Una cubierta de vidrio mecanizada para la nueva vida del frontón Beti Jai

Hace un siglo que no se escucha el rebote incesante de los «pelotaris» en el histórico frontón Beti Jai(Marqués de Riscal, 7). Desde que en 1919 se jugara el último partido, la que es considerada la «capilla Sixtina» de la pelota vasca ha padecido un maltrato impropio del valor del inmueble: fue una cárcel durante la Guerra Civil, local de ensayo para bandas y hasta taller de reparación de coches. Desde que en 2011 fue declarado Bien de Interés Cultural (BIC), el Ayuntamiento y Patrimonio han luchado por recuperar el esplendor que gozó a finales del siglo XIX. Fruto de este proceso de rehabilitación, el Consistorio y el Colegio de Arquitectos de Madrid (Coam) ya han elegido cómo será su nueva vida: se impulsará el juego de pelota al reparar los elementos originales y, como novedad, se instalará una cubierta de vidrio mecánica.

El pasado junio, tras completar la primera fase de consolidación de las estructuras, las cubiertas y los muros, el Ayuntamiento convocó un concurso de ideas. La propuesta ganadora, «Bizitza Berria» (realizada por Javier Coronado y Amelia Rodríguez, con René Martínez como colaboradora), responde a la idea de «mínima intervención» en el edificio protegido y ofrece «la máxima versatilidad para albergar cualquier tipo de uso asociado», según consta en la resolución del jurado rubricada el 13 de noviembre.

El proyecto pretende recuperar el juego de pelota como principal actividad. En concreto, tal y como consta en la memoria del plan vencedor, los arquitectos plantean situar a nivel de la cancha los vestuarios y los almacenes. En la segunda planta, habrá espacio para la administración y una sala de exposiciones, ligada siempre al deporte. En las distintos pisos de gradas se adecuarán varias pequeñas zonas de cafetería con vistas a la pista.

Uno de los últimos partidos celebrados en el Beti Jai, en 1919
Uno de los ̼ltimos partidos celebrados en el Beti Jai, en 1919 РABC

Con el fin de que la cancha se adapte a las distintas modalidades, se podrá modificar su longitud a 30, 36 y 54 metros gracias a un sistema de rebote móvil descolgado de la futura cubierta. Esta solución, asegura el pliego, «tiene un carácter reversible que podría desmontarse para las temporadas en las que no se usase».

En cuanto a la cubierta, el Consistorio exigió en el pliego de condiciones que el 25 por ciento del techado (435 metros cuadrados) tendrá que estar desprovisto de cobertura para garantizar su ventilación. Por ello, el equipo de arquitectos ideó un cerramiento de vidrio provisto de «sistemas de apertura mecanizada» y toldos enrollables. «Se proyecta una estructura ligera que no interfiera en la percepción interior del edificio», reza la memoria.

Demanda abierta

Aunque la idea es que la «tapa» del Beti Jai sea lo más sutil posible, el hecho de cerrar el frontón ha sido el eje de la discordia. La asociación Madrid Ciudadanía y Patrimonio (MCyP) denunció ante los tribunales «la posibilidad de construcción de una cubierta que consideramos atenta contra la conservación de un patrimonio declarado BIC en categoría de Monumento». Si la demanda prospera, que fue admitida a trámite en enero, podría suponer la marcha a atrás de este planeamiento. La plataforma critica que el Plan General admite que se puedan cubrir los patios de manzana que estén rodeados por tres fachadas, algo que en el caso del Beti Jai, aseguran en la demanda, no se cumple.

Patrimonio pide una solución para que el sistema del techado no se apoye en el muro del frontón

Por su parte, la directora General de Patrimonio, Paloma Sobrini, miembro del jurado del concurso, también planteó dudas sobre las cerchas atirantas en las que se apoyará el techo de vidrio. Considera, según recoge la resolución, que podría «alterar los elementos del edificio» y, por ello, pide que se desarrolle una solución alternativa para el sistema de apoyo de la cubierta «no afecte negativamente al BIC».

Gimnasio para Chamberí

El Plan Especial aprobado por el Ayuntamiento autoriza también un incremento máximo del 10 por ciento de la edificabilidad, es decir, 457 metros cuadrados más, que se situarán bajo la cancha. Una parte se destinará a las instalaciones del edificio, para evitar colocarlas en la cubierta y alterar así la imagen del frontón que diseñó Joaquín de Rucoba en 1894. Y la otra mitad se reservará para acoger un gimnasio, que pueda ser aprovechado por los vecinos de Chamberí y que funcionaría de forma independiente al resto del edificio.

Para cumplir con las condiciones de accesibilidad universal, se han proyectado tres ascensores con cajas de vidrio para «no alterar la imagen interior». También se cimentarán rampas con entre 6 y 8 por ciento de pendiente y una longitud máxima de tres metros. Además, como las barandillas originales no cumplen con los estándares de seguridad, se pondrán otras de cristal por detrás de las existentes de forja de hierro.

Estructura por plantas del frontón
Estructura por plantas del frontón – BIZITZA BERRIA

El jurado valoró positivamente la idea de implantar conductos bajo las gradas y sobre la cancha para poder climatizar todo el frontón y, de esta manera, permitir su utilización durante todo el año. También apreció el «ahorro energético» que supone la puesta en marcha de un sistema de recogida de agua de la nueva cubierta, que servirá para llenar el aljibe de incendios, los inodoros, la limpieza del frontón e incluso para el riego; así como la captación de energía solar para calentar el agua caliente gracias a las lamas orientables de la cubierta.

Si la justicia no lo impide y archiva el caso, el Ayuntamiento, que expropió el inmueble a la empresa Tercosul Gestión en 2015 por 7 millones de euros, comenzará con este proyecto en la mano la cuenta atrás de la recuperación de los días de gloria de este singular edificio, que es el frontón urbano más antiguo del mundo. La pelota está ahora en el tejado de los tribunales.

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