Trump sanciona a las dictaduras de izquierdas de América Latina

El presidente Donald Trump ha dado un giro decisivo a la política estadounidense en América Latina y ha aprobado o prepara una serie de duras sanciones a quienes su Gobierno ha bautizado como «la troika de la tiranía»: Venezuela, Cuba y Nicaragua. La Casa Blanca aprobó el martes por decreto el embargo de bienes y otras multas a la vicepresidenta y primera dama nicaragüense, Rosario Murillo, y a Néstor Moncada Lau, colaborador del presidente Daniel Ortega. Les acusa de cometer, junto a sus socios en La Habana y Caracas, «serios abusos contra los derechos humanos», y los designa como «una amenaza para la seguridad nacional de EE.UU.».

El presidente norteamericano acusó ayer al régimen de los Ortega del «desmantelamiento sistemático de las instituciones democráticas, tácticas de violencia indiscriminada, represión contra civiles y una corrupción que ha quebrado la economía de Nicaragua». Además, Trump se dispone a incluir a Venezuela en la lista de países que promueven el terrorismo y a aprobar sanciones a militares y funcionarios cubanos, dando marcha atrás a la apertura iniciada por Barack Obama con el restablecimiento de relaciones diplomáticas con la isla en 2015.

Nuevo «eje del mal»

Que el Gobierno de Trump se refiera a esos tres países como «troika de la tiranía» es más que un recurso retórico. Es una referencia al célebre «eje del mal» que integraban Irak, Irán y Corea del Norte, bautizados así por George Bush hijo en un discurso ante el Capitolio en pleno en 2002. Un año después comenzó la guerra en Irak para deponer a Saddam Hussein, a quien Bush acusó de almacenar armas de destrucción masiva.

En la nueva «troika de la tiranía», Trump ve una afinidad ideológica -el comunismo- y unos métodos-detenciones arbitrarias, tortura y ejecuciones sumarias- que su consejero de Seguridad Nacional, John Bolton, ha prometido combatir. «Bajo el mando del presidente Trump, EE.UU. va a tomar acciones directas contra estos tres regímenes», dijo Bolton en un discurso a principios de mes. «Nunca nos tomaremos una foto con el Che Guevara, como hizo Barack Obama».

Las sanciones a Nicaragua se suman a las ya aprobadas contra el círculo más cercano de Nicolás Maduro en Venezuela -incluida su mujer, Cilia Flores, y su vicepresidenta, Delcy Rodríguez- y a la prohibición a ciudadanos norteamericanos de hacer negocios con 180 empresas cubanas sospechosas de tener lazos con las fuerzas armadas y las agencias de inteligencia. Entre los comercios cubanos sancionados se encuentran un lujoso centro comercial de nueva construcción en La Habana y 83 hoteles. En uno de ellos, el Gran Packard, se alojó el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, durante su visita a la isla.

El mismo martes, el Senado de EE.UU. aprobó una ley que incluye sanciones aún más duras sobre el régimen nicaragüense, que debe ser ratificada aún por la Cámara de Representantes y que cuenta con el apoyo tanto de demócratas como de republicanos. «Debemos liberar a Nicaragua del despótico régimen de los Ortega», asegura la responsable del proyecto de ley, la diputada republicana por Florida Ileana Ros-Lehtinen.

En las protestas contra el Gobierno de Ortega han muerto al menos 300 opositores. El martes, la Organización de Estados Americanos acusó a Venezuela de haber enviado a 46.000 agentes y soldados a apuntalar al régimen de Maduro en Venezuela a través de la tortura y otros abusos contra los derechos humanos.

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