Una crisis a dos velocidades

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El Mundial de motociclismo, uno de los campeonatos que se resistía a echar el telón de forma definitiva a pesar la progresiva expansión de la pandemia del Covid-19, ya contempla la posibilidad de que este año no se pueda disputar ninguna carrera. Las escasas opciones de que arrancara en mayo se diluyeron después de que Italia (31 de mayo) y Cataluña (7 de junio) se cayeran ayer definitivamente del calendario. Ya son ocho las carreras aplazadas en la cilindrada reina de MotoGP (Moto2 y Moto3 sí corrieron en Qatar), una bofetada de realidad en el seno de Dorna, que reconoce por vez primera la posibilidad de suspender definitivamente el Mundial.

Sachsenring (Alemania), el 21 de junio, sería en estos momentos la primera carrera del campeonato, aunque Carmelo Ezpeleta, CEOde Dorna, ve complicado que todo se normalice al menos hasta septiembre. «Estamos en guerra y es concebible que no haya un Mundial de motos en 2020», ha confesado en «Speedweek», un diario electrónico especializado en motor. «La situación es muy mala en España, al igual que Italia y Francia. También creo que antes de detener la propagación del coronavirus, será muy difícil o imposible organizar un gran premio y otros eventos importantes. No estoy muy seguro de que podamos correr este año», añade después de que en Austria hayan prohibido el tránsito por su país hasta que no haya vacunas o terapias efectivas. No obstante, Ezpeleta advierte: «También podemos sobrevivir si tenemos que cancelar por completo la temporada 2020».

Hay que tener en cuenta que Dorna ha decidido sufragar la supervivencia de varios equipos y frenar el impacto económico que está causando la crisis del coronavirus, sobre todo en equipos satélites, que viven de sus patrocinadores y del dinero que ingresan con las carreras. El presupuesto de un equipo satélite por temporada contempla una horquilla de 10 a 15 millones de euros. Aunque el mayor gasto se focaliza en la moto, en sus piezas y en el salario del piloto, hay una amplia partida destinada a los sueldos de los componentes del equipo (unas 50 personas entre departamento técnico, administrativo, logístico, comercial, hotelero, multimedia, de talleres…), a los gastos de viaje y a las dietas. «Nos estamos preocupando de la salud económica de los equipos privados. Si no hay carreras, no reciben dinero de los patrocinadores y, sin embargo, tienen que pagar las nóminas. Por eso damos una serie de ayudas para que puedan sobrevivir los próximos tres meses», asegura Ezpeleta.

Una crisis a dos velocidades que no parece afectar de forma tan determinante a los equipos oficiales. «No podemos decir que esta situación nos esté afectando a nivel económico ni que se vaya a producir ningún ERTE en la compañía. Nuestro negocio es la venta de motos y no dependemos de un entretenimiento como pueden ser las carreras del Mundial. Para nosotros la finalidad del campeonato es evolucionar los modelos que después se venden en la calle», aseguran a este diario desde Ducati. Y dejan claro que «hay una partida para MotoGP y se sustenta con patrocinadores. Hay que tratar que esta linea de negocio no sea deficitaria pero no es el objetivo», confirman desde la fábrica que tiene a Andrea Dovizioso y a Danilo Petrucci como máximos exponentes. Ducati pone un ejemplo muy gráfico: «Al igual que al Barcelona no le importa que sus secciones sean deficitarias y las sustenta con los ingresoso que genera el primer equipo, a nosotros no pasa algo similar, aunque procuramos que el equipo de MotoGP se autogestione».

Los equipos satélites

Mucho peor lo están pasando los equipos satélites, que sin carreras ven peligrar su futuro. «Nuestra supervivencia depende de nuestros ‘partners’ y del apoyo de Dorna. Sin ellos no sería posible seguir. Tenemos un plan a partir de junio por lo que hay que tomar medidas antes. Si cancelamos más carreras sería un desastre», explica a ABC Johan Stigefelt, Team Director de Petronas, equipo satélite de Yamaha que en MotoGP tiene en la parrilla a Franco Morbidelli (pilotará una M1 idéntica a la de Valentino Rossi y Maverick Viñales) y a Fabio Quartararo. Su estructura se completa con una moto Kalex en el Mundial de Moto2 en manos de Khairul Idham Pawi, y dos Honda en el Mundial de Moto3 con la dupla formada por John McPhee y Ayumu Sasaki. «Es muy difícil afrontar esta situación pero lo prioritario es la salud. No obstante, hemos estando calculando el coste mínimo de los próximos tres meses y sin el apoyo de Dorna no sería posible sobrevivir», añade Stigefelt. Petronas, que aspira a convertirse en «el equipo satélite de referencia y más potente de MotoGP», en palabras de Wilco Zeelenberg, su Team Manager, ejemplifica la incertidumbre de todos los equipos que viven a la sombra de un equipo oficial.

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