Un trípode de poder aceitado a la sombra de los negocios petroleros

Neuqu√©n y Vaca Muerta no pueden estar m√°s unidos. Debajo de la tierra, las millonarias reservas petroleras; arriba, las peleas por el reparto de los millones que producen aquellos recursos. La tecnolog√≠a, la inversi√≥n, las miserias, la ambici√≥n y la corrupci√≥n se conjugan perfectamente. Y claro, depende qui√©n dirija las riendas de la provincia m√°s estrat√©gica de todas para los pr√≥ximos a√Īos, se impondr√° una u otra.

Neuqu√©n es bic√©falo. Hay dos grandes poderes que manejan la provincia. Por un lado, la pol√≠tica; por el otro, las petroleras. Entre ambos, subyace otro eje: los sindicatos. Durante a√Īos se consolid√≥ un enorme paquete de negocios e intereses a la vera de los pozos petroleros.

Neuqu√©n es otro mundo. All√≠ la inversi√≥n florece. La relaci√≥n de negocios y negociados entre el tr√≠pode que forman el sector p√ļblico, el privado y los sindicatos est√° aceitada como en pocos lugares. Todos se conocen. Y si a este tri√°ngulo le falta algo es el apoyo nacional con medidas que les dan m√°s y m√°s dinero a los petroleros. A las empresas, incentivos y subsidios a la producci√≥n. No es para menos, en unos a√Īos, inversi√≥n mediante, Vaca Muerta podr√≠a ser otra f√°brica de d√≥lares de la econom√≠a argentina, algo que el campo ya hace desde muchos a√Īos atr√°s.

Tan distinto es Neuqu√©n al resto de la Argentina que no solo la inversi√≥n tiene sus beneficios. Los empleados petroleros no pagan impuesto a las ganancias en la gran mayor√≠a de los √≠tems que conforman la n√≥mina. Ese privilegio, que inici√≥ en la √©poca del gobierno de Cristina Kirchner y que esta administraci√≥n no pudo remover, significa enorme cantidad de dinero que no se recauda. Hubo un intento cuando se plante√≥ el proyecto del presupuesto de este a√Īo para eliminar la exenci√≥n del impuesto a las ganancias en √≠tems como vi√°ticos, pagos de viandas y horas de viaje, entre otros. Gran parte de los sueldos petroleros se liquidan por ah√≠. Pero los petroleros fruncieron el entrecejo y la iniciativa se cajone√≥. Nuevamente, el tr√≠pode de poder funcion√≥. Los sindicatos torearon, el gobierno provincial apoya porque es menos dinero para el consumo, la recaudaci√≥n y los negocios y las petroleras acompa√Īaron. Finalmente, gran parte del sueldo de sus empleados lo paga el resto de la sociedad con sus impuestos. Tanta potencia tiene ese conglomerado de poder que se ha enquistado en varias oficinas de las torres vidriadas de Buenos Aires: muchos ejecutivos del sector utilizan esa exenci√≥n para no pagar el impuesto a las ganancias y sus sueldos sonr√≠en frente a los de otras industrias.

Las administraciones locales son las encargadas de monitorear ese trípode perfecto. Los negocios que derrama la actividad hicieron millonarios a los jerarcas del sistema. Los líderes del Movimiento Popular Neuquino (MPN), una suerte de PRI argentino, por el partido que gobernó décadas a México, disfrutan de la política, pero sobre todo de los negocios.

El inicio de la √©poca moderna del petr√≥leo en Neuqu√©n se podr√≠a localizar en 2008 cuando empez√≥ a regir la ley corta, una norma que le daba a las provincias la potestad de negociar los contratos de concesi√≥n sobre las √°reas petroleras. Neuqu√©n hizo punta con Panamerican Energy (PAE), la compa√Ī√≠a de los hermanos Bulgheroni. Hubo un acuerdo y la empresa renegoci√≥ por d√©cadas sus derechos de concesi√≥n.

En ese momento, el gobernador Jorge Sapag, florec√≠a con los negocios de las petroleras y los suyos. Hubo un hecho que result√≥ determinante para que el n√ļmero uno de la pol√≠tica local no se presente ahora como candidato y se dedique solo a manejar los hilos de la provincia desde su casa. Mientras negociaba los contratos con las compa√Ī√≠as, hubo un intento por depositar cinco millones de d√≥lares en la Banca Privada de Andorra. Lo hizo su ministro de Energ√≠a, Guillermo Coco. Si bien aquellos bancos no se caracterizan por la rigidez en la b√ļsqueda del origen de los fondos, el dep√≥sito fue rechazado. La informaci√≥n nunca se supo hasta que el diario El Pa√≠s de Espa√Īa public√≥ una serie de notas sobre lavado de dinero y corrupci√≥n en aquel banco. Seg√ļn el diario madrile√Īo, el dep√≥sito no se acept√≥ por considerar que “los fondos corresponden a comisiones y regal√≠as originadas por las intermediaciones en las renegociaciones de las concesiones que se otorgan peri√≥dicamente a empresas reconocidas en la explotaci√≥n de petr√≥leo en la regi√≥n”. Pocas cosas tan frustrantes en el mundo financiero como que rechacen un dep√≥sito en un para√≠so fiscal. A Sapag y a Coco les pas√≥.

La investigaci√≥n se conoci√≥ el a√Īo pasado y desde entonces, el mandam√°s provincial prefiri√≥ no presentarse por temor a que regrese sobre s√≠ aquella sombra. Hoy la Banca de Andorra est√° mencionada en varios pasajes de la causa de los cuadernos como uno de los lugares por donde triangulaba el dinero para pagar propiedades compradas en el exterior por el secretario de N√©stor Kirchner Daniel Mu√Īoz.

Florecían los negocios en Neuquén mientras se renegociaban los contratos. Tanto que las visitas quincenales que Sapag hacía al Ministerio de Planificación, siempre entraba por el estacionamiento y subía directo a los principales despachos, generó la necesidad de comprar un avión. El gobernador cambió un helicóptero que estaba en la flota provincial por un avión jet que volaba para la gobernación de Salta. Desde entonces, los viajes a Buenos Aires se sucedieron tanto que el líder del MPN, para no dejar demasiados rastros, paraba en la ciudad en un departamento de su madre.

Al ritmo de las renegociaciones, en Neuqu√©n se convirtieron en grandes anfitriones del elenco kirchnerista que hoy est√° preso. Jos√© L√≥pez, c√©lebre por el revoleo de bolsos, era asiduo concurrente a las veladas. Las declaraciones de varios arrepentidos en la causa de los cuadernos ya han posado la investigaci√≥n en la llamada Patagonia Norte. Los hombres de la Patagonia Sur, que coparon el gobierno con N√©stor Kirchner como presidente, armaron sociedades y negocios a la vera del petr√≥leo. El contador de los Kirchner, V√≠ctor Manzanares, ya apunt√≥ a alguna sociedad de Mu√Īoz en esa zona. Es cuesti√≥n de tiempo como para que la madeja de negocios y negociados neuquinos empiece a desenmara√Īarse.

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