Trump crea un comando para defender a EE.UU. desde el espacio

En su plan para dotar a Estados Unidos de una fuerza capaz de conducir operaciones bélicas en la órbita terrestre y más allá, el presidente Donald Trump inauguró ayer formalmente el nuevo Comando Espacial del Pentágono. Falta que sea aprobado finalmente por el Capitolio, pero mientras los detalles de dotación y financiamiento avanzan en las dos cámaras del Congreso, el presidente está decidido a llegar a la campaña por su reelección en 2020 con un nuevo brazo de las fuerzas armadas en pie que se dedique plenamente a patrullar el espacio.

Aunque antes, la cúpula del Pentágono se ha mostrado escéptica sobre la utilidad real de una fuerza dedicada únicamente a la defensa de EE.UU. desde el espacio, Trump lo ha convertido en una de sus prioridades, junto al regreso a la Luna en cinco años y la llegada a Marte en 2033. La creación de este Comando llega justo cuando competidores de EE.UU. en la escena internacional, sobre todo China o Rusia, han puesto en marcha proyectos similares para supervisar principalmente el funcionamiento de los satélites militares que tienen en órbita.

El nuevo ministro de Defensa norteamericano, Mark Esper, explicó que «para asegurar la protección de los intereses de EE.UU. en el espacio es necesario concentrar la atención, la energía y los recursos requeridos para ese objetivo en cuestión, y eso es lo que deberá hacer el Comando Espacial». «Se trata de un paso crucial en la dotación final de una fuerza espacial que funcione como un servicio armado de pleno derecho», añadió Esper en una comparecencia en Washington.

Falta aprobar un presupuesto

El Comando Espacial que ayer declaró operativo Trump no es en realidad una novedad. Existió con ese nombre entre 1985 y 2001, con unas funciones muy limitadas. Durante la carrera de misiles de los años 80 parecía que el dominio bélico del mundo se decidiría en la estratosfera, una idea que pronto quedó obsoleta. Tras los ataques terroristas del 11-S y la necesidad de dinamizar las fuerzas armadas, George Bush hijo lo dio por desactivado.

Ahora la Casa Blanca lo revive, pero no como algo supeditado al resto de brazos de las fuerzas armadas, sino como una entidad propia, con sus propios recursos e instalaciones, encargada de la toma de inteligencia y el apoyo a las tropas norteamericanas desde el espacio, según dijo ayer Trump. Falta que demócratas y republicanos se pongan de acuerdo para aprobar un presupuesto a la altura de las expectativas del presidente.

Lo cierto es que en meses recientes el Gobierno de EE.UU. ha estado efectuando pruebas con sofisticadas naves cuya supervisión corresponderá en principio al nuevo Comando Espacial. Una de ellas es el dron o nave no tripulada X-37B, que esta semana ha batido su propio récord y se ha mantenido 791 días en órbita, en una misión de la que el Pentágono no ha dado más explicaciones. De momento, esa nave depende de la Fuerza Aérea.

Como el resto de ramas de las fuerzas armadas -Ejército de Tierra, Armada, Fuerza Aérea, Marine Corps, Guarda Costera- el nuevo Comando Espacial tendrá al frente a un general de cuatro estrellas, aunque quedará en principio supeditado a la Fuerza Aérea del mismo modo que los Marines operan dentro del paraguas de la Armada. El jefe del Estado Mayor Conjunto de EE.UU., general Joseph Dunford, dijo el fin de semana pasado que «la reactivación de este Comando situará a EE.UU. en una posición de ventaja comparativa con respecto a sus competidores».

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