Un festival catalán adoctrina a sus artistas con cursos de formación de género

El BioRitme Festival, que celebró su última edición el pasado fin de semana en Vilanova de Sau (Barcelona), se ha convertido en el festival más polémico del momento. ¿El motivo? Varios, como veremos.

La noticia estalló por el choque de la organización con el dúo de hip hop sevillano SFDK, que fue vetado del festival por herir con sus letras la sensibilidad de una asistente y no querer hacer un curso de formación de género.

«Desde BioRitme Festival estamos trabajando por la construcción de espacios de ocio con perspectiva feminista», plantea la organización en un comunicado recogido por Europa Press, en el que se explica que este era el segundo año en el que contaban con un «protocolo contra las agresiones machistas, en el que también se trabaja en la formación y transversalización de la perspectiva de género como herramientas preventivas».

Pero hay más motivos para la polémica. Para seguir, la «comisión de género» del festival, que explica a todas las personas que participan en el festival la «existencia del protocolo y el Punto Lila», también se dedica a dar «formación específica» a los artistas y su equipo técnico. «Se trabajan aspectos como la responsabilidad arriba y en bajo los escenarios, en este sentido dentro del protocolo contra agresiones del festival se ha diseñado un anexo específico para artistas donde se detallan las premisas básicas que hay tener en cuenta para su participación en el BioRitme Festival 2019», señala el documento protocolo del festival, de 28 páginas.

En esta línea, el festival explica que en la noche del 23 de agosto «una mujer se dirigió al Punto Lila para manifestar que el contenido de las letras de SFDK estaba hiriendo su sensibilidad». Por eso, una vez acababa la actuación, «la comisión de género, de acuerdo con la mujer que expresó su malestar, solicitó encontrarse con los miembros del grupo para comunicarles los hechos y plantearles la necesidad de la formación previa».

Según la versión de la organización, los mánagers del grupo «cuestionaron, ridiculizaron y deslegitimaron la comisión de género del festival», al tiempo que «se negaron a que la comisión pudiese hablar con los artistas». «Dado los hechos, la organización del festival ha decidido no volver a contratar a SFDK», subraya el texto.

El BioRitme asegura que el equipo técnico del grupo decidió que la comisión de género podía hablar con los artistas ante la amenaza de un comunicado público contando lo acontecido. Sin embargo, «ante la actitud del equipo de la banda, la necesidad de visibilizar el conjunto de situaciones y el grado de violencia del momento, desde la organización se decide poner fin al diálogo y expresar al grupo que la última acción que se emprenderá será la emisión del comunicado».

«Desde BioRitme estamos trabajando para prevenir, abordar y visibilizar las agresiones machistas y LGTBIfóbicas y entendemos esta acción como parte de la visibilización. Asimismo, no es el objetivo de este comunicado, ni del festival, iniciar una confrontación hacia SFDK ni personas cercanas, dando así por cerrada esta gestión», remata la organización.

Por su parte, uno de los integrantes del dúo, Zatu, se pronunció al respecto por Twitter: «Estoy aquí dándole vueltas al asunto y de momento no creo que tenga que defenderme de nada».

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