Un «gobierno de la participación» sin consulta para Madrid Central

El Gobierno de Manuela Carmena, después de proclamarse adalid de la transparencia y la participación, no ha realizado ningún tipo de encuesta para tener en cuenta lo que opinan los madrileños mayores de 16 años (2,7 millones de habitantes) sobre Madrid Central. En los 41 meses que lleva de legislatura Ahora Madrid ha realizado 41 consultas ciudadanas. De este total, 31 han servido para decidir remodelaciones de plazas y diseños de murales en los distritos. El resto, las más sonadas y polémicas, para opinar sobre la reforma de la Gran Vía, la de plaza de España, pedir el billete único para el transporte público o quitar el nombre de Felipe VI al parque forestal de Valdebebas, en Hortaleza.

Sin embargo, la medida estrella del partido del cambio, la que afecta a más personas, no ha tenido espacio en el foro de la participación.

El programa electoral de Ahora Madrid recogía bajo el título de «Gobierno democrático, transparente y eficaz» que querían garantizar la participación «plena y equitativa» con procesos democráticos. Uno de sus párrafos recoge tal propósito de forma literal: «Proponer y debatir cuestiones que afecten a la gestión de los asuntos públicos a través de espacios ciudadanos de participación y decidir sobre cuestiones vitales para la ciudad a través de consultas ciudadanas vinculantes».

Adiós a la democracia

Pero Madrid Central, que entra en vigor hoy a medio gas, se impone de forma unilateral, sumando cada día más detractores que se oponen a su implantación sin consenso. De hecho, la Plataforma de Afectados por Madrid Central se formó a principios de octubre dando cobijo a una veintena de entidades y casi dos meses más tarde ya aglutina a 79.

La consulta sobre la Gran Vía generó numerosas críticas en 2017. 83.100 madrileños aprobaron peatonalizar la arteria centenaria a través de cuatro preguntas teledirigidas. El edil del PP y portavoz de Participación Ciudadana, Percival Manglano, calificó de «engaño» y «absoluta tomadura de pelo» el cuestionario y añadió que el veredicto estaba pactado de antes.

A esta versión se sumó la portavoz de Ciudadanos, Begoña Villacís, que alegó que faltaba una quinta pregunta: «¿Dónde está la libertad cuando la gente no puede expresar si ese es su modelo o no?», recriminó. Villacís reprobó que aquella encuesta no era «limpia, justa, ni objetiva». Pero al menos entonces se consultó.

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