempre es la misma: apurar al máximo la libertad de los últimos días de descanso.

La «operación retorno» es una tradición de Madrid tanto como el cocido o las fiestas de La Paloma. Solo hace falta echar un vistazo a las portadas de ABC de los últimos 60 años para darse cuenta de lo engarzado de la estampa de las aglomeraciones en el imaginario estival capitalino. Si coincide, además (como sucede este año), con el final de un fin de semana, los veraneantes se unen a los domingueros y las carreteras se colapsan durante horas. Surge así la preocupación por los accidentes, frecuentes (aunque cada vez menos) en estas jornadas. El calor y la impaciencia nunca fueron buenos compañeros.

Atascos en Madrid en 1970

Ya en 1975 advertía en este periódico el entonces coronel jefe de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil, Laso Arroyo, sobre la necesidad de tomar precauciones al volante durante estos días difíciles: «Yo le daría cuatro consejos al conductor: que revise el automóvil antes de salir, y que lo revise bien; que haga una comida ligera y así no se sentirá molesto por el sopor; que observe fielmente el Código de la Circulación; y que no se ponga nervioso al ver que hay mucha circulación».

Laso abogaba, también, por continuar con las campañas mediáticas del estilo «…en la última Operación Retorno hubo X muertos…» por lo que él llamaba «efecto miedo»: cuando alguien se encuentra un siniestro en la carretera, instintivamente levanta el pie del acelerador. Así pues, y siguiendo su consejo, el año pasado murieron en las carreteras durante el verano 260 personas, un número superior al del los cinco años anteriores. La temporada actual, sin embargo, promete cerrarse en mínimos históricos.

La Estación del Norte

Aunque la gran mayoría de viajeros que regresan a Madrid lo harán por carretera (o en avión), durante muchos años fue la Estación del Norte el epicentro de los retornos posvacacionales. El espacio, reconvertido en la década de los 90 para albergar el intercambiador y centro comercial de Príncipe Pío, aparece en un gran número de fotografías del archivo de ABC abarrotado de viajeros. Uno de los documentos más antiguos es una imagen de 1906, que muestra decenas de hombres trajeados, algunos empujando gigantescos baúles apilados sobre carros. Todos, incluidas las mujeres, llevaban sombrero. Sorprende, especialmente, lo profuso de la vestimenta, con chaquetas, corbatas y pantalón largo como tónica general. Cabe destacar que la foto fue tomada a finales de agosto.

Fotografía tomada a finales de agosto en 1906 que muestra decenas de viajeros volviendo de las vacaciones en la Estación del Norte
Fotografía tomada a finales de agosto en 1906 que muestra decenas de viajeros volviendo de las vacaciones en la Estación del Norte

En 1974, el 1 de septiembre coincidió también con un domingo. La portada de ABC de aquel día muestra a una joven tomándose un baño en la fuente de Nuevos Ministerios para «apurar al máximo» las últimas horas de vacaciones. Quizá de eso se ha tratado siempre la «operación retorno», de retrasar lo inevitable. Por eso se agolpan en las carreteras miles deconductores en una reticente vuelta al gris de la rutina, para alargar lo máximo posible el dulce sufrimiento que supone decirle adiós al verano. El atasco es como una huida a ninguna parte, el desesperado llanto de un niño que se resiste a volver a clase.

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