Un resultado que no todos esperaban

El primer debate de investidura ‚ÄĒno sabemos si ser√° tambi√©n el √ļltimo‚ÄĒ de la XIII Legislatura se recordar√° como uno de los m√°s ca√≥ticos dentro y fuera del hemiciclo, especialmente por la jornada de ayer. Los pasillos y el patio estaban repletos de pol√≠ticos, asesores y periodistas totalmente pegados a las pantallas de sus tel√©fonos m√≥viles, pendientes de todas las novedades que recib√≠an cada pocos minutos en forma de alerta. Los que no se jugaban nada e iban a votar en contra de la investidura de Pedro S√°nchez, secretario general del PSOE, se mostraban convencidos de que saldr√≠a adelante. Los que supuestamente iban a convertirse en sus socios lo ve√≠an complicado, pero no perd√≠an la esperanza. Sin embargo, la realidad se impuso y, con solo 124 votos a favor y 155 en contra, la candidatura de S√°nchez fue rechazada por el pleno. Precisamente 155, un n√ļmero muy presente en la pol√≠tica espa√Īola.

El debate comenz√≥ a las 13.30, pero la batalla por ganar el relato ante los electores ‚ÄĒque pueden acabar votando por tercera vez este a√Īo‚ÄĒ comenz√≥ mucho antes. A primera hora de la ma√Īana se inici√≥ una pelea radiof√≥nica de entrevistas a dirigentes del PSOE y Podemos, contraprogram√°ndose los unos a los otros y tir√°ndose los trastos a la cabeza. Algunos, incluso dentro de los partidos implicados, no entend√≠an c√≥mo eso pod√≠a ocurrir antes siquiera de que se hubiera producido la segunda votaci√≥n y quedara alg√ļn resquicio para la esperanza en que las negociaciones dieran fruto.

Como espectadores de esa partida de ping pong no estaban solo los ciudadanos, ya que los partidos que aspiraban a convertirse desde hoy en la oposici√≥n a un Gobierno de PSOE y Unidas Podemos segu√≠an los tejemanejes que se tra√≠an unos y otros muy de cerca. Los diputados de PP y Cs llegaban de forma discreta o en grupo a la C√°mara Baja, evitando hacer declaraciones, pero la percepci√≥n general era que, de una forma u otra, S√°nchez acabar√≠a siendo investido. Incluso una periodista coment√≥ que hab√≠a apostado contra un destacado diputado de uno de estos partidos a que el l√≠der socialista fracasaba en el intento: ¬ęMe he ganado una comida¬Ľ, se jact√≥ ella.

Pero lo cierto es que, más allá de las apuestas, la sensación de desconocimiento era general. Ante cada paso dado por PSOE y Unidas Podemos había una nueva pregunta y, ante cada duda despejada, surgía una nueva incógnita. El caos definitivo lo provocó el discurso de Pablo Iglesias, en el que renunció a exigir el Ministerio de Trabajo si, a cambio, le otorgaban las políticas activas de empleo. Un intento a la desesperada del secretario general de Podemos para salvar una investidura condenada al fracaso.

Este movimiento gener√≥ sorpresa, pero tambi√©n desconcierto. Un rumor comenz√≥ a circular por los pasillos: uno de los partidos implicados en la negociaci√≥n hab√≠a pedido a la Mesa del Congreso, encargada del funcionamiento ordinario de la C√°mara, que se abriera un largo receso entre el debate y la votaci√≥n que permitiera que los socialistas estudiaran este nuevo ofrecimiento. Muchos trataron de confirmarlo sin √©xito y el rumor se qued√≥ en eso, en un simple rumor. Tras la √ļltima intervenci√≥n en el debate, a cargo de la portavoz del PSOE, Adriana Lastra, la presidenta del Congreso, Meritxell Batet, anunci√≥ que la votaci√≥n comenzar√≠a cinco minutos despu√©s. No hab√≠a tiempo para ¬ęseries de suspense¬Ľ, como dijo la vicepresidenta del Gobierno en funciones, Carmen Calvo, esa misma ma√Īana.

Las visitas ilustres

Lo vivido esta semana en el Congreso puede haberse convertido en algo que olvidar para algunos, pero fueron muchos los que no quisieron perd√©rselo. En las filas socialistas, S√°nchez estuvo arropado el primer d√≠a por Ximo Puig, el presidente de la Generalitat Valenciana, cuyo acuerdo de Gobierno con Comprom√≠s y Podemos en su comunidad, conocido como el ¬ęPacto del Bot√°nico¬Ľ, era para muchos el modelo a seguir a nivel nacional. No se le vio despu√©s de ese primer d√≠a, quiz√°s una met√°fora de que las negociaciones no estaban tomando ese rumbo.

Tampoco faltaron a la cita la expresidenta andaluza del PSOE, Susana D√≠az, o un hist√≥rico de la C√°mara, el popular Rafael Hernando. El que fuera portavoz del PP entre 2014 y 2018, curtido en los tres debates de investidura de 2016, no quiso perderse el de esta semana a pesar de que ahora est√° en el Senado. Otra visita que llam√≥ la atenci√≥n fue la de Eduardo Rubi√Īo, senador y diputado auton√≥mico de M√°s Madrid, que con una carpeta de su partido en las manos se pase√≥ durante los tres d√≠as de debate entre el hemiciclo y el patio. La sombra de √ć√Īigo Errej√≥n no abandona el Congreso de los Diputados.

La sorpresa

Tras la votaci√≥n fallida, Teodoro Garc√≠a Egea, secretario general de los populares y n√ļmero dos de Pablo Casado, se tom√≥ el resultado como la prueba de que, tras un a√Īo, el Ejecutivo de S√°nchez se ha ¬ędeteriorado¬Ľ tanto que ¬ęno ha logrado aglutinar siquiera a sus socios de la moci√≥n de censura¬Ľ. Por su parte, In√©s Arrimadas, portavoz de Ciudadanos, insisti√≥ en el ¬ębot√≠n¬Ľ del que habl√≥ el presidente del partido unos minutos antes. ¬ęLa banda no ha sabido c√≥mo repartirse el bot√≠n¬Ľ, asegur√≥ Albert Rivera en el hemiciclo. Aunque no contaban con ese desenlace, todos se recuperaron pronto de la sorpresa y volvieron a un tono electoral que parece no dejarnos nunca.

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