«Un gobernante debe tener convicciones y no ser un frívolo»

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Mariano Rajoy ha vuelto hoy a la escena con la esperada presentación de su libro «Una España mejor», una crónica personal sobre su etapa en La Moncloa como presidente del Gobierno y los acontecimientos que se vivieron, como explica con detalle en la entrevista publicada en XLSemanal. En la presentación de su libro, Rajoy ha subrayado que en cuestiones fundamentales, como la defensa de la unidad de España, los dos grandes partidos deben ir de la mano, y quien no lo haga «es un irresponsable».

El expresidente eligió finalmente al periodista Carlos Herrera para que le acompañara en la presentación, en un acto que se ha celebrado en un abarrotado auditorio de la Fundación Rafael del Pino. Entre los asistentes se encontraba el presidente del Partido Popular, Pablo Casado, acompañado de la plana mayor del PP, excepto Teodoro García Egea. Además, acudieron prácticamente todos sus ministros, como Soraya Sáenz de Santamaría y María Dolores de Cospedal, y colaboradores en La Moncloa. También barones como Alberto Núñez Feijóo y Alfonso Fernández Mañueco. Entre los ausentes, dos destacados: José María Aznar y Cayetana Álvarez de Toledo.

Carlos Herrera ha aclarado que su presentación iba a ser «a favor». El libro de Rajoy, ha comentado, no es un ajuste de cuentas, no habla de Aznar, «o sí», «no pone a parir a Zapatero, ni a Rivera, ni al que cambió el colchón». El libro, ha señalado, es un relato de amor a España, de siete años intensos de Gobierno. «Es un vertido de sentido común, es el libro que escribe una persona de fiar, a la que se compraría el colchón de segunda mano».

En su libro de memorias, el expresidente se confiesa: «La política española sigue su curso sin mí, y yo sigo mi vida razonablemente feliz». «No me quedan cuentas pendientes ni nostalgia».

Durante la presentación del libro, Rajoy ha subrayado que no hay ni chismes, ni críticas personales ni maldades, «y si las hubiere sería la excepción a la regla general». «Si alguien las ve, las maldades, es que somos distintos, el que las viere y yo, pero no sabría decirles quién tiene razón, si él o yo».

Rajoy se ha referido a la tarea del gobernante, que debe actuar con independencia y por el interés del país. «Un gobernante debe tener convicciones. Siempre que sean buenas, es de agradecer. Pero no se pueden obviar la realidad y no se puede ser un frívolo. El gobernante tampoco debe ser un doctrinario, que es casi peor que ser un frívolo». Aunque no citó en ningún momento a Sánchez, , sus críticas al presidente en funciones fueron evidentes.

El expresidente ha defendido el valor del consenso, porque hay cosas «que no se deben hacer por mayoría». Por ejemplo, la Constitución, o los estatutos. «Y por consenso se dio la batalla en el Plan Ibarretxe». Y la primera vez que se rompió el consenso de verdad, ha recordado, fue el Estatuto de Autonomía. Rajoy ha apuntado que él intentó recuperar el consenso de al menos los dos grandes partidos en la aplicación del artículo 155. Para la unidad de España y la defensa de la Constitución, ha subrayado, debe haber consenso, y es fundamental que los dos grandes partidos vayan de la mano, y quien no lo haga «es un irresponsable».

«Ha sido un honor ser presidente del Gobierno de España. Ha sido un honor dejar una España mejor de la que me encontré. Gracias por venir», ha concluido Rajoy.

En el libro, Rajoy explica cómo, tras las elecciones de 2015, en las que el PP cayó a los 123 escaños, Aznar se presentó en el Comité Ejecutivo del partido para solicitar un Congreso abierto de los populares. Según Rajoy, esa propuesta nunca encontró eco en la organización. Y recuerda cómo ofrecieron a cuatro miembros de su gobierno la posibilidad de sustituirle como jefe del Ejecutivo. «Tres de las personas tentadas me lo vinieron a contar inmediatamente. El cuarto, supongo que no porque no le dio la menor importancia, no consideró necesario hacerlo. Y no lo hizo».

En otro capítulo, confiesa que cuando el PSOE planteó la moción de censura contra él, fue consciente de la gravedad de la situación desde el primer momento. «Dependemos de la personalidad del PNV», advirtió. Además, encargó a su equipo que estudiara las consecuencias de su dimisión como fórmula para sortear la moción. «Vimos muy pronto que ese recurso no serviría de nada».

El expresidente explica sus difíciles relaciones con Puigdemont, al que conoció como alcalde de Gerona y ya previó «momentos de gran intensidad» en el futuro por su descortesía. Respecto a la aplicación del 155, dice: «Escuché a muchas personas y tuve muchas ofertas de mediación que siempre decliné cortésmente. No hubo, pues, mediador alguno ni persona autorizada para hablar en mi nombre».

Don Juan Carlos y Don Felipe

En su libro, publicado por la editorial Plaza & Janés, con 384 páginas, Rajoy ofrece su testimonio sobre hechos como la amenaza del rescate soberano, la abdicación del Rey y la crisis catalana.

Precisamente, sobre Don Juan Carlos escribe: «Don Juan Carlos tiene un extraordinario don de gentes y una simpatía natural: eso lo sabe todo el mundo. Pero tiene además otras cualidades que no son tan reconocidas y que yo he llegado a descubrir y admirar a raíz de nuestros despachos semanales. Entre ellas, su carácter y su férrea disciplina y también una notable sabiduría política que sabe disimular bajo el manto del sentido del humor, las bromas y la campechanía. Hablando en términos castizos, a Don Juan Carlos no se le escapa ni una».

Sobre el Rey Felipe VI, Rajoy subraya que «es una persona serena y rigurosa, con un marcado sentido del deber y una sincera curiosidad intelectual. Recuerdo que le gustaba conocer al detalle todos los pormenores de las cuestiones que despachábamos y que habitualmente ya se había estudiado. Ha logrado imprimir a la institución un sesgo de modernidad, de cercanía a la gente y de sensibilidad hacia sus problemas y esperanzas, al tiempo que ha fijado una estricta exigencia de ejemplaridad».

Santamaría y Cospedal

En su libro tiene buenas palabras para dos de sus más fieles colaboradoras, Soraya Sáenz de Santamaría y María Dolores de Cospedal. De la primera destaca que fue «un referente de solvencia y trabajo bien hecho en La Moncloa». «Sin ella, la política española es un poco más triste y más antigua». Respecto a Cospedal, resalta que «ha demostrado ser una mujer de coraje y de valentía que nunca se esconde ni se arruga».

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