Un Albacete para soñar

El Albacete Balompié se ha ganado el derecho a soñar con el regreso a Primera División 14 años después. Segundo clasificado, a un punto del primero, el Granada, y con la posibilidad de asaltar el liderato el viernes si gana en «Los Cármenes», el equipo manchego se ha convertido en la gran revelación de la temporada.

Se supone que nadie, ni los más osados, imaginaba una situación tan buena como esta en el verano. El objetivo del club era no pasar los apuros del curso pasado para mantener la categoría. Así lo dijo el entrenador, Luis Miguel Ramis, en su presentación. Sin embargo, el balón echó a rodar, el «Alba» a ganar partidos, o a no perderlos, y ha llegado a Navidad lanzado. El plan ha cambiado sobre la marcha y ya todo lo que no sea jugar el «play-off» por subir sabrá a poco en el «Carlos Belmonte».

En 19 partidos, los albaceteños han ganado diez, han empatado siete y solo han perdido dos (ante Real Oviedo y Málaga, ambos a domicilio). Son el segundo equipo más goleador con 28 tantos (les supera el Deportivo de la Coruña con 31) y el que menos pierde. Además, encajan menos de un gol por choque (solo 16 en contra) y llevan diez jornadas seguidas sumando.

¿Qué ha cambiado?

La pregunta es clara: ¿qué ha cambiado en unos meses para que el Albacete haya pasado de pelear por no bajar a Segunda B a hacerlo por subir a Primera? La temporada pasada José Manuel Aira, entrenador del ascenso a Segunda, empezó en el banquillo, pero duró poco. Apenas siete jornadas, en las que el «Alba» solo sumó cuatro puntos.

El club fichó entonces a Enrique Martín Monreal, quien al principio supuso un auténtico revulsivo, y empezó a escalar posiciones en la clasificación. Con una defensa de cinco, los manchegos se volvieron un conjunto rocoso, al que era muy difícil superar. Sin embargo, al final se desinfló y en las últimas once jornadas no ganó un partido. De hecho, no descendió por un empate casi milagroso en Tenerife.

En verano, la dirección deportiva decidió cambiar otra vez al entrenador y llegó el tarraconense Luis Miguel Ramis, de 48 años, un técnico con poca experiencia en Segunda (apenas ocho meses en el Almería), que a pesar de ello ha dado con la tecla. «Los futbolistas tienen un comportamiento sensacional, hay talento a nivel individual y se ha creado una inercia y unos vínculos que nos están haciendo competir, ser solidarios y responder con carácter ante situaciones que a veces no son favorables», ha explicado esta semana en una entrevista en Marca. Preguntado por cómo juega el «Alba», Ramis cree que hay «variedad» y el equipo se adapta «a distintas situaciones de juego según el momento del partido».

La variedad es una mezcla entre jóvenes y veteranos, entre recién llegados y otros que llevan más tiempo en el club. El portero Tomeu Nadal, el defensa Arroyo (los dos únicos que se mantienen desde Segunda B), los medios Erice y Susaeta, y los delanteros Bela y Zozulia forman la columna vertebral del año pasado. A ellos se han sumado fichajes muy jóvenes que han sido todo un acierto como Mathías Olivera (21 años), Álvaro Tejero (22), Aleix Febas (22) o Eugeni Valderrama (24).

Y luego está lo que aporta el banquillo. Hombres de ataque que suelen entrar de refresco como Acuña, Ortuño o Rey Manaj ya han marcado ocho goles. Especialmente destaca el rendimiento de este último: el albanés Manaj, de 21 años, lleva cinco tantos en solo 484 minutos.

Como el equipo de 2003

En muchos aspectos, el Albacete Balompié actual recuerda al equipo que consiguió el último ascenso a Primera en la temporada 2002/2003. Empezando por el entrenador: entonces era César Ferrando, quien cuando cogió al equipo ese curso venía del filial del Valencia y tenía nula experiencia en Segunda.

El segundo factor es la mezcla entre juventud y veteranía. En aquel Albacete de hace 16 años había futbolistas veteranos, por encima de la treintena, como Carlos Roa, Óscar Montiel, Siviero o Viaud, con otros muy jóvenes como Pablo Ibáñez, Líbero Parri, Ludovic Delporte, Jandro o Jesús Perera. Este último,por cierto, fue pichichi esa temporada con 22 goles, superando a David Villa, entonces en el Sporting de Gijón, que se quedó en 20.

En cuanto a números, los de este equipo son mejores. El Albacete de la 2002/2003 llegó al parón de Navidad tercero en la tabla con 27 puntos en 16 partidos y solo una derrota. Curiosamente, luego subiría a Primera como tercero tras el Real Murcia y el Real Zaragoza (entonces no había «play-off»).

200 entradas más

Por otro lado, el club manchego ha anunciado que dispone de otras 200 entradas para el partido contra el Granada a 15 euros cada una. En un principio, al Albacete le cedieron 300 localidades al mismo precio, pero ya están agotadas. Es lo que tiene haberse ganado el derecho a soñar con volver a Primera División.

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