Un golpe de mar «fatal», probable causa del hundimiento del «Sin Querer Dos»

Unos marineros mascullaban ayer en el puerto de Cambados que «el mar siempre se cobra un tributo por Navidad». Todos tenían en mente a los tres marineros fallecidos y al cuarto desaparecido tras el naufragio del «Sin Querer Dos» a cuatro millas del Cabo Fisterra el pasado miércoles. «El día después siempre es el más duro, y los siguientes también, pero esto es como la obra, hay que volver aunque el compañero de al lado se caiga del andamio», reflexionaban en voz alta a espera de noticias sobre la búsqueda por tierra, mar y aire de Guillermo Casais, el único tripulante que sigue sin aparecer tras el rescate con vida de seis marineros y la recuperación de los cuerpos de Manuel Serén (el patrón), Bernardo Padín y Teófilo Rodríguez.

De luto por la pérdida de unos vecinos que todos conocían, esta localidad de apenas 14.000 habitantes se reunió ayer en la plaza del concello para llorar la tragedia y apoyar a las familias de los fallecidos. Las banderas a media asta, un crespón negro y el apagado de las luces navideñas marcarán el duelo mientras las víctimas del naufragio son veladas en el Pabellón do Pombal, de manera conjunta porque así lo solicitaron las familias «dada la cercanía que tenían unos con otros», según manifestó la alcaldesa de la localidad, Fátima Abal, tras el minuto de silencio de rigor.

Marineros jubilados y amigos de Manuel Serén – MIGUEL MUÑIZ

En este mismo punto, el delegado del Gobierno en la Comunidad desveló que la causa más plausible del naufragio, según se desprende de los testimonios de los seis pescadores rescatados, fue un golpe de mar «fatal». Así, y tal y como explicó Javier Losada, se trabaja con la hipótesis de que la embarcación —«la élite del cerco», como la definieron algunos expertos— fuese sacudida por una ola que provocó que las redes se enrollasen en las hélices, lo que dio lugar a un parón de la máquina y al posterior vuelco. El estado del mar, en alerta amarilla por olas de cinco metros durante esa jornada, apoyaría esta versión que está siendo estudiada por la Ciaim, que trabaja ya en un informe sobre el accidente.

De forma paralela a estas primeras averiguaciones en torno a una de las mayores tragedias marítimas para Cambados desde los años 60, los equipos de búsqueda se afanaron ayer en dar con el cuerpo del marinero desaparecido mientras hubo luz. El operativo estuvo integrado por el Helimer 402, Sasemar 112, el Pesca 1, la patrullera Tabarca de la Armada y efectivos de Protección Civil de Fisterra y Carnota. Además, el buque polivalente Don Inda permaneció toda la noche en la zona y agentes de los Grupos de Emerxencias Supramunicipais (GES) de Muros y la Policía Local de Carnota y Protección Civil se dedicaron al rastreo —infructuoso al cierre de esta edición— desde tierra. Durante las labores de búsqueda, la familia está siendo apoyada por psicólogos de la Cruz Roja que se desplazaron al lugar y que también atendieron a los supervivientes. Del éxito de las batidas y el consecuente hallazgo del cuerpo del marinero que falta dependerá la organización de los funerales, que se celebrarán en el propio polideportivo donde ayer por la tarde se instaló la capilla ardiente. La idea inicial es que la misa de despedida se realice hoy a las 16 horas de forma conjunta y que esté oficiada por el Arzobispo de Santiago, Julián Barrio. Sin embargo, los familiares de las víctimas avanzaron que en caso de que Guillermo sea localizado este funeral se aplazaría hasta la jornada de mañana para que pueda ser enterrado junto a sus compañeros de travesía.

«El mejor de las cuatro rías»

Durante la declaración institucional previa al minuto de silencio que se guardó en recuerdo de los cuatro vecinos, la alcaldesa de Cambados trasladó su «solidaridad» a familias y allegados de las víctimas, en estos momentos de «profundo dolor», y recordó que el barco hundido era «un pesquero muy querido y conocido» por los vecinos. «El regreso a casa del buque se truncó este miércoles de forma inesperada para su tripulación, después de descargar su pesca en La Coruña, procedente de Gijón. Ponían rumbo a Cambados, con el propósito de pasar las fiestas de Navidad con sus familiares y amigos», recordó. En este viaje la tripulación de «Sin Querer Dos» no estaba al completo por la baja de algunos de los marinos, aunque todos los que viajaban en la embarcación eran gente de «gran experiencia» y bien valorados por la profesión.

Sobre el patrón, Manuel Serén, un pescador que compartió barco con él durante algunos años y con el que hablaba «casi todos los días» manifestó ayer en una charla con ABC que «era el mejor de las cuatro rías». «Era un lince, un profesional que conocía el mar y que nunca había tenido ningún percance en todos los años que llevaba», expresó. De ahí que pocos en el puerto de Trasgove se expliquen qué pudo pasar para que un barco robusto y renovado hacía justo dos años se fuera a pique de ese modo. «Tuvo que se algo imprevisto, y ya se sabe que el mar nunca da una segunda oportunidad», sentenció una de las personas más próximas a Serén dentro de la profesión. La misma opinión es extensible para el resto de tripulantes de la nave, «hombres que se las han visto con paredes de agua de más de diez metros» y que cuya pérdida paralizó la actividad en este puerto pesquero.

Con la tragedia en la costa gallega presente, el pleno del Congreso de los diputados hizo ayer una parada para reconocer el «trabajo duro y sacrificado que realizan cada día las mujeres y los hombres del mar». Su mensaje se unió a todos las muestras de afecto y solidaridad que Cambados ha recibido en las últimas horas y que hoy se renovarán durante la ceremonia de despedida de Teófilo, Bernardo y Manuel.

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