Un calvario para Marco Asensio

En el minuto 59, Marco Asensio exhibía sonrisa después de certificar el empate del Real Madrid ante el Arsenal, buen zurdazo de primeras a pase de Marcelo para confirmar un cuarto de hora efervescente del conjunto blanco en la reanudación. Del 0-2 se pasó al 2-2 en ese tramo, en el que Asensio asumió el mando que tantas veces se le ha reclamado. Dio luz al equipo, pidió siempre la pelota, participó de manera directa en el tanto de Bale (han leído bien, de Bale) y asombró con un trallazo lejano que se estrelló con violencia en un palo, presumiendo de ese golpeo privilegiado que le hace tan diferente. Todo perfecto, por fin el balear rompía el techo y se presentaba para cumplir de una vez con las expectativas generadas y las esperanzas puestas en este muchacho de 23 años, apuesta decidida del Real Madrid para tirar del carro cuanto antes mejor. Hasta aquí, todo lo bonito de la noche de Asensio en el FedExField de Landover.

Todo lo que se leerá a continuación tiene que ver con la desgraciada acción del minuto 64, apenas cinco después de ese gol ya descrito. Del cielo al infierno, del todo a la nada. Corría Asensio por la banda derecha en una acción defensiva detrás de Aubameyang cuando, sin aparente motivo, se fue al suelo. «¡Crac!». Su grito, aterrador, evidenciaba algo malo que resultó ser peor. Su rodilla izquierda le había fallado y él supo al instante que era grave. También los médicos, en esa primera inspección, torcieron el morro y trasladó luego Zinedine Zidane que la cosa pintaba muy oscura, casi negra del todo. «Salió en ambulancia. Ojalá que no, pero sí estamos preocupados. Es la rodilla, tiene mala pinta. Es lo malo del día. Estamos un poco tocados». Efectivamente, una rotura de ligamento cruzado de la rodilla izquierda tendrá a Asensio entre seis y nueve meses de baja, más justificadas que nunca sus lágrimas.

Lloró por el dolor del propio lance, qué menos, pero lloró también por su suerte, castigado en el momento menos oportuno. Nunca lo es, claro, pero Asensio tenía muchísimas energías puestas en esta temporada, convencido por el propio Zidane para ser mucho más decisivo y para olvidar cuanto antes el desastroso curso anterior. De hecho, el balear se borró de la selección sub 21 y no disputó el Europeo de la categoría pensando en estar en la pretemporada desde el día 1. Poco ha durado para él.

Baja también para España

Después de tres cursos algo inconstantes en el Real Madrid, Asensio afronta el cuarto desde la sala de rehabilitación. Tiene ante sí el peor trago, durísimas sesiones en solitario para recuperar en plenitud esa rodilla. A lo lejos, muy a lo lejos, está la Eurocopa del verano que viene, pero ahora mismo resulta absurdo pensar en ella, si bien es cierto que el futbolista ha entrado en la dinámica de la absoluta en estos últimos tiempos, tanto con Julen Lopetegui como con Luis Enrique y Robert Moreno.

Ayer, unas horas después del accidente, el Madrid confirmó lo que todo el mundo dio por hecho al instante: «Rotura del ligamento cruzado anterior y del menisco externo de su rodilla izquierda», rezaba el comunicado oficial, en el que se informaba de que al jugador se le intervendría en los próximos días.

Nada es más temido para un futbolista que una lesión en el ligamento cruzado, siendo numerosos los damnificados. Cuesta muchísimo, además, recuperar las sensaciones después, otra especie de baja encubierta, más complicada si cabe porque ya entra en juego el factor mental.

Asensio, de todos modos, no tenía un puesto asegurando en el once titular de Zidane, pero el técnico francés sí le había dicho personalmente que contaba con él para un curso especialmente exigente. Con su baja para prácticamente todo el curso (hasta febrero o marzo, como pronto), el Madrid puede cambiar ahora la hoja de ruta que tenía programada para cerrar el capítulo de salidas.

Lee más: abc.es


Comparte con sus amigos!