Trump redobla su apuesta y exige la salida de la mitad de las tropas de Afganist√°n

Cuando a los m√°s cr√≠ticos con Donald Trump se les preguntaba hasta esta semana a qu√© alto cargo salvar√≠an de su Gobierno, el nombre m√°s escuchado -aunque fuera a rega√Īadientes- era el de Jim Mattis. El general retirado del cuerpo de Marines, con el cargo de secretario de Defensa, era considerado un elemento estabilizador en una presidencia volc√°nica, dispuesta a sacudir las l√≠neas convencionales de la pol√≠tica exterior estadounidense desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Mattis, sin embargo, ya no podr√° meter en cintura al Trump ni controlar sus decisiones intempestivas: el jueves present√≥ su dimisi√≥n tras no poder convencer al presidente de que su anuncio -por sorpresa, sin consultar a muchos altos cargos de defensa y seguridad nacional- de retirar las tropas estadounidenses en Siria era un error.

Para no dejar sombra de duda de que la dimisión de Mattis no le ha hecho cambiar de opinión, Trump redobló su apuesta. Pocas horas después del adiós del secretario de Defensa, la Casa Blanca filtraba que el presidente instruía al Pentágono a retirar la mitad del contingente estadounidense en Afganistán.

La decisión supondría devolver a casa a 7.000 de los 14.000 militares destacados en el país asiático, dedicados principalmente al entrenamiento y asesoramiento del ejército afgano y a misiones antiterroristas contra células de Daesh y Al Qaeda en el país. Mattis también se oponía frontalmente a esta decisión. En agosto, aseguró que la presencia militar estadounidense en Afganistán beneficiaba la seguridad de los estadounidenses en su país y aseguraba que los talibanes -en guerra con el actual Gobierno afgano- no podrían imponerse en el campo de batalla y se verían forzados a ir a la mesa de negociación. Precisamente en estos momentos, EE.UU. desarrollaba conversaciones con los líderes talibanes para buscar fórmulas para la paz, unas negociaciones que podrían verse afectadas por una menor presencia militar estadounidense en territorio afgano.

Otros altos cargos del Gabinete, incluso los que todavía cuentan con la confianza de Trump, también se oponían a la decisión. Era el caso del asesor de seguridad nacional, John Bolton, y del todavía jefe de Gabinete, el general John Kelly, que está a punto de dejar la Casa Blanca después de anunciar su salida el mes pasado.

Los anuncios de Trump sobre Siria y Afganist√°n han provocado una sacudida dentro y fuera de EE.UU. Sus socios estrat√©gicos de la OTAN, varios de ellos tambi√©n con soldados en ambos pa√≠ses, han reaccionado con preocupaci√≥n a la salida. ¬ęMattis es el v√≠nculo fuerte que quedaba en el Atl√°ntico en la Administraci√≥n Trump. El resto son fr√°giles o est√°n rotos¬Ľ, reaccion√≥ Carl Bildt, copresidente del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores, en un mensaje en Twitter. En las relaciones con la OTAN, Trump ha roto jarrones en las cumbres o en encuentros con sus principales socios; Mattis acud√≠a despu√©s a recomponer las piezas.

La preocupaci√≥n se ha extendido esta vez tambi√©n entre sus aliados republicanos. El l√≠der de la mayor√≠a conservadora en el Senado, Mitch McConnell, no es muy dado a las cr√≠ticas al presidente en p√ļblico. Ayer no se las ahorr√≥ en un comunicado en el que defend√≠a la importancia de ¬ęmantener y fortalecer las alianzas post-Segunda Guerra Mundial¬Ľ y tener claro qui√©nes son ¬ęnuestros amigos y enemigos, y entender que Rusia est√° entre estos √ļltimos¬Ľ. La reacci√≥n del presidente ruso Vladimir Putin a la retirada de tropas de EE.UU. fue: ¬ęDonald tiene raz√≥n¬Ľ.

McConnell lament√≥ la salida de Mattis de la Administraci√≥n. ¬ęPero estoy especialmente preocupado porque dimite por diferencias con el presidente en aspectos clave del liderazgo global de EE.UU.¬Ľ, apostill√≥.

Entre las cr√≠ticas republicanas, la m√°s alarmista fue la del senador Lindsay Graham, que ha sido uno de los m√°s cercanos a Trump en los √ļltimos meses, y que asegur√≥ que la salida de Siria y Afganist√°n ¬ęprepara el terreno para un nuevo 11-S¬Ľ. Su compa√Īero Marco Rubio, por su parte, advirti√≥ que la salida de Mattis es el anticipo de que el presidente va hacia ¬ęgraves errores pol√≠ticos¬Ľ, mientras que en la bancada dem√≥crata, los l√≠deres en el Senado y en la C√°mara de Representantes, Chuck Schumer y Nancy Pelosi, lamentaron la marcha de ¬ęuno de los pocos s√≠mbolos de estabilidad y fortaleza¬Ľ en el Gobierno de Trump.

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