Trungelliti y las mafias: “El que m√°s me banc√≥ fue Mayer y lo de Del Potro fue buen√≠simo”

Crédito: Marcello Zambrana/DGW Comunicação

SAN PABLO.- Pod√≠a ser la √ļltima pelota del partido. Quer√≠a que sea la √ļltima, esa que iba a desatar varios nudos en la garganta y aliviar fuertes tensiones. “Damela que la necesito”, implor√≥ Marco Trugelliti mirando al cielo. “No s√© si soy o no soy muy cat√≥lico; no voy mucho a la iglesia, pero cada uno tiene sus conexiones”, explic√≥ el santiague√Īo que tuvo el deseo concedido y con un saque preciso termin√≥ de decretar su triunfo por 6-4, 3-6 y 7-6 (5) ante el japon√©s Taro Daniel, en la primera rueda del ATP de San Pablo, Brasil. Era su reaparici√≥n en las canchas despu√©s de la entrevista publicada por La Naci√≥n poco m√°s de dos semanas atr√°s, en la cual denunci√≥ a las mafias que arreglan partidos en el tenis, un quiebre en su vida.

Tras presentar el reporte que denunciaba el accionar de los corruptos y luego de sufrir el hostigamiento de algunos colegas envueltos en el sistema o simplemente temerosos ante lo desconocido, dar a conocer su historia fue llevar la causa m√°s all√°, quit√°ndose de una vez las toneladas de peso que cargaba en una mochila, imposible de soportar a esa altura.

A diferencia del √ļltimo partido que Trungelliti hab√≠a disputado, en la primera rueda de la qualy del ATP de Buenos Aires, donde se lo vio desorientado y nervioso, tirando la raqueta al suelo y gritando en su derrota ante el italiano Alessandro Giannesi, esta vez al santiague√Īo se lo not√≥ relajado, concentrado y con sed, mucha sed de triunfo, algo que le bast√≥ para sacarse de encima a un rival con experiencia y mayor recorrido en el circuito, que es entrenado por Gustavo Marcaccio, nuevo subcapit√°n del equipo argentino de Copa Davis.

Crédito: Marcello Zambrana/DGW Comunicação

Para Trungelliti, se acabaron las amenazas y ya casi no quedan indiferentes. Cuatro d√≠as compartiendo sala de jugadores y vestuarios en San Pablo le bastaron para ver lo mucho que las cosas cambiaron. “Fueron cambios muy dr√°sticos, empezando por m√≠, que me siento m√°s leve y me doy cuenta de las cosas ahora. Muchos jugadores se acercaron para mostrarme su apoyo ac√°, tambi√©n algunos entrenadores y gente de afuera que se enter√≥ por la nota en el diario”, coment√≥. “Otros a√ļn siguen creyendo en historias, mentiras que oyen, pero eso es cosa de cada uno: los grupos est√°n marcados y son ellos quienes deciden continuar por ese camino. Estaban c√≥modos con eso, con lo que hac√≠an y me ven como repelente, lo diferente les da miedo. Los que me miraban raro lo hac√≠an porque entend√≠an que yo hab√≠a tocado un tab√ļ en nuestro deporte”, sostuvo sobre quienes lo tildaron de “buch√≥n”.

En Andorra, donde vive desde diciembre pasado, su esposa Nadir lloraba de alegr√≠a tras el triunfo consumado. Solo ellos saben cu√°nto sufrieron. Desde el primer minuto del juego contra Taro Daniel a Trungelliti se lo ve√≠a suelto, relajado, a√ļn cuando estaba en desventaja. S√≥lo ellos saben cu√°nto se disfruta. “Desde que cont√© lo que pas√≥, siento que recuper√© las ganas de entrenarme, las ganas de entrar a una cancha. Mi objetivo era sentirme competitivo de nuevo y as√≠ fue. L√≥gico que ganar est√° bueno, pero si no est√°s competitivo no ten√©s chances. Ganar fue un regalo, pero si hubiese perdido 6-2 y 6-2 sinti√©ndome as√≠, igual estar√≠a contento”, dijo el santiague√Īo, que no venc√≠a un partido por el cuadro principal de ATP desde el 20 de julio de 2018, cuando derrot√≥ en los cuartos de final del Torneo de Umag, Croacia, al ruso Evgeny Donskoy (6-1 y 6-4).

Fue el aire fresco de los Pirineos tambi√©n el que le devolvi√≥ la paz a Trungelliti. “Andorra me limpi√≥ la cabeza. Es tranquilo, hay nieve. Despu√©s de lo que pas√≥, no ten√≠a chances de agarrar una raqueta, de entrenar mi f√≠sico, por lo cual estuve una semana tirado y yendo a la monta√Īa, para respirar. Si intentaba entrenar, con mi cabeza a mil, me habr√≠a lesionado”, dijo sobre su nuevo hogar, desde donde prepar√≥ su regreso luego de arrastrar sus frustraciones por el ATP de C√≥rdoba y el de Buenos Aires, reventando m√°s de una raqueta contra el suelo. “Volv√≠ a sentirme bien, sereno. Alguna puteadita se me escap√≥, pero normal. Volv√≠ a ser el Marco del Abierto de Australia, con mucha m√°s energ√≠a. Hoy jugu√© casi tres horas a pura intensidad, d√≠as atr√°s no aguantaba ni 25 minutos, la cabeza se me iba. Ahora estoy feliz, ¬°qu√© se le va a hacer!”.

Para Trungelliti, el apoyo de otros tenistas argentinos fue fundamental desde que sali√≥ a gritarle al mundo sobre la corrupci√≥n en el tenis. “El que m√°s me banc√≥ fue Leo Mayer, y creo que es el ejemplo a seguir, porque desde un primer momento se par√≥ en la vereda de enfrente a la corrupci√≥n. Lo de Juan Mart√≠n [Del Potro] tambi√©n fue buen√≠simo, porque es un referente, igual que lo de Fede Delbonis”, opin√≥, sobre los compa√Īeros que lo respaldaron p√ļblicamente. “Otros, lamentablemente, siguen en esa postura de quedar bien frente al p√ļblico, ser pol√≠ticos en un momento en el cual nadie deber√≠a ser pol√≠tico”, apunt√≥.

Se siente fuerte de nuevo Marco Trungelliti, y as√≠ lo demuestra. Est√° preparado para lo que venga, dentro y fuera de la cancha. “Me siento liberado y fuerte. En contrapartida, los que antes se fortalec√≠an mintiendo hoy arrugan la cara, bajan la mirada y ya no son tan adeptos a las provocaciones como antes eran. Las cartas est√°n sobre la mesa y cada uno las juega como quiere”, sostuvo, sin dar nombres pero enviando un mensaje m√°s que claro.

Apenas despu√©s de terminado el partido y mientras recuperaba las piernas en una de las bicicletas fijas del estadio Geraldo Jos√© de Almeida, m√°s conocido como Gin√°sio do Ibirapuera -ya que se ubica dentro del parque m√°s famoso de la ciudad-, Trungelliti hablaba con los suyos por celular, exultante. “Mis familiares sufrieron un poco, tuvieron miedo. Pero son ellos los que me ense√Īaron a hacer las cosas correctamente y por ese camino voy a seguir. Aunque tengan miedo, as√≠ seguir√©. Supongo en el fondo est√°n orgullosos”.

Lo que para Trungelliti es normal, suele ser una rareza en el mundo del deporte profesional. “A m√≠ desde chico me ense√Īaron que robar est√° mal, y vender partidos tambi√©n est√° mal, es simple”, record√≥. “El problema no somos los que hablamos, el problema son los que callan. Creo que estar√≠a bueno aprovechar todo esto para fomentar lo que est√° bien y lo que no entre los j√≥venes tenistas, el problema es que seguimos teniendo muchas lacras en el medio y ya no es problema m√≠o sacarlos de ah√≠”, dijo.

Bajo la lluvia paulista, casi saltando charcos, se retiró Trungelliti del Ginásio do Ibirapuera, el lugar en el cual volvió a ser feliz jugando al tenis tras encontrar refugio en la honestidad.

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