Top boy: crimen, castigo y drogas en Londres

Top boy (gran breta√Īa/2019) / Creador: Ronan Bennet / Elenco: Ashley Walters, Kane Robinson, Little Simz y otros / Disponible en: Netflix / Nuestra opini√≥n: muy buena

Las primeras dos temporadas de Top Boy fueron emitidas por Channel 4 entre 2011 y 2013. A pesar de la buena recepci√≥n y hasta un premio Bafta, el canal decidi√≥ cancelarla. La serie se volvi√≥ un programa culto entre j√≥venes brit√°nicos (en particular por los protag√≥nicos de Asher D y Kano, dos raperos de la escena “grime” londinense y la representaci√≥n muy realista de los complejos habitacionales de los barrios bajos de Londres) y tuvo una sobrevida en el limbo de los torrents y en YouTube.

Así fue como el rapero canadiense Drake llegó a ella y se fanatizó al punto de que convenció a Netflix de la necesidad de financiar una nueva temporada, en la que oficia de productor, junto a su colega Future.

La tercera temporada encuentra al exdealer Dushane (Asher) fugado a Kingston, Jamaica, mientras a√Īora el respeto y el dinero de los que dispon√≠a en su otra vida. Su socio, Sully (Kano), est√° purgando los √ļltimos d√≠as de su sentencia en Londres. Con los dos top boys del narcomenudeo fuera de la escena, una nueva generaci√≥n tom√≥ su lugar en Summerhouse, un complejo habitacional (ficticio) en el este de Londres. Jamie (Michael Ward) es a la vez un padre sustituto dedicado ante sus hermanos menores y un g√°nster despiadado cuando debe serlo, ya sea lidiando con sus clientes o con sus proveedores turcos que suben los precios al ritmo de la gentrificaci√≥n de la zona y, seg√ļn explican, la crisis provocada por el Brexit. Cuando los problemas de Dushane se hacen presentes aun en su nueva residencia, decide volver a Londres y reclamar su viejo territorio.

Tanto el cuidado en la reconstrucción de la vida en un barrio pobre, como la aproximación al tema (la existencia a la que son arrastrados los más desfavorecidos cuando quedan olvidados por las instituciones que deben respaldarlos) lleva a una ineludible comparación con The Wire, el estándar del realismo televisivo para el relato criminal desde el punto de vista de minorías. La serie comparte méritos y problemas con el clásico de David Simon, que nos llegan asordinados por la diferencia entre nuestras sociedades.

El m√©rito de mostrar con gran realismo (en particular, l√©xico) y sin juicios morales a una clase frecuentemente demonizada seguramente pasar√° de largo dado que estos habitantes de un council state son ajenos a nuestra experiencia. Lo mismo corre para el evidente problema de glamorizar (con raperos en los protag√≥nicos) las elecciones de una generaci√≥n empujada al delito por el abandono y la falta de oportunidades. S√≠, en cambio, persiste la evidente voluntad de detenerse en ambig√ľedades y complejidades propias de la vida real.

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