Torra recupera el «España nos roba» para sacudirse a los funcionarios

Una vez más, el nacionalismo catalán volvió a usar el comodín del victimismo. Cuando todas las miradas se dirigen a la discutible gestión de Quim Torra y todo su gobierno al frente de la Generalitat de Cataluña, ayer, el mensaje que se envió a los funcionarios, a la ciudadanía en general y a los grupos de la oposición en el Parlamento autonómico fue el de recuperar la recurrente estrategia de «envolverse en la bandera» y reciclar el ya clásico «España nos roba».

Torra se mantuvo en silencio durante todo el día y esperó a un acto vespertino del diario independentista Ara para responder a los funcionarios que secundaron el cuarto día de huelga en Cataluña, que demandan revertir los recortes que la Generalitat lleva aplicando desde 2011. Tras reconocer que están siendo «días complicados» y situarse con los huelguistas («comparto sus reivindicaciones plenamente, son justas y legítimas»), entró sin tapujos a cargar contra el Estado: «Estamos limitados financieramente. Vamos con una mano atada a la espalda. Tenemos un déficit fiscal del 8 por ciento anual. Cada año entregamos al Estado lo equivalente al gasto en sanidad, educación, servicios sociales… es insostenible, es una indecencia».

El presidente autonómico auguró un «acuerdo con los representantes de los sindicatos» inminente y reivindicó, para este tipo de situaciones, la «discreción» más que «el espectáculo». De hecho, a los pocos minutos de las palabras de Torra, el sindicato Metges de Catalunya y el Instituto Catalán de la Salud (ICS) anunciaron un acuerdo para aliviar la carga de trabajo de los facultativos y desconvocaron la huelga para hoy. El presidente autonómico reiteró que la reivindicación de una Cataluña independiente no tiene más objetivo que «dar un buen servicio a sus ciudadanos». «El déficit fiscal (de la Generalitat) es un déficit social. Nuestro proyecto republicano es social», añadió Torra.

A lo largo del día, su lugarteniente, Pere Aragonès (ERC), se encargó de las negociaciones con los sindicatos. Aragonès adelantó que valora y tendrá «en cuenta» las movilizaciones y se comprometió a incorporar algunas de las reivindicaciones en los presupuestos del año próximo, que ayer empezó a negociar con los comunes.

«Revirtamos los recortes»

Lejos de los pasillos parlamentarios, la protesta siguió en la calle con colectivos variados pero una queja unánime dirigida a la Generalitat . Profesores, estudiantes, asociaciones de padres y madres, médicos, enfermeros, bomberos y otros funcionarios repitieron ayer su grito contra los recortes practicados por los sucesivos mandos autonómicos desde 2011.

La jornada volvió a contar con cortes viarios y manifestaciones por el territorio catalán, todas ellos bajo el lema «Por unos presupuestos sociales, revirtamos los recortes». En la manifestación más masiva, la de Barcelona, se concentraron unos 8.000 empleados del «Govern» y, sobre todo, estudiantes, según la Guardia Urbana –los organizadores elevaron la cifra hasta los cerca de 30.000 asistentes.

Este jueves se sumaron las escuelas públicas a las protestas, aunque en este caso el paro solo fue seguido por el 11,64 por ciento de las plantillas y entre el 17,43 y el 65,96 por ciento de estudiantes, según datos del departamento de Enseñanza. A primera hora, los más beligerantes fueron los universitarios, que en su segundo día de paro realizaron cortes puntuales en los accesos a los campus de Bellaterra (Cerdanyola del Vallés) y la avenida Diagonal (Barcelona). Más tarde, los profesionales de sanidad cortaron durante quince minutos la Ronda de Dalt (Barcelona).

Torra respira. Los médicos de la pública desconvocaron la huelga, pero siguen en pie –al cierre de esta edición– los de la concertada. Cs y el PSC pidieron explicaciones a Torra.

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