un universo literario a domicilio

Puede parecer un capricho, pero tener la posibilidad de acceder a los libros sin moverse de casa no debería serlo nunca cuando existen dificultades. La edad, aunque resulte políticamente incorrecto decirlo, es una de las cuestiones que pueden terminar alejando a una persona del cotidiano gesto de leer un libro. Aparejada a ella o no, la enfermedad es otro de los handicaps que hacen renunciar a muchos a seguir soñando imbuidos en el placer de la lectura. Cuando se ha devorado la estantería de casa, nada sacia el apetito de un lector empedernido.

Teodora Cruz descubrió, de forma casual hace siete años en un centro de mayores, que existía esa posibilidad: la de acceder regularmente a un libro con solo descolgar un teléfono y marcar el 012. Ese servicio gratuito que ofrece la Comunidad de Madrid recibe el nombre de «Telebiblioteca». Mayores de 70 años y personas con discapacidad acceden a más de 700.000 títulos de todos los géneros. Un universo literario a domicilio del que se benefician 2.400 usuarios.

Ángel Luis y Teodora, usuarios de la «Telebiblioteca» de la Comunidad
Ángel Luis y Teodora, usuarios de la «Telebiblioteca» de la Comunidad – Guillermo Navarro

Con su marido, Ángel Luis Ancillo, pide mensualmente los seis libros que les permite este servicio de préstamo –tres cada uno–. «Mi mujer empezó antes en esto porque tiene una discapacidad. En cuanto cumplí los 70 me enganché. Te los traen en mano y es comodísimo. Me gusta la novela histórica y las publicaciones actuales. Ahora estoy con “Canción de Sangre y Oro”, de Jorge Molist», relata. Tienen 72 y 73 años, respectivamente. «Empezamos pidiendo los libros por teléfono, pero ya lo hacemos por la web. Hago mi lista mirando por internet o yendo a alguna librería. Después los pido, y a los dos o tres días los tenemos aquí», explican desde el salón de su casa.

Las estadísticas de la Consejería de Cultura señalan a la capital como el municipio que más solicita este servicio. Por distritos, Chamberí acapara el mayor número de prestatarios. La mayoría son mujeres –un 62% del total en el último año–. Para aquellos que tengan problemas de visión, existe un amplio surtido de audiolibros, libros de letra grande e, incluso, en braille.

Lecturas «amenas»

Pilar Gullón, de 76 años es una de ellas. «Siempre me ha encantado leer. Desde niña. Pero mis gustos han cambiado. Ya no estoy para dramones. Ahora sería incapaz de leer “Guerra y Paz” de Leon Tolstoi», reconoce. Fue su hijo el que le informó del servicio regional hace «al menos cinco años». «Pido los tres libros que me dejan al mes y me los acabo casi siempre. Me gusta leer cosas amenas. Ahora estoy con una novela policiaca de la escritora francesa Fred Vargas», comenta.

«Acercar la lectura a la casa de los madrileños para, con ella, difundir la cultura por toda la Comunidad de Madrid, es uno de los objetivos prioritarios que nos hemos marcado», explica Jaime de los Santos, consejero de Cultura, Turismo y Deportes del Ejecutivo regional. «Todo está en los libros y facilitando su acceso ayudamos a cimentar la libertad y el pensamiento crítico en nuestra sociedad», concluye.

Lee más: abc.es


Comparte con sus amigos!