Un adjetivo académico para el idiolecto y estilo de Delibes

Eduardo Coca Vita

Octubre trajo al mundo a Delibes en 1920. Y el a√Īo 2020 reunir√° en √©l dos aniversarios redondos: el centenario de su nacimiento (17 de octubre) y el decenio de su defunci√≥n (12 de marzo). Doble motivo para solemnes actos a presentar en noviembre como ¬ęde excepcional inter√©s p√ļblico¬Ľ, programados por las instituciones administrativas y privadas con algo que ver y decir acerca de este laureado premio Cervantes y Pr√≠ncipe de Asturias, forjador de una vida y obra exuberantemente reconocidas y agasajadas desde m√ļltiples perspectivas y sobre campos diversos. Delibes luce monumentos, placas y r√≥tulos por la capital del reino, sus ciudades y sus aldeas con pareja densidad.

Como fui un fiel seguidor del don Miguel vivo y nunca he dejado de a√Īorarle tras su muerte, quiero revalidar mi devoci√≥n reclamando de la RAE una acci√≥n de justicia colectiva: incorporar al Diccionario de la Lengua Espa√Īola el adjetivo que evoque y remita a su idiolecto (en conversaciones, entrevistas y charlas), su estilo de expresi√≥n escrita (en libros y todo g√©nero de prensa) y su habilidad gr√°fica (de caricaturista y dibujante ilustrador). Es frecuente que, para tal fin, surjan espont√°neos con t√©rminos como delibesio, delibesino, delibeano o delibesco, sin que la autoridad competente haya fijado hasta ahora el m√°s acorde a la filolog√≠a y ling√ľ√≠stica.

Avala la razonabilidad de mi propuesta el mantenimiento de Delibes en el podio cultural, con incesantes apariciones y citas en los c√≠rculos literarios, alentadas sin duda por la animosa Fundaci√≥n que instituyeron sus siete hijos, presidida por Elisa y dirigida por Javier Ortega, sucedido desde septiembre por Fernando Zam√°cola. Y es que Delibes contin√ļa siendo muy vendido y le√≠do, pese a lo dif√≠cil de sumar ambas notas, y m√°s con la a√Īadidura de ¬ęinfluyente¬Ľ, un laude que no todos los muy le√≠dos alcanzan. Seg√ļn las encuestas, solo le superan Cervantes y P√©rez Gald√≥s. Dicho de otro modo, Delibes ser√° inmortal. Por mucho que en esto cambie el mundo, no lo har√° m√°s que del Siglo de Oro ac√° y Cervantes permanece de figura universal.

En el Diccionario abundan calificativos como el que reivindico aplicables a intelectuales y cultivadores de las bellas artes en cualquier √©poca, desde cl√°sicos precristianos a vanguardistas. Ci√Ī√©ndonos a las letras en sentido m√°s o menos riguroso aunque amplio ‚ÄĒespecialmente literatura y filosof√≠a en todas sus variantes‚ÄĒ, la larga lista que cabe invocar solo supone una muestra de la largu√≠sima relaci√≥n de gentilicios de este porte incorporados al l√©xico oficial: azoriniano, barojiano, benaventino, bretoniano (Bret√≥n de los Herreros y Andr√© Breton), borgiano, calderoniano, campoamorino, cervantino, galdosiano, garcilasiano, gongorino, juanramoniano, lorquiano, lopista, machadiano, moratiniano (Nicol√°s y Leandro Fern√°ndez de Morat√≠n), orteguiano, ramoniano (Ram√≥n G√≥mez de la Serna), proustiano, quevedesco, sartriano, unamuniano, valleinclanesco, etc. La t√≥nica es ajustar su definici√≥n a un estereotipo (del que se apartan accidentalmente los menos casos): ¬ę1. Perteneciente o relativo a XXX, [escritor, novelista, dramaturgo, poeta, fil√≥sofo‚Ķ], o a su obra. 2. Que tiene rasgos caracter√≠sticos de la obra de XXX¬Ľ. No soy qui√©n para decidir lo gramaticalmente adecuado a los rasgos y expresiones de Delibes, que debe contar con su propio vocablo como tantos ilustres de no superior proyecci√≥n ni mucho menos. Particularmente creo indicado delibesiano, en l√≠nea con los autores modernos m√°s caracter√≠sticos, pero doctores alberga la Academia.

Escogidos son quienes penetran en la sociedad como este genio castellano, que irradia su personalidad e irisa su car√°cter ‚ÄĒhasta su moralismo‚ÄĒ en lo medular de todos los √°mbitos de Espa√Īa, de los pa√≠ses de habla hispana y del conjunto de naciones fertilizadas por unas creaciones de pr√≥diga traducci√≥n a otros idiomas, comunes o raros, y adaptadas al teatro o cine con √©xitos de cr√≠tica y reposici√≥n internacional. Dije una vez que no habr√° quien desahucie a Delibes de su trono, ni con t√≠tulo ni a la fuerza, pues, si el existir le procur√≥ fama, el d√≠a que muri√≥ sell√≥ el pueblo su gloria con un p√©same como pocos haya habido. Ni literatos ni ensayistas ni fil√≥sofos reciben despedidas m√°s propias de toreros, √≠dolos de masas o reinas mozas v√≠ctimas de la tragedia. Una explosi√≥n del duelo de un gent√≠o en traba de edades, estados, ideas y ocupaciones, desde los monarcas al m√°ximo desheredado.

Qué menos pueden hacer los académicos por Delibes en 2020 para festejar su nacimiento y lamentar su óbito que ofrecerle esa voz cabal que, en unción de brevedad y expresividad, nos guíe sin más a lo que fue, es y siempre será el caudal literario, humano, cinegético, naturalista y ético de don Miguel Delibes Setién, miembro electo de la institución veladora de una lengua en deuda eterna con el vallisoletano rural más sencillo pero más universal, autor muy demandado por los no coetáneos y significativamente releído por quienes con él coincidieron y en fresco se lo embebieron. Yo el primero.

Lee m√°s: abc.es


Comparte con sus amigos!