Una ciudad subterr√°nea de 294 kil√≥metros que cumple cien a√Īos

Por un laberinto de t√ļneles de 294 kil√≥metros circulan cada d√≠a 2.318 trenes en los que viajan m√°s de dos millones de usuarios al d√≠a. En sus casi cien a√Īos de vida, el suburbano madrile√Īo, que naci√≥ 100% el√©ctrico a diferencia de sus hom√≥logos, se ha constituido como una ciudad subterr√°nea plagada de historias. Alfonso XIIIfue el primero en recorrer sus iniciales 3,48 kil√≥metros repartidos a lo largo de ocho paradas. Mientras √©l realizaba este viaje a las profundidades de Madrid, por la superficie los ciudadanos a√ļn se mov√≠an en carruajes tirados por caballos.

¬ęLa sensaci√≥n experimentada, tanto por el Rey como por los dem√°s invitados, fue de una perfecta tranquilidad ante las condiciones de solidez y de seguridad que ofrece en todos sus detalles la gran obra¬Ľ, narraba el 17 de octubre de 1919, para el sosiego de sus lectores, el cronista de ABC que cubri√≥ este hist√≥rico hito. La apertura al p√ļblico sucedi√≥ quince d√≠as despu√©s. La intriga por comprobar c√≥mo era surcar el subsuelo de la ciudad en tren generaron colas interminables desde las 5 de la ma√Īana. Aquel primer d√≠a viajaron 56.220 personas y se recaudaron 8.433 pesetas.

Expansión: la primera línea tenía sólo ocho estaciones y hoy la red para en 301 lugares

Tuvieron que pasar cinco a√Īos para vivir su primera ampliaci√≥n. El 4 de junio de 1924, lleg√≥ el turno de la apertura de la l√≠nea Sol-Ventas. Despu√©s se abri√≥ el ramal √ďpera-Estaci√≥n del Norte (Pr√≠ncipe P√≠o), que atajaba las cuestas que dificultaban los trayectos de los tranv√≠as. La llegada de la Segunda Rep√ļblica en 1931 trajo su cambio de nombre, que elimin√≥ la referencia mon√°rquica.

Vagones como ambulancias

Su configuraci√≥n subterr√°nea hizo que el Metro sirviera de refugio para centenares de madrile√Īos en plenos bombardeos a partir de 1936. Durante la Guerra Civil, dos coches fueron transformados en ambulancias del Socorro Rojo Internacional. Recorr√≠an las l√≠neas recogiendo y trasladando a los heridos. Otros, sin embargo, surcaron los l√ļgubres t√ļneles repletos de ata√ļdes, con direcci√≥n a los cementerios.

Una de las taquilleras de Metro
Una de las taquilleras de MetroARCHIVO ABC

Al mismo tiempo, algunas estaciones fueron utilizadas por el ej√©rcito republicano como f√°bricas de munici√≥n. En el t√ļnel comprendido entre las estaciones de Lista y Diego de Le√≥n, en torno a 300 trabajadores, especialmente mujeres, se afanaban a diario en rellenar obuses y proyectiles y perfilar el armamento.

Precisamente, en enero de 1938 uno de estos artefactos explosion√≥ a la altura de Conde de Pe√Īalver. La onda expansiva afect√≥ a los trenes que en ese momento circulaban por los alrededores. Aunque trataron de guardar en secreto este hecho, el ABC de Sevilla se hizo eco del triste resultado: murieron 18 hombres y 45 mujeres.

Con la llegada del franquismo, de nuevo, algunas estaciones cambiaron sus nombres, como Gran Vía (que se denominó José Antonio, por el líder falangista) o General Mola (actual Príncipe de Vergara). No recuperaron sus nombres originales hasta junio de 1983.

Accesibilidad e igualdad

Pocas estaciones quedan ya sin ascensores. Menos a√ļn sin escaleras mec√°nicas, que suman 1.700 en toda la red. Aunque parezca algo b√°sico, las primeras no se instalaron hasta 1962. La primera estaci√≥n con tal privilegio fue Portazgo, en la L√≠nea 1.

Estaci√≥n de Metro ¬ęLas Musas¬Ľ en 1975: una viajera se remanga los pantalones para poder llegar a los edificios con el menor barro posible
Estaci√≥n de Metro ¬ęLas Musas¬Ľ en 1975: una viajera se remanga los pantalones para poder llegar a los edificios con el menor barro posible – LUIS RAM√ćREZ

Tambi√©n hubo que esperar hasta bien entrada la democracia, en 1984, para ver a una mujer como conductora. Se llamaba F√°tima Ram√≠rez y ten√≠a 26 a√Īos. Hasta entonces, solo durante la guerra civil las mujeres hab√≠an ocupado ese cargo. Seg√ļn recoge Mariano G√≥mez-Santos en ¬ęEl Metro de Madrid. Medio siglo al servicio de la ciudad. 1919-1969¬Ľ, la incorporaci√≥n de las mujeres como taquilleras a la plantilla del suburbano desde su inauguraci√≥n caus√≥ una gran pol√©mica.

Cambio cultural: las mujeres no podían casarse para trabajar y no hubo conductoras hasta 1984

Se consideraba falta leve, seg√ļn detallaba el art√≠culo 130, pintarse y peinarse en p√ļblico. Tambi√©n ten√≠an prohibido casarse para trabajar en la compa√Ī√≠a. ¬ęLos deberes que impone atender a un hogar y a sus hijos son para la mujer incompatibles con los del desempe√Īo del cargo que el Metropolitano exige¬Ľ, indicaba el Consejo de Administraci√≥n en el acta del 5 de marzo de 1930 cuando se trat√≥ el despido de una empleada reci√©n casada.

La evoluci√≥n en el Metro ha ido a la par que la tecnolog√≠a. As√≠, desde el 1 de abril de 2017 se ha eliminado la figura de los taquilleros. Estos empleados ya no venden billetes, sino que ayudan a los usuarios en la estaci√≥n o a adquirirlos en las m√°quinas autom√°ticas. Tambi√©n se dej√≥ de expedir en 2017 el billete en papel, que ha sido sustituido por tarjetas recargables sin contacto. El Metro se ha convertido a lo largo de sus cien a√Īos en la red m√°s extensa de Espa√Īa, la tercera de Europa y la novena del mundo.

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