Trump sume a EE.UU. en el caos con el cierre del Gobierno federal

Los dos a√Īos de control total republicano en Washington acaban con un ca√≥tico y crispado cierre de la Administraci√≥n. Donald Trump ha cumplido su amenaza y, ante la negativa del Capitolio de financiar el muro en la frontera con M√©xico con 5.700 millones de d√≥lares, ha vetado la ley de presupuestos. El resultado: 800.000 funcionarios han dejado de percibir su salario y han cerrado nueve ministerios, incluidos los de Hacienda y Justicia, adem√°s de agencias como la NASA.

Quedan a√ļn once d√≠as para que los dem√≥cratas tomen el control de la C√°mara de Representantes, pero la guerra con Trump ya ha comenzado. Los presupuestos deben ser aprobados por el Capitolio, pero el presidente tiene la potestad de vetarlos. Es lo que Trump ha amenazado con hacer, tras exigir la semana pasada a los l√≠deres dem√≥cratas que incluyeran en ellos los 5.700 millones de d√≥lares (5.000 millones de euros) que necesita para el muro.

Aunque todos los predecesores de Trump se han enfrentado alguna vez a un cierre como el que comenz√≥ en la medianoche del viernes al s√°bado, hay una diferencia sustancial en esta ocasi√≥n: es el presidente quien ahora lo instiga, llegando a proclamar con orgullo que es ¬ęel cierre de Trump¬Ľ. Es un √≥rdago en toda regla a ambos partidos y un rechazo del bipartidismo. Trump ha prometido, adem√°s, que est√° dispuesto a alargar el cierre hasta que tenga sobre su mesa todo el dinero para el muro.

Seg√ļn dijo el presidente en un v√≠deo emitido en la madrugada del viernes a trav√©s de Twitter, ¬ęfuera de nuestras fronteras hay muchos peligros, la droga entra a raudales, hay tr√°fico de personas, hay todo tipo de problemas, incluidas las bandas como la Mara Salvatrucha. No queremos a esa gente en EE.UU., no los queremos en nuestro pa√≠s. Lo √ļnico que les va a detener es una buena seguridad fronteriza, con un muro, una valla o como quieran llamarlo¬Ľ.

Acaba con este cierre la semana m√°s ca√≥tica de la Administraci√≥n de Trump. En aras del consenso, el martes el presidente se comprometi√≥ con los republicanos a ratificar los presupuestos aunque no incluyeran los fondos para el muro. Ambos partidos comenzaron a elaborar unos presupuestos con la tranquilidad de que no habr√≠a cierre del Gobierno antes del inicio de la nueva legislatura, el 3 de enero. Era una se√Īal de que tal vez Trump emplear√≠a su vertiente negociadora despu√©s de la victoria dem√≥crata de las elecciones del 6 de noviembre.

Sin embargo, los analistas y tertulianos conservadores que tradicionalmente han apoyado a Trump se rebelaron. Uno de ellos, la comentarista Ann Coulter, fue especialmente dura y dijo en su programa de radio que ¬ęla presidencia de Trump pasar√° a la historia como una broma y un fraude, sin legado alguno¬Ľ. El presidente, siempre atento a su √≠ndice de popularidad en las redes sociales, entr√≥ en p√°nico y trat√≥ de aplacar a sus bases prometiendo que le encargar√≠a al ej√©rcito construir el muro.

Molesto, el jefe del Pentágono, el general James Mattis, respondió que aquello era imposible y probablemente ilegal. Esa negativa enfureció a Trump, quien intentó humillar a su propio ministro de Defensa anunciando la retirada unilateral de tropas en Siria y Afganistán. Finalmente, Mattis dimitió por carta, afirmando que sus ideas y prioridades no están alineadas con las del presidente.

Para aprobar los presupuestos se necesita una mayor√≠a reforzada de 60 de los 100 esca√Īos del Senado. El l√≠der republicano en esta c√°mara, Mitch McConnell, podr√≠a haber forzado el viernes un voto de mayor√≠a simple alegando razones de inter√©s nacional, y Trump as√≠ se lo pidi√≥ por Twitter. McConnell, sin embargo, se neg√≥ y dej√≥ a Trump descolgado y los presupuestos en el limbo, rehenes de un muro que en realidad es una promesa electoral del presidente.

Sucesión de malas noticias

Hac√≠a muchos a√Īos que Washington no viv√≠a en semejante estado de caos. Lo realmente novedoso de esta situaci√≥n es que es un caos que el presidente ha creado conscientemente, una estrategia meditada. Trump ha hecho coincidir el cierre de la Administraci√≥n con el final de una semana cr√≠tica para √©l: Wall Street ha registrado los peores resultados en toda una d√©cada; la Fundaci√≥n Trump se ha visto obligada a cerrar por sospechas de fraude, y el Tribunal Supremo se ha negado a permitir los cambios a la concesi√≥n de asilo que ha propuesto la Casa Blanca.

Se estrena en esta crisis el que a partir de enero ser√° jefe de gabinete de Trump, Mick Mulvaney, quien ya representa a la Casa Blanca en las negociaciones con el Capitolio. Es el tercer jefe de gabinete en apenas dos a√Īos y aunque no ha ocupado formalmente el puesto, los medios norteamericanos ya han revelado tensiones con su jefe, quien culpa a Mulvaney de no haber sabido evitar un cierre que en realidad ha heredado. Tal vez lo que m√°s ha enervado al presidente es que CNN ha revelado que en 2015, en una entrevista en una radio local, Mulvaney dijo que el muro de Trump es una fijaci√≥n ¬ęsimplista, absurda e infantil¬Ľ.

Con este cierre, Trump ha obligado a un buen n√ļmero de diputados y senadores a poner en suspenso sus planes para las fiestas navide√Īas, manteniendo el Capitolio abierto.

Ayer, de hecho, el presidente hizo acudir a una comida de trabajo en la Casa Blanca a tres senadores y cuatro diputados, además del vicepresidente, Mike Pence. Los reunidos trasladaron al presidente que algunos demócratas en el Senado han dado indicios de que tal vez podrían aprobar unos fondos más modestos, de hasta 1.600 millones de dólares. Trump se negó. Para él, de momento, este es un juego de todo o nada, aunque vaya por delante el cierre indefinido de la Administración.

Lee m√°s: abc.es


Comparte con sus amigos!