Un pretencioso llamado a la rebelión sin chances de futuro

Las armas nunca se silenciaron. Desde las remotas regiones de la sierra, grupos que ya ni siquiera se molestaban en llamarse revolucionarios se reorganizaron despu√©s de la desbandada que signific√≥ la firma de los acuerdos de paz, hace tres a√Īos, que pusieron fin al conflicto de medio siglo entre las FARC y la sociedad que dec√≠an representar.

Otros muchos guerrilleros que al principio abrazaron los acuerdos se volcaron más tarde a la selva, donde se sentían más seguros. Estaban desencantados de cómo se estaba desarrollando el proceso y por lo que entendían como falta de voluntad del gobierno para cumplir con lo pactado.

El fin de la clandestinidad representaba exponerse a la muerte a cara descubierta, denunciaban, dados los continuos asesinatos de excombatientes y líderes sociales. También cuestionaban la falta de apoyo a las decenas de cooperativas que se crearon en el país para su reconversión a la vida civil.

Con el telón de fondo de estos grupos de bandoleros y decepcionados, surgieron ayer, de lo más inhóspito de la sierra, las figuras de tres exlíderes de las FARC que anunciaron a voz en cuello que de ahora en adelante lucharán todos contra la tiranía del Estado.

La Fundación Paz y Reconciliación (Pares) había advertido el día anterior que los grupos disidentes de las FARC que se volcaron de entrada al crimen organizado -sobre todo al lucrativo negocio del narcotráfico- y los exguerrilleros que dejaron lentamente el proceso de paz estarían reuniendo fuerzas.

“La informaci√≥n que tenemos es que se est√° juntando la disidencia pol√≠tica y armada. Eso da la posibilidad y el riesgo hacia el a√Īo entrante de la conformaci√≥n, otra vez, de un grupo guerrillero en Colombia distinto del ELN”, dijo el director de Pares, Le√≥n Valencia.

Y eso fue lo que anunciaron 24 horas despu√©s los tres protagonistas del video difundido en YouTube, la presentaci√≥n en sociedad del triunvirato selv√°tico presidido por Iv√°n M√°rquez, exn√ļmero dos de las FARC y principal negociador de los acuerdos en La Habana .

M√°rquez habl√≥ de “la trampa, la traici√≥n y la perfidia” del gobierno por no haber cumplido sus promesas, lo que los “oblig√≥” a retomar las armas. El objetivo, aclar√≥, ser√° la “oligarqu√≠a excluyente y corrupta, mafiosa y violenta”.

¬ŅPero hasta d√≥nde llegar√°n en su ambici√≥n redentora? El anuncio de M√°rquez y compa√Ī√≠a caus√≥ m√°s indignaci√≥n que sorpresa entre los colombianos. Lo sab√≠an los servicios de inteligencia. Lo sab√≠an los periodistas que siguen el tema. Lo sab√≠an las ONG como Pares.

No ir√°n demasiado lejos, seg√ļn destac√≥ a la nacion la polit√≥loga colombiana Laura Gil, que los ve m√°s como tres arribistas que como tres salvadores. “Tienen la ambici√≥n de reconstruir un proyecto, en el fondo criminal, bajo la bandera pol√≠tica representando a la disidencia armada, y no est√° claro que puedan hacerlo”, se√Īal√≥.

En este momento hay 23 grupos disidentes armados de las FARC, distribuidos en 85 municipios de Colombia, que suman entre 1800 y 2300 hombres en armas. El objetivo es incorporarlos a todos.

Pero el anuncio pareci√≥ adelantarse a los hechos, si es que alg√ļn d√≠a lo logran. Aun si re√ļnen unos cuantos seguidores detr√°s de sus consignas, “no van a tener ni el alcance geogr√°fico ni a convertirse en lo que fueron las FARC, ni siquiera el ELN”, un grupo mucho menos numeroso, afirm√≥ Gil.

El diario El Tiempo, de Bogot√°, indic√≥ en un an√°lisis que el ELN, el grupo armado ilegal m√°s activo en Colombia, no necesariamente estar√≠a interesado en sumarse a un proyecto de los exmilitantes de las FARC, m√°s all√° de “escenarios locales de uni√≥n de recursos y objetivos”. Los propios excompa√Īeros en la c√ļpula de las FARC le dieron la espalda al llamado a las armas de los tres mosqueteros. Desde el mismo partido pol√≠tico de la vieja guerrilla, llamado Fuerza Alternativa Revolucionaria del Com√ļn, se distanciaron de lo que calificaron, para despejar dudas, de delirio.

“Proclamar la lucha armada en la Colombia de hoy constituye una equivocaci√≥n delirante”, se√Īal√≥ el partido en un comunicado que present√≥ Rodrigo Londo√Īo, alias Timochenko, antiguo n√ļmero uno de las FARC y actual senador nacional. “Los exguerrilleros y exguerrilleras que hab√≠amos dejado las armas lo hicimos con el profundo convencimiento de que la guerra hab√≠a dejado el camino”, agreg√≥ Timochenko.

En lo pol√≠tico, entonces, los tres comandantes vestidos de verde no suman mayores simpat√≠as. En lo militar, seg√ļn destac√≥ Laura Gil, no representan ning√ļn desaf√≠o al Ej√©rcito. Pero dejaron al desnudo, eso s√≠, lo mucho que queda por recorrer en el proceso de paz.

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