Una alianza forzada para lograr la utopía antigrieta

El exministro de Economía y el gobernador de Salta no esperan milagros para estas elecciones y apuntan a 2023

Uno ya cumpli√≥ 79 a√Īos. El otro se encamina a celebrar sus 50. Apenas si hab√≠an cruzado palabra cuando la siempre azarosa e impredecible pol√≠tica argentina los forz√≥ a unirse para desafiar la polarizaci√≥n entre Mauricio Macri y Cristina Kirchner. En otras circunstancias tal vez no se hubieran elegido para semejante empresa: Roberto Lavagna desconfiaba de los coqueteos de Juan Manuel Urtubey con el macrismo y Urtubey siempre crey√≥ que la altivez de Lavagna fue el fact√≥tum para que el “camino del medio” que encarnaba Alternativa Federal quedara trunco.

As√≠ las cosas, tras la implosi√≥n de Alternativa Federal, Lavagna y Urtubey no tuvieron otra alternativa que unir sus destinos para encarar la utop√≠a antigrieta. Conscientes de que pelean contra molinos de viento, casi sin recursos y frente a dos poderosos aparatos pol√≠ticos, no esperan milagros. Por ello su mayor apuesta excede lo estrictamente electoral: su objetivo es sembrar la semilla del “espacio del medio” que, aseguran, devendr√° en un polo de poder clave en el Congreso cualquiera que sea el futuro presidente. Una semilla que, de germinar y robustecerse, ser√° la alternativa electoral a la actual polarizaci√≥n en las elecciones de 2023.

Ese es el horizonte de Urtubey: sembrar ahora para cosechar dentro de cuatro a√Īos, cuando se postule una vez m√°s para la Casa Rosada. Dicen quienes lo conocen que, igualmente, no le result√≥ nada f√°cil a su ego declinar sus ambiciones presidenciales para competir como candidato a vicepresidente en las pr√≥ximas elecciones. Pero no ten√≠a otra alternativa, reflexion√≥: Lavagna, de conocido car√°cter tozudo y soberbio, no estaba dispuesto a deponer su postulaci√≥n; enfrentarlo en octubre hubiera sido suicida para ambos y funcional para los dos polos opuestos de la grieta.

Lavagna celebró no sin cierta sorpresa la reacción de su ahora joven socio. Hasta entonces no se conocían demasiado; apenas si habían cruzado palabra en un viaje al exterior, allá por 2002, cuando Urtubey integró la comitiva del entonces exministro de Economía de Eduardo Duhalde. Lavagna recordará siempre el estilo medido del joven diputado peronista, quien ya se insinuaba como una voz influyente dentro de su bloque.

“Despu√©s no lo vi por muchos a√Īos. No ten√≠a muchos datos de √©l; de los cuatro dirigentes que integraban Alternativa Federal (Juan Schiaretti, Urtubey, Miguel Pichetto y Sergio Massa), al que menos conoc√≠a era a Juan Manuel. Por eso siempre sospech√© que √©l ser√≠a el primero en romper con Alternativa Federal”, confiesa Lavagna.

Se equivoc√≥, pero no tanto: el propio Urtubey revel√≥ que el presidente Mauricio Macri le pidi√≥ en al menos dos oportunidades que lo acompa√Īe como candidato a vicepresidente. El gobernador salte√Īo rehus√≥ la oferta y Pichetto tom√≥ la posta; Urtubey, lejos de lamentarse, sue√Īa con que alg√ļn d√≠a la opini√≥n p√ļblica reivindique su coherencia y, como √©l dice, “el respeto por la palabra empe√Īada”.

Esa es la bandera con que el salte√Īo se carg√≥ la campa√Īa electoral al hombro, con la promesa de recorrer las 23 provincias antes de las elecciones de octubre. Desde el cierre de listas, el candidato a vice de Consenso Federal ya visit√≥ Misiones, Entre R√≠os, Chaco, Tucum√°n, C√≥rdoba, Mendoza, Santa Fe, San Juan, Buenos Aires (varias veces) y la semana pasada se dedic√≥ a la Patagonia. “Juan siempre dice que a toda campa√Īa hay que caminarla. Todo bien con la televisi√≥n y las redes, pero a la gente le gusta que se la visite en el rancho, eso es lo que suele decir”, cuentan en su equipo de campa√Īa.

Una √ļltima “patriada”

Su estilo hiperquin√©tico contrasta con el ritmo tal vez m√°s pausado de Lavagna, quien prioriza los grandes centros urbanos y los raides medi√°ticos. El exministro sabe que esta ser√° su √ļltima “patriada” y que, despu√©s de estas elecciones, cumplir√° con el tantas veces postergado retiro. Ni se le pasa por la cabeza integrar un futuro gobierno, sea cual fuese el ganador de la contienda. Alberto Fern√°ndez, del Frente de Todos, sugiri√≥ que podr√≠a integrarlo a su gabinete. Lavagna r√≠e ante la ocurrencia.

¬ŅY Urtubey? Durante el primer mandato del gobierno de Mauricio Macri fue uno de los puntales de la gobernabilidad. Su cercan√≠a ha sido tal que en el oficialismo no descartan que, pasada la contienda y si Macri resulta reelecto, podr√≠a sumarse a un eventual gobierno de coalici√≥n nacional junto con Pichetto y otros actores del peronismo.

Lo cierto es que en diciembre pr√≥ximo, el salte√Īo finalizar√° su mandato como gobernador y volver√° al llano. El desierto de la pol√≠tica suele ser ingrato con aquellos que no ocupan cargos. Urtubey no da pistas en su entorno m√°s cercano sobre cu√°les ser√°n sus pr√≥ximos pasos. Algunos, como Graciela Cama√Īo, su flamante aliada en Consenso Federal, se atreven a darle consejos: si llegara a confluir en un gobierno macrista, el capital pol√≠tico que habr√° acumulado durante esta campa√Īa se dilapidar√° en la ambig√ľedad a la que quedar√° expuesto. Lo dice alguien que cuando se quem√≥ con leche, ve una vaca y llora: Urtubey, como Massa, fue uno de sus alumnos dilectos en la C√°mara de Diputados. Solo espera que el salte√Īo no la defraude como lo hizo el tigrense.

ADEM√ĀS

Lee m√°s: lanacion.com.ar


Comparte con sus amigos!