Una edici贸n mod茅lica

La obra de Antonio Carvajal, en edici贸n de Jos茅 Luis L贸pez Bretones, es una sabia muestra bibliogr谩fica, por su contenido y por sus referencias literarias: 芦No obstante hemos de advertir inmediatamente que esta edici贸n que ahora presentamos no es una segunda parte del volumen publicado en 1983 (鈥) sino la natural ampliaci贸n de aquella primera Extravagante Jerarqu铆a que ahora, pasado el tiempo, incluye todos los libros que el autor considera suyos hasta este momento禄. Y como suyos debemos considerarlos por la existencia de sus palpitaciones an铆micas y po茅ticas.

No hay que resaltar el secreto de la creaci贸n: la edad del autor, sus lecturas, su concepto de la poes铆a y鈥 una excelente forma creativa: 芦No se trata de unas poes铆as completas, sino de unas poes铆as recopiladas禄. Son s贸lo sus versos, con los que Antonio Carvajal busca la pureza creativa: 芦Por expreso deseo del autor, se han eliminado incluso los pr贸logos, ep铆logos y notas鈥β.

Hay que tener en cuenta 芦el lugar principal铆simo que ocupa en su obra la consideraci贸n por la dimensi贸n social, ep铆tome de la cual son las relaciones de amistad o de solidaria convivencia. Y son las relaciones con artes diversas que tanto engrandecen la propia creaci贸n, cuando se habla de la 芦po茅tica conviviente禄. Todo ello porque est谩 convencido de que lo m谩s importante del poeta es 芦la convivencia con la sociedad en la que se encuentra禄. Cons煤ltese la forma tipogr谩fica tan curiosa que el editor se帽ala respecto a may煤sculas y min煤sculas, tras el signo de dos puntos.

Al final, Jos茅 Luis L贸pez Bretones presenta una inesperada informaci贸n respecto al poeta, advirtiendo que 芦鈥e han destacado en demasiadas ocasiones 煤nicamente sus bondades formales, cuando lo que de verdad sucede es que no es un poeta desma帽ado. Ni sordo鈥β. Y se especifica: 芦Antonio Carvajal siempre advierte que los poemas hay que o铆rlos. Y que nuestro cuerpo ha de convertirse entonces en el instrumento de ejecuci贸n del poema禄. Porque鈥 芦siempre ser谩 deseable que la palabra encierre unas ciertas cualidades musicales禄.

Versos para el final

Las reflexiones anteriores, cr铆ticas esencialmente, exigen el honor de la poes铆a: no es mala muestra 芦Anunciaci贸n de la carne禄, poema que abre su primer libro, de 1968, Tigres en el jard铆n. El poema, como una especie de anticipaci贸n tem谩tica, se titula 芦Anunciaci贸n de la carne禄, t铆tulo que entra帽a casi una paradoja, de sentido religioso y humano, sugerido con la lectura del primer cuarteto: 芦Envuelto en seda y nardos, encajes y rub铆es, / vino el 谩ngel del cielo a verme una ma帽ana; / yo encadenaba plumas de ensue帽o en mi ventana / con un candor desnudo de lino y alhel铆es禄. 脕ngeles y p谩jaros, como parte de su alma natural, se adentran en su poes铆a y la devuelven trascendentalizada: 芦man茅 sangre y luceros mezclados con roc铆o禄.

Pero el soneto debe tener tambi茅n un bello final, evidente en su 煤ltimo terceto, despu茅s de un delicado recorrido tem谩tico: 芦Me cerr贸 las heridas su boca que enamora / y, abrazando mi cuerpo transitado en su br铆o, / me dijo: 鈥楨res hermoso鈥. Y se fue con la aurora禄.

Qui茅n sabe si la aurora final no est谩 anunciando su poes铆a futura. El tiempo y su obra鈥 est谩n confirm谩ndolo.

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