Un debate imprescindible

No soy toledano y creo que no tengo ecuanimidad para analizar una ciudad tan longeva y complicada como ésta. Si bien he vivido y trabajado aquí (intermitentemente) los últimos 33 años, creo que Toledo es suficientemente compleja como para intentar comprenderla en unos pocos párrafos. Por eso agradezco doblemente el esfuerzo que supone la aparición de este libro colectivo, impulsado, entre otros, por dos buenos amigos, Jesús Fuentes y Juan Sánchez, a los que mueve, sobre todo, un afán de comprensión y servicio por su ciudad.

El objetivo del ciclo de charlas y debates que tuvo lugar en la Biblioteca de CLM/ Toledo a lo largo del año pasado era justamente ése: debatir sobre el futuro de Toledo; no dar por supuesto que éste era inevitable y estaba ya escrito sino que sus ciudadanos (y sus representantes, obviamente) podían -y debían- reflexionar sobre él, y escribirlo entre todos.

No asistí a los debates y ponencias reflejados en este libro, y por tanto no puedo opinar; pero por mi experiencia en los cinco años anteriores (2011-16) la presencia de representantes políticos (municipales, provinciales o autonómicos) en la Biblioteca fue escasa rondando casi el vacío absoluto; me temo que en este ciclo las cosas no fueron muy diferentes, por lo que intuyo que las propuestas aquí esbozadas quedaron en buena medida sin réplica ni respuesta.

Las reflexiones y propuestas urbanísticas de los arquitectos Tomás Marín, José Ramón de la Cal o Josefa Blanco; las agudas observaciones sobre el paisaje, el río, Puy du Fou, etc. del geógrafo Antonio Zárate; las aportaciones llenas de sentido común del historiador Martínez Gil, o las experiencias de quien fue primer alcalde democrático de la ciudad, Juan Ignacio de Mesa, creo que son buenos argumentos, sobre todo en tanto que puntos de partida, para un debate ciudadano que considero inevitable para dibujar lo que la ciudad quiere para sí misma en los próximos años, en las próximas décadas.

Me interesa menos el ejercicio de prospectiva, de imaginación futurista, que el hecho de que algunas personas con peso intelectual lancen sus diagnósticos y propuestas. Pero estas quedarán en eso, en meras propuestas, si no reciben la réplica de quienes deberían estar llamados a implementarlas: los representantes políticos. Los mismos organizadores reconocen (en una nota hecha una vez terminado el ciclo) que éste «no ha conseguido uno de nuestros objetivos: que quienes tienen responsabilidades políticas se interesasen…..». Es decir, que sin haber asistido, corroboro mi pesimismo inicial.

Hasta cierto punto, lo veo lógico. El hilo conductor de casi todas las propuestas aquí reflejadas va en un sentido totalmente «radical» (en el mejor sentido del término): «El paisaje como elemento estructurador del centro con los barrios…… Las ciudades no se vertebran con el ladrillo». Es decir, nada que ver con las tendencias económicas dominantes (ahora y me temo que en el próximo futuro) del suelo como generador de plusvalías y riquezas para sus propietarios.

Concluyo pues: Toledo, la ciudad, necesita un libro como éste; es verdad que debe ser leído como lo que es, un punto de partida para un debate abierto y no un listado de propuestas dogmáticas o cerradas. Es importante agradecer a quienes han participado en el mismo (también a su editor, Jesus Muñoz, de Ledoria, por atreverse a publicarlo). Y a la Biblioteca por acoger el debate: Eso son -deben ser- las bibliotecas públicas, entre otras cosas: espacios para el debate ciudadano.

Y ahora el reto es conseguir convertir el libro en un punto de inicio para el diálogo sobre el futuro de la ciudad, por ejemplo ante unos comicios municipales que están a la vuelta de la esquina.

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