Tres cuadras de fila para visitar la Confitería del Molino

Una de las luminarias restauradas en el √ļltimo tiempo Cr√©dito: Santiago Filipuzzi

Desde las 11 de la ma√Īana y hasta las 14, cuando abrieron las puertas, la fila lleg√≥ a las tres cuadras de largo. Fueron miles de personas las que se acercaron esta s√°bado hasta la Confiter√≠a del Molino, que abri√≥ sus puertas al p√ļblico en forma gratuita, y por segunda vez en el a√Īo (la anterior fue en mayo, en el D√≠a Nacional de los Monumentos), para mostrar c√≥mo los expertos restauran el edificio ubicado frente al Congreso de la Naci√≥n.

Despu√©s de una lenta agon√≠a que dur√≥ 21 a√Īos, los visitantes recorrieron sus salones para celebrar su puesta en valor y observar el avance de las obras que ya incluyen el rescate de 15.000 objetos que van desde moldes hasta viejos men√ļs, de los 1200 m2 de vitrales distribuidos en 33 pa√Īos y de las 46 luminarias hist√≥ricas. Adem√°s, est√° listo el recableado de 4500 metros de l√≠neas de iluminaci√≥n y la intervenci√≥n de 1070 m2 de superficies pintadas, entre otras tareas.

El edificio del Molino fue inaugurado el 9 de julio de 1916. Es una obra de hormig√≥n armado de 7600 m2 y ocho plantas en dos cuerpos, un monumento a la modernidad y la opulencia, una construcci√≥n extrovertida y barroca, obra del genial arquitecto italiano Francisco Terencio Gianotti, que luego iba a sufrir abandono, desidia y saqueos. Si bien los sucesivos gobiernos prometieron rescatarlo, reci√©n el a√Īo pasado empezaron los trabajos de acuerdo con la ley de expropiaci√≥n de 2014, a trav√©s de la que el Estado les compr√≥ el inmueble a sus due√Īos, los Roccatagliata, para que el edificio fuera finalmente transferido al Congreso de la Naci√≥n, que ahora se encarga de su salvataje.

“Estoy reconfortado y agradecido con el cari√Īo y con la metodolog√≠a con la que trabajan. Antes me daba mucha tristeza ver c√≥mo hab√≠an abandonado la obra de mi abuelo, tan rica en patrimonio, tan importante como tambi√©n lo fue la Galer√≠a G√ľemes, otra de sus obras”, dijo a LA NACION C√©sar Gianotti, nieto del arquitecto. √Čl se acerc√≥ a la celebraci√≥n para darle las gracias al equipo y observar c√≥mo los expertos logran reconstituir un √≠cono de art noveau porte√Īo, en parte gracias a los planos y la documentaci√≥n de su abuelo que la familia ten√≠a en su poder y que don√≥ a los especialistas.

Fue la segunda vez en el a√Īo que se abri√≥ el edificio al p√ļblico Cr√©dito: Santiago Filipuzzi

Pilar Alanis, de 76 a√Īos, se acerc√≥ junto a su hija a uno de los especialistas para mostrarle una foto en la que se ve√≠a a su difunto marido vestido de mozo, junto a sus compa√Īeros. “Mi esposo trabaj√≥ ac√°, fue mozo porque ten√≠a un hermano maestro pastelero que se lo propuso. Son tantos recuerdos…”, dijo.

Seg√ļn informaron desde la Comisi√≥n Administradora del Edificio del Molino, integrada por miembros del Congreso Nacional, fueron m√°s de 5000 personas las que pasaron a visitar este s√°bado la confiter√≠a.

Salones con historia

Durante el recorrido, que empez√≥ en el acceso de avenida Rivadavia 1815, fue posible observar que la ara√Īa del hall volvi√≥ a brillar gracias a la t√©cnica Tiffany aplicada. Tambi√©n pudo apreciarse el estucado original de ese espacio y de la escalera, que tras sucesivas e incorrectas intervenciones hab√≠an sido tapados con pintura. Ya en el primer piso se apreciaron las obras pr√°cticamente concluidas en el Sal√≥n Fumoir (o Sal√≥n Fumador) y en el del Sal√≥n de Baile de al lado, espacios donde se intervinieron 310 m2, en los que se destacan las columnas recubiertas con una t√©cnica de falso acabado y los ornatos de las columnas, que recuperaron su color dorado intenso con purpurina. El Sal√≥n de Baile, o Sal√≥n Principal, es un espacio lleno de historias en el que miles de porte√Īos celebraron durante m√°s de un siglo fiestas, bautismos y casamientos.

“Nos casamos ac√° hace 47 a√Īos, y lo disfrutamos mucho. Por eso nos emocionamos tanto cuando subimos al Sal√≥n de Baile”, dijeron, agarrados de la mano, Ana Mar√≠a y Adri√°n Angles, mientras escuchaban la m√ļsica de la orquesta que sonaba como aquel entonces.

Luego de descender por la escalera que da a Callao, ya en la confitería de la planta baja, la gente dialogó con los especialistas, que exhibieron diferentes técnicas implementadas a través de talleres de restauración: vitrales, metales y maderas. Allí también volvió a lucir la lámpara principal y el conjunto de vitrales iluminados desde atrás, entre otros notorios avances. En el lugar se puede apreciar un antiguo piano que deleitaba a políticos y personajes famosos de la historia, y los antiguos mostradores de vidrio y madera en los que se exhibían las delicias de panadería italiana de la casa. También se reparó el reloj del salón, a través de la misma empresa que lo fabricó.

“Muchas de las obras ya fueron licitadas, y con otras comenzar√° pronto su licitaci√≥n. Entre ellas la marquesina de la entrada principal y los tres ascensores de hierro, de los cuales nos interesa conservar el envolvente, pero modernizar su sistema interno de acuerdo con medidas de seguridad vigentes”, dijo Guillermo Garc√≠a, del Plan de Restauraci√≥n Integral del Edificio del Molino, RIEM.

Si bien la gente no tuvo acceso a la c√ļpula, desde la Plaza del Congreso se obtiene una vista integral de las mejoras realizadas en el exterior del edificio, que por su desprendimiento de mamposter√≠a estuvo escondido tras una lona durante a√Īos. Los trabajos incluyen 254 m2 de restauraci√≥n de fachada junto a los recientes trabajos de intervenci√≥n de la c√ļpula, que se eleva hasta los 52 metros, en su momento, una de las m√°s altas de Buenos Aires.

Del Molino fue declarado monumento hist√≥rico nacional en 1997, y por eso en la actualidad la Comisi√≥n Nacional de Monumentos, de Lugares y de Bienes Hist√≥ricos trabaja en forma conjunta con el equipo de expertos del RIEM, con el gobierno porte√Īo y con el gobierno nacional, en el rescate del hist√≥rico edificio.

La confiter√≠a naci√≥ en la esquina de Sol√≠s y Rivadavia, pero fue demolida para construir la Plazas del Congreso. Luego se mud√≥ a la esquina de Rivadavia y Callao cuando su due√Īo era el panadero italiano Cayetano Menna: √©l le hab√≠a encargado un nuevo edificio, s√≠mbolo de la prosperidad, al muy joven compatriota Gianotti. En la planta baja iba a estar la confiter√≠a y el resto ser√≠a destinado a alquiler.

As√≠ fue como en menos de dos a√Īos se construy√≥ un edificio para la historia, que ahora ser√° puesto en valor para que all√≠ funcione nuevamente la confiter√≠a, un museo del sitio y un centro cultural. Lo que no est√° definido a√ļn es el destino de los departamentos de arriba.

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