Un alemán celebra la etapa de Cataluña

Llueve con furia en Igualada a las 17h.10 de la tarde y el público no ha desertado. A 200 metros de la meta, en la gigantesca explanada donde la Vuelta a España ha instalado su parque móvil, la oficina permanente y la sala de Prensa, no cesa el traqueteo sonoro de los golpes a las pancartas publicitarias, tan singular en el ciclismo. La gente se ha provisto de paraguas, chubasqueros o una simple para gorra para disfrutar de la estancia de la carrera en su ciudad, la capital de la comarca de la Anoia. Ha terminado la etapa de Cataluña en la Vuelta, disputada en su totalidad en suelo catalán, y ningún incidente, protesta o similar ha enturbiado la atmósfera. Igual que en el resto de las regiones, se respira un ambiente sano, deportivo. Nada que plantee diferencias. Aquí ha ganado un alemán (Nikias Arndt) que ha dejado con semblante de velatorio a un guipuzcoano (Alex Aramburu) y sonrisa de oreja a oreja a un francés, Nicolas Edet, el nuevo líder que aprovechó la fuga para vestirse de rojo aunque sea por un día, ya que este domingo se sube a las montañas de Andorra. Ciudadanos del mundo que conviven en paz.

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