un año de liderazgo clandestino

Hace apenas un año Gonzalo Caballero arrancaba su mandato como secretario general del PSdeG fijándose como principal objetivo alcanzar la ansiada unidad interna en el seno del partido. En el Congreso socialista convocado tras su elección en primarias y arropado por el entonces líder de la oposición, Pedro Sánchez, el economista argumentaba que solo dejando atrás sus diferencias, los socialistas podrían afrontar con garantías las elecciones municipales y prepararse para disputarle a Feijóo los comicios autonómicos. Un año después, el objetivo que se marcaba Caballero en aquel cónclave parece más que nunca una quimera para un PSdeG que afronta la recta final hacia los comicios locales sin que su líder haya intentado siquiera desactivar ninguna de las batallas entre las diferentes familias socialistas. Una indiferencia que contrasta con su premura para convocar unas primarias exprés en el mes de octubre para blindarse como candidato a la Xunta con dos años de antelación ante un posible varapalo electoral en 2019.

Los sobresaltos para el secretario general socialista fueron sucediéndose a lo largo del año en algunas de las plazas más convulsas para la formación. Primero fue el conflicto en la Diputación de Lugo, que terminó con la expulsión definitiva del partido del «díscolo» alcalde de Becerreá y entonces vicepresidente del ente provincial, Manuel Martínez, por volver a votar con el PP. «Los temas de la Diputación corresponden a la ejecutiva provincial», argumentó entonces Gonzalo Caballero para sortear esta polémica. Apenas un mes después, un nuevo incendio sacudía las aguas del partido, esta vez en La Coruña, con la dimisión en bloque de nueve miembros de la ejecutiva del PSOE herculino entre críticas a la líder local Eva Martínez Acón, próxima al líder gallego. De nuevo, Caballero optó por el silencio.

Fue solo después del ascenso de Sánchez a la Moncloa y con las distintas familias del partido pensando en la lucha por situar a sus afines como candidatos socialistas en las principales ciudades gallegas cuando el secretario general del PSdeG dio señales de vida desde la Rúa de O Pino y sorprendió a buena parte de su formación adelantando dos años las primarias autonómicas. «No fue el momento apropiado, la mitad de la organización pensamos que era mejor esperar a las municipales para pensar en las primarias a la Xunta», resumía en conversación con ABC un dirigente socialista que trasladaba el malestar existente, especialmente en las direcciones provinciales de Lugo y La Coruña, con esta maniobra.

Gonzalo Caballero logró ser el candidato único y garantizarse el puesto de cabeza de cartel de la formación en 2020 en un proceso que discurrió en paralelo con los comicios internos para escoger candidatos a las municipales, unos procesos que volvieron a exhibir las diferencias existentes en las diferentes agrupaciones locales. Solo en Santiago y Pontevedra se pudo concitar unanimidad en torno a los nombres del exalcalde compostelano Xosé Sánchez Bugallo y el pontevedrés Agustín Fernández. En las otras dos urbes coruñesas las primarias se saldaron con dos victorias para el presidente de la Diputación de La Coruña, Valentín González Formoso, que situó a sus afines como candidatos en La Coruña, Ferrol, volviendo a evidenciar el escaso peso del economista a nivel local.

Entrada en el Parlamento

Además del examen que supondrán para Gonzalo Caballero y su nuevo PSdeG las próximas municipales, el secretario general del partido deberá afrontar en 2019 otra de las decisiones que ha ido posponiendo para evitar su desgaste público: su entrada en el Parlamento de Galicia. Durante los últimos meses han sido cada vez más las voces que han instado al líder de la formación a forzar la salida de uno de los diputados del partido por la provincia de Pontevedra para t omar posesión de un escaño en O Hórreo con el objetivo de visibilizar en los careos quincenales frente a Feijóo su posición de jefe de filas de los socialistas gallegos y futuro candidato a la Xunta. De momento, Caballero parece querer evitar este nuevo escenario en un gesto que algunas fuentes de la formación ven como una demostración de «cobardía» y otros creen que es un ejemplo de «prudencia», dada la capacidad del presidente de la Xunta de desgastar a sus rivales en cada sesión de control.

Otro de los asuntos con los que tendrá que lidiar el líder del PSdeG en los próximos meses será la gestión del desgaste que ha venido sufriendo tanto su formación como Pedro Sánchez a su llegada a la Moncloa. TantoCaballero como el actual delegado del Gobierno en Galicia, Javier Losada, han intentado capitalizar en la Comunidad decisiones como el contrato de las fragatas F-110 para Navantia o la posible transferencia de la AP-9 a Galicia. El tiempo dirá si esta estrategia logra que el PSdeG sume votos en su próxima cita con las urnas o si la alergia a tomar decisiones de su líder gallego junto con el desgaste del Gobierno Sánchez hacen que el 2019 se le haga cuesta arriba a Gonzalo Caballero.

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