Un tratamiento preserva la memoria en pacientes con cáncer de pulmón que reciben radioterapia

Un nuevo método impulsado por un equipo de investigadores del Hospital del Mar de Barcelona permite que los pacientes con un tipo de cáncer de pulmón de células pequeñas, que es habitual que haga metástasis en el cerebro, no sufran daños en el hipocampo y pierdan la memoria cuando reciben radioterapias craneales preventivas.

Los pacientes con este tipo de cáncer deben someterse a radioterapia craneal como medida de prevención contra la metástasis cerebral, que se da en la mitad de sus pacientes durante el curso de su enfermedad, según precisan fuentes de la investigación. Esta medida profiláctica tiene efectos negativos en la memoria de los enfermos. En siete de cada diez pacientes se ve afectada y ese es el principal motivo de rechazo del tratamiento.

Ahora, el estudio del hospital barcelonés demuestra que proteger una zona determinada del cerebro, el hipocampo, puede evitar esa consecuencia en el tratamiento.

Según ha explicado la oncóloga Núria Rodríguez de Dios, que ha liderado el estudio, que ha sido promovido por el Grupo de Investigación Clínica en Oncología Radioterápica (GICOR), han analizado a 150 pacientes con este tipo de cáncer que no presentaban metástasis cerebral.

Beneficios demostrados en otros tipos de cáncer

En este tratamiento, cuyos beneficios habían sido demostrados en pacientes de otros tipos de cáncer con metástasis cerebral, los especialistas tumban a los pacientes completamente y utilizan una máquina que gira 360 grados en torno a ellos para «modular la intensidad» de la radiación.

«Con este tipo de radioterapia craneal podemos conseguir que algunas zonas concretas reciban toda la dosis y otras, como el hipocampo, una cantidad reducida», ha detallado la doctora Rodríguez.

Estudios anteriores con pacientes con metástasis al cerebro de diferentes tumores primarios, ya habían indicado el beneficio de proteger esta área, las funciones de la cual también se pueden ver afectadas por otros aspectos relacionados con el tratamiento de la enfermedad, como la quimioterapia, o por otros condicionantes del enfermo, como factores vasculares o diabetes. Pero, hasta ahora, no se había comprobado en pacientes con cáncer de pulmón de células pequeñas, tratados de forma preventiva para evitar la expansión del tumor al cerebro.

Impacto sobre la calidad de vida

El estudio no solo ha evaluado los efectos del nuevo abordaje del tratamiento sobre la memoria. También ha analizado su impacto sobre la calidad de vida de los pacientes, los efectos secundarios, la incidencia de metástasis cerebral, la supervivencia y los cambios en el volumen del hipocampo.

Se ha realizado un seguimiento a los pacientes durante dos años, en los cuales se les ha sometido a diversas pruebas, como resonancias magnéticas para ver la evolución de la dimensión del hipocampo y test de memoria. Los resultados indican, según Rodríguez de Dios, que «en el grupo al cual protegimos el hipocampo, no solo se conserva la memoria al cabo de tres meses, sino que se mantiene incluso dos años después de recibir la radiación».

«Los resultados demuestran que no proteger el hipocampo en las radioterapias craneales aumenta cinco veces el riesgo de daño y pérdida de memoria·, señala la oncóloga. Además, las imágenes del cerebro, analizadas por la Fundació Pasqual Maragall, demuestran que en los casos en los cuales se irradia todo el cráneo el hipocampo se atrofia.

En lo que respecta al resto de aspectos analizados, ha quedado demostrado que no hay diferencias en supervivencia con los enfermos que recibieron radioterapia en todo el cerebro. A la vez, se confirma que la incidencia de metástasis en el hipocampo es muy baja.

Núria Rodríguez asegura que «estudios fase III como este implican un cambio en la práctica clínica. Los trabajos que demuestran los beneficios de la protección del hipocampo obligarán a cambiar el tratamiento tradicional a estos pacientes».

Eso sí, la protección de esta área del cerebro solo es posible con equipos avanzados, que permiten modular el alcance y la dosis de la radiación que se emite en cada zona. «Hacer este tipo de tratamiento implica más tiempo para los médicos delimitando volúmenes, más tiempo para el radiofísico para planificar el tratamiento, y un requerimiento más importante para los técnicos en las unidades de tratamiento y para los equipos», explica la impulsora del estudio, que está en la última fase de ensayo con pacientes. Según Rodríguez, de los 150 pacientes escogidos, 75 han sido tratados con radioterapia craneal completa y otros 75 con el nuevo método que no afecta al hipocampo, informa Efe.

Este estudio ha sido reconocido este mes de junio como la mejor presentación en el XX Congreso de la Sociedad Española de Oncología Radioterápica (SEOR) y seleccionado para el congreso de la American Society of Radiotion Oncology’s (ASTRO), que se celebrará en Chicago en septiembre.0

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