Un puente cultural con Espa√Īa

Una muestra para no perderse, puro placer, en el lugar justo para levantar un puente cultural entre Espa√Īa y la Argentina. Su arquitecta es la excelente curadora Malena Babino, a la que se le deben investigaciones, muestras y libros de primer nivel; por ejemplo, El grupo de Par√≠s o el rescate de los bocetos de escenograf√≠a y vestuario realizados por el pintor y coleccionista Alfredo Gonz√°lez Gara√Īo para Caapor√°: un proyecto de ballet en el que se interesaron Ricardo G√ľiraldes y el bailar√≠n y core√≥grafo Vaslav Nijinsky, pero que nunca se concret√≥.

En esta oportunidad, Babino mont√≥ la exposici√≥n Im√°genes de ida y vuelta. Sorolla, Zuloaga, Anglada Camarasa y Rusi√Īol en el Museo de Arte Espa√Īol Enrique Larreta, que fue casa del escritor. Las obras en exhibici√≥n no son solo de los artistas mencionados en el t√≠tulo, porque tambi√©n hay pinturas y dibujos de sus ep√≠gonos argentinos Gregorio L√≥pez Naguil, Tito Cittadini, Francisco Bernareggi, Mariano Montesinos, Juan Bautista Tapia Octavio Pinto, Norah Borges y Alfredo Gonz√°lez Gara√Īo.

El grupo de los argentinos se sintió atraído por la estética modernista de Anglada Camarasa y varios de ellos tomaron clases con el pintor catalán, influido por el orientalismo, inspirado en los Ballets Russes de Serge Diaghilev.

La Primera Guerra Mundial encontr√≥ a Anglada Camarasa instalado en Mallorca, adonde habr√≠an de seguirlo sus disc√≠pulos argentinos. Entre ellos, se hac√≠an retratos y tambi√©n eran dibujados o pintados por Anglada Camarasa. Este hizo un magn√≠fico dibujo en carbonilla de la espalda desnuda de Ricardo G√ľiraldes.

Por su parte, el futuro autor de Don Segundo Sombra dibujó su autorretrato con boina y una caricatura de Adan Diehl, uno de sus amigos más íntimos, que terminaría por crear en Mallorca el célebre y suntuoso hotel Formentor, frecuentado por reyes, estrellas y millonarios. Diehl devino un mecenas de artistas y escritores. Los alojaba en el Formentor y no les cobraba ni la habitación ni la comida ni (temible generosidad) tampoco las bebidas. El hotel quebró.

Alfredo Gonz√°lez Gara√Īo fue uno de los miembros del clan que m√°s contribuyeron al recuerdo de aquel per√≠odo. Reuni√≥ una importante colecci√≥n de obras de esa √©poca, que, tras su muerte y la de su esposa, Mar√≠a Teresa Ayerza (Marietta), fueron donadas a museos e instituciones p√ļblicas. El matrimonio era muy amigo de los G√ľiraldes y de Victoria Ocampo. En Mar del Plata, Villa Victoria ten√≠a, a la derecha, en la manzana vecina, la hermosa casa de los Gonz√°lez Gara√Īo. En verano, el ir y venir de una casa a otra era continuo. En una ocasi√≥n, llegu√© a visitar a los ilustres vecinos en compa√Ī√≠a de Victoria. En el sal√≥n de estar hab√≠a pocas pinturas, pero de gran calidad. No hab√≠a nada rebuscado en la decoraci√≥n, pero el estilo de esos ambientes era m√°s moderno y convencional que el de Villa Victoria.

En la d√©cada de 1960, Marietta Ayerza, que hab√≠a sido retratada por grandes artistas, ten√≠a todo el aspecto de una se√Īora tradicional, pero en sus a√Īos j√≥venes, hab√≠a estado rodeada de la vanguardia art√≠stica europea y argentina. Conoc√≠a muy bien las costumbres osadas de ese mundo en el que hab√≠a vivido muchos a√Īos.

En el Museo Nacional de Bellas Artes hay un espl√©ndido retrato que le hizo Anglada Camarasa, en la d√©cada de 1920. El vestido de Marietta es t√≠pico de los roaring twenties y su pose, con el brazo izquierdo en jarra, adornado por una esclava, y el derecho doblado, pero con la mano apoyada en el muslo, tiene un tono picaresco y hace de ella una flapper, esas j√≥venes de h√°bitos “modernos”, desprejuiciados, expertas bailarinas de charleston; en suma, un personaje de las fiestas que frecuentaban Francis Scott y Zelda Fitzgerald o el mism√≠simo “gran Gatsby”.

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