Un testigo clave cuando buscan la impunidad

¬ŅEs el contador V√≠ctor Manzanares uno de esos m√≠sticos que dicen haber visto la aparici√≥n de la Virgen? ¬ŅO es simplemente un hombre de fe que lleg√≥ por ese camino al absoluto arrepentimiento? ¬ŅEs un “arrepentido moral” que significa una “bomba de tiempo”, como lo describi√≥ el fiscal general Germ√°n Moldes ? ¬ŅO es, en cambio, un hablador compulsivo que mezcla lo que sabe, lo que infiere y lo que escuch√≥? La Justicia no ha terminado todav√≠a de responderse esas preguntas, al menos en todas sus instancias. Manzanares es un testigo crucial, porque su trabajo como contador de confianza de la familia Kirchner le permite apuntar directamente contra esa dinast√≠a pol√≠tica. Antiguo integrante de la orden cat√≥lica Opus Dei (ya no lo es), Manzanares suele postrarse ante el juez Claudio Bonadio y el fiscal Carlos Stornelli pidiendo perd√≥n a sus padres, a los amigos de sus padres, a sus hijos, a los ciudadanos de Santa Cruz y, ya que est√°, a los de toda la Argentina. No reclama ning√ļn beneficio para su futura condena. “Merezco estar preso”, repite como si practicara la flagelaci√≥n de los antiguos frailes.

Stornelli no lo considera un místico, ni mucho menos; solo un hombre que cree en Dios y a quien el arrepentimiento le costó un largo proceso personal. Manzanares tiene un valor especial porque habla de lo que hacían los dos Kirchner que llegaron al poder.

Hay testimonios m√°s importantes de empresarios, porque estos cuentan un sistema de corrupci√≥n dentro del Estado, pero no hablan de los Kirchner. Nunca le entregaron personalmente un peso ni un d√≥lar a los Kirchner. Hablan de los intermediarios que llegaban en nombre de los Kirchner para desplumarlos: Julio De Vido , Roberto Baratta , Jos√© L√≥pez y Ricardo Jaime , entre otros. En m√°s de 25 horas de confesiones ante el fiscal, Manzanares habl√≥ de haber manejado o visto una fortuna de unos 350 millones de d√≥lares. Unos 150 millones en propiedades dentro y fuera del pa√≠s, y 200 millones que los Kirchner guardaban en canutos, escondrijos o b√≥vedas secretas. 200 millones de d√≥lares en efectivo. Dio nuevos nombres y nuevas pistas que servir√≠an para profundizar la investigaci√≥n. Habl√≥ de la familia Eskenazi, due√Īa del banco de Santa Cruz; es f√°cil de comprobar si esa aseveraci√≥n es cierta o no porque los movimientos de un banco est√°n supervisados por el Banco Central. Los Eskenazi lo desmintieron. La Justicia pedir√° una urgente auditor√≠a.

Los fiscales nunca hablan de declaraciones que no han sido homologadas por el juez. Bonadio no homologó todavía el testimonio de Manzanares. El silencio no solo es una obligación de los fiscales, sino también un compromiso moral. Bonadio cree que las filtraciones de las declaraciones de Manzanares salieron de los abogados de este para presionar al juez. Sabe que uno de los abogados defensores le pidió a un periodista que le sacara una foto en las escaleras de los tribunales. El vedetismo forma parte de la profesión. La presión a Bonadio es la mejor receta para que Bonadio se vaya por la dirección contraria. Bonadio es más cauto que los fiscales. No homologará el testimonio de Manzanares hasta comprobar que, al menos, una parte es cierta. Tal vez supone que hay más misticismo que fe en ese hombre que nunca cesa de hablar. Manzanares demora hasta cinco minutos en contestar una pregunta que solo debe responder con un sí o con un no.

Bonadio, que suele conocer las causas que lleva del derecho y del rev√©s, encontr√≥ incoherencias e inconsistencias en el largo palabrer√≠o de Manzanares. Los detalles son los escondrijos del demonio. ¬ŅEs posible que haya visto una piscina llena de d√≥lares, como √©l dice, o solo copi√≥ la historieta de T√≠o Rico McPato? Manzanares cont√≥ c√≥mo llevaron cinco millones de d√≥lares de N√©stor Kirchner para comprar un hotel en Santa Cruz, pero no cont√≥ de d√≥nde sacaron esa plata. Habl√≥ poco y nada de M√°ximo Kirchner, una figura esencial despu√©s de la muerte de su padre en la administraci√≥n de los bienes que sirvieron para lavar el dinero mal habido. Pidi√≥ la condici√≥n de testigo protegido, que se la dieron, luego de contarles voluntariamente a sus compa√Īeros de c√°rcel que se arrepentir√≠a ante el juez. Nadie lo amenaz√≥. Tiene, eso s√≠, una memoria de elefante: recordaba, sin leer ning√ļn papel, no solo el nombre completo de las personas que inculp√≥, sino tambi√©n el n√ļmero de CUIT de cada una de ellas.

Una pregunta que el juez debe despejar tambi√©n es si no hay algo de resentimiento en Manzanares. Cont√≥ que los Kirchner le prometieron que le regalar√≠an un departamento por su tarea de blanquear y esconder el dinero. No se lo regalaron. Tambi√©n le prometieron que le dar√≠an un registro de automotores. No se lo dieron. Y tambi√©n le anunciaron que se har√≠a cargo de la administraci√≥n de uno de los hoteles en Santa Cruz. Nunca se hizo cargo. Ve√≠a mientras tanto, relat√≥, c√≥mo crec√≠a el favor y la fortuna de Osvaldo “Bochi” Sanfelice, el administrador de todos los bienes inmobiliarios de la familia Kirchner. La homologaci√≥n, que seguramente suceder√°, necesita cierto grado de comprobaci√≥n de que todo lo que dijo Manzanares es cierto, seg√ļn explican muy cerca del juez.

El juez y los fiscales sospechan que los otros no est√°n pac√≠ficamente en la c√°rcel o en sus casas esperando las decisiones de los tribunales. Hay versiones, que no son del juez ni de los fiscales, que indican que integrantes de los servicios de inteligencia de Cristina y de Milani est√°n actuando para sacarles la causa a Bonadio y a Stornelli. Pruebas no faltan. La reciente operaci√≥n contra Stornelli fracas√≥. El falso abogado Marcelo D’Alessio lo apart√≥ de cualquier denuncia, pero la informaci√≥n anterior indicaba que fue √©l quien se present√≥ ante el empresario agropecuario Pedro Etchebest reclamando un soborno en nombre de Stornelli, para que este lo sacara de un expediente en el que Etchebest nunca estuvo. ¬ŅLa operaci√≥n contra Stornelli la hizo D’Alessio o Etchebest? ¬ŅO los dos, junto a Baratta, el exmano derecha de De Vido, integran una logia de embaucadores condenados a terminar en la nader√≠a de las f√°bulas?

Dentro de ese paisaje de corrupciones, complicidades y delaciones se inscribi√≥ el peronismo de cualquier pelaje para voltear el decreto de necesidad y urgencia de Macri para la extinci√≥n de dominio de los bienes adquiridos con dinero de la corrupci√≥n, del narcotr√°fico o de cualquier otro delito. Kirchneristas, massistas y peronistas alternativos se juntaron con el argumento de que no hab√≠a necesidad ni urgencia que justificaran el decreto. Y que el Gobierno no se puede meter en un tema que est√° tratando el Congreso. Ser√≠a cierto si no fuera que el Congreso lleva tres a√Īos cajoneando ese proyecto.

La primera aprobación de Diputados sucedió pocos días después de que José López revoleara los bolsos con dólares en un convento de General Rodríguez. No podían decir que no. El Senado aprobó un proyecto modificado pocos días después de que LA NACION destapara el escándalo de los cuadernos de Oscar Centeno. Tampoco podían decir que no. Los cambios en el Senado obligan a una nueva e interminable revisión en Diputados. Mientras tanto, el flamante avión privado que depositó en Buenos Aires a Lázaro Báez (lo metieron preso en el aeropuerto) quedó inutilizado por el paso del tiempo y el descuido. El lujoso yate de Ricardo Jaime es usado por la Prefectura cuando esta podría venderlo para comprar una embarcación militar.

El segundo argumento es que se trata de condenas por delitos penales, que est√°n excluidos de los decretos de necesidad y urgencia. No hay en el DNU de Macri ninguna modificaci√≥n del C√≥digo Penal, sino del C√≥digo Civil. El DNU prev√© que un juez civil y un fiscal civil act√ļen para trasladar al Estado el dominio de los bienes de la corrupci√≥n. Si fuera un decreto que tratara sobre delitos penales, entonces tampoco podr√≠a ser retroactivo. Habr√≠a que devolverle los bolsos a L√≥pez y los casi cincos millones de d√≥lares a Florencia Kirchner. Habr√≠a que restituirle a B√°ez las muchas estancias y las decenas de miles de hect√°reas que pose√≠a en Santa Cruz. La reforma del Senado, que podr√≠a tratar Diputados, vuelca el proyecto m√°s hacia el fuero penal que al civil; es decir, las disposiciones no ser√≠an retroactivas. Los peronistas tienen, adem√°s, mayor influencia en Comodoro Py, donde est√°n los tribunales penales.

Un mensaje cuasi mafioso le lleg√≥ a los legisladores oficialistas de parte de algunos peronistas: “Ojo. Este DNU puede ser un bumer√°n para ustedes el d√≠a de ma√Īana”. La venganza no es un c√≥digo de la pol√≠tica; es una amenaza del delito.

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