Toñi Moreno, desesperada, se confiesa durante la cuarentena

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Toñi Moreno acaba de cumplir el que había confesado era uno de sus mayores sueños: convertirse en madre. Lo ha hecho a los 46 años en solitario, pero la presentadora tenía claro que, a pesar de las dificultades que ello entrañaba, saldría adelante. Ahora, con la pequeña Lola ya en sus brazos, y cuando acababa de regresar al trabajo, la gaditana se sinceró sobre las dificultades que está atravesando como madre primeriza y sobre su depresión posparto.

Tras ponerse en manos de profesionales, la gaditana tomó una decisión que afecta no solo a su cuerpo sino también a su salud: «Hoy empieza realmente mi reto ‘Dos vidas’. Quiero cambiar mis hábitos, aprender a comer sano, incorporar el deporte como parte de mi rutina… y recuperar la salud», anunció en sus redes sociales. Y es que la televisiva reconoce que le cuesta sentirse bien tanto físicamente como psicológicamente.

Ahora, tras tías encerrada en casa con su bebé, y sin ninguna ayuda, reconoce sentirse algo sobrepasada. Además, confiesa que, a pesar de la dieta y el ejercicio, no ha conseguido bajar de peso. «Empecé con muchas ganas el reto, mis preparadores son maravillosos. Estoy cumpliendo, estoy haciendo hipopresivos. ¿Por qué no adelgazo? estoy encerrada en casa con mi hija y no es que me harte de comer pero mi copita de vino me la tomo todas las noches. Aunque bueno, tengo que reconocer que hay cosas que no estoy haciendo bien, el otro día me comí una pedazo de pata de cordero con patatas», reconoce en un nuevo vídeo de su canal en Mtmad.

Y aunque se lo toma con humor lo cierto es que para ella conseguir sentirse mejor con su cuerpo y mejorar su salud es algo fundamental: «Quiero hacer deporte con mi hija cuando crezca, y que tenga una madre ágil».

Además, señala que cuidar de un bebé de dos meses en estas circunstancias tampoco le está resultando fácil ni le ayuda con su objetivo de bajar de peso: «Yo sé que todo el mundo está haciendo un esfuerzo muy grande por la cuarentena pero yo estoy sola en un piso, con Lola… Tengo que relajarme con el tema de la alimentación. Es muy difícil. Me quito el sombrero con las madres que tienen dos hijos. Tengo la casa que parece tienen que venir a fumigar».

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